FATALE, el nuevo bar coreano de Madrid donde la noche se alarga entre buenos platos y cócteles

Una buena cena no siempre tiene por qué terminar cuando llega el postre. En FATALE, el nuevo proyecto de la chef Lis Ra en Madrid, la idea es precisamente la contraria: pedir varios platos para compartir, probar sabores diferentes, acompañarlos de buenos cócteles y dejar que la velada se alargue sin mirar demasiado el reloj. […]

Una buena cena no siempre tiene por qué terminar cuando llega el postre. En FATALE, el nuevo proyecto de la chef Lis Ra en Madrid, la idea es precisamente la contraria: pedir varios platos para compartir, probar sabores diferentes, acompañarlos de buenos cócteles y dejar que la velada se alargue sin mirar demasiado el reloj. Situado en la calle de la Ruda 2, a un paso de la Plaza de Cascorro, este bar coreano de espíritu nocturno propone una forma diferente de acercarse a su cocina: informal, divertida y sin demasiadas reglas.

Fatale

La carta tiene mucho de la personalidad de la chef. Las salsas madre de la gastronomía coreana, los fermentos y los encurtidos están muy presentes, aunque Lis Ra los utiliza como punto de partida para jugar con ingredientes y referencias de otras cocinas. Para empezar, merece la pena probar el Goguma, boniato frito con mayonesa de tikka masala y coco, o la Gamja Salad, una ensalada de patata y huevo con papaya picante encurtida y pan de gambas. También resulta especialmente interesante el Yeoneojang, salmón marinado con leche de tigre de lychee y aceite de gochugaru, una combinación que deja claro desde el principio que aquí no se viene a comer lo de siempre.

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Detrás está la misma chef que puso en marcha Na Num, uno de los nombres que merece la pena tener en el radar cuando hablamos de cocina coreana contemporánea en Madrid. Si allí encontramos una propuesta más personal y gastronómica, en FATALE Lis Ra ha querido quitarse un poco de formalidad y dar rienda suelta a una cocina más espontánea, inspirada en esos platos que le apetece comer cuando termina el servicio. El resultado es un bar en el que la comida y la coctelería comparten protagonismo y donde lo más sensato es pedir varias cosas para el centro de la mesa.

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Entre los platos más contundentes hay varios que explican muy bien la filosofía de FATALE. El Tteok & Cheese, por ejemplo, son unos ñoquis de arroz con salsa de cheddar inglés y bacon que funcionan como una versión coreana del mac and cheese. No es una ocurrencia gratuita: el plato nace de los recuerdos de infancia de Lis Ra, cuando su madre le preparaba mac and cheese para llevar al colegio en Estados Unidos. Esa mezcla de memoria personal y cocina sin complejos aparece también en el Sando, uno de los bocados que promete convertirse en imprescindible de la casa. Se trata de una milanesa de solomillo de 200 gramos, glaseada con un sirope de arroz fermentado y ciruela, servida en brioche tostado con kimchi. Argentina y Corea reunidas en un mismo bocado.

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Otro de los platos que conviene dejarse recomendar es el Mapo Gyeran, que cruza la cocina sichuanesa y la coreana sustituyendo el tofu del tradicional mapo tofu por huevo coreano al vapor. La salsa combina doubanjiang y gochujang, dos pastas fermentadas y picantes con perfiles muy distintos. Y si buscamos algo más reconfortante, el Kkori Jjim, un rabo de ternera braseado en soja con daikon, zanahoria y patata, es otra de las grandes apuestas de la carta. Un plato de raíces coreanas que reivindica un corte humilde y sabroso, cocinado hasta conseguir una textura melosa.

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La experiencia no termina en la comida. De hecho, uno de los motivos para acercarse a FATALE es su carta de cócteles, diseñada por Diego Cabrera, uno de los bartenders más reconocidos de Madrid y responsable de Salmon Guru. Hay propuestas que dialogan directamente con los sabores de la cocina, como el Pikeul Gin Tonic, elaborado con ginebra y tónica de encurtidos, o el Gochujang Bloody, una especie de michelada que incorpora la conocida pasta fermentada coreana. También encontramos combinaciones más inesperadas, como el Chamkkae Bourbon, con jerez, bourbon, aceite de oliva, sésamo y vainilla, o el Cheongpodo Gimlet, con ginebra, soju y cordial de uva verde. La carta se completa con una Paloma y un Jerez Negroni, además de una selección de vinos elegida por Matthew O’Driscoll, sumiller de Na Num, soju y cerveza coreana.

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Todo sucede en un espacio de iluminación tenue y estética sobria, diseñado por Plantea Estudio. Una luz roja sobre la mesa compartida y algunos candelabros crean una atmósfera íntima, casi de pequeño refugio nocturno en pleno barrio de La Latina. No hay demasiados elementos que distraigan la atención: aquí el protagonismo está en los platos, las copas y, sobre todo, en la conversación.

FATALE es, en definitiva, una nueva dirección a tener en cuenta en Madrid si nos gusta la cocina coreana, pero también si buscamos un sitio diferente para una cena informal que pueda acabar alargando la noche. Un lugar para pedir sin demasiadas reglas, probar cosas nuevas y compartir. Justo lo que significa Na Num en coreano y una filosofía que Lis Ra ha trasladado a este segundo proyecto con un punto más canalla y nocturno.