
El Festival de San Sebastián anuncia la creación del Premio SGAE a la Mejor música original, una novedad que entra desde esta edición en el mapa de los reconocimientos oficiales del certamen. La distinción premiará una de las partituras de las 17 películas que compiten en la Sección Oficial, en un movimiento que refuerza el peso creativo de la música dentro del relato cinematográfico.
El nuevo galardón nace de la colaboración entre la Fundación SGAE y el Festival de San Sebastián, una alianza consolidada desde hace años y muy visible en la programación paralela del certamen. La entrega está prevista para la gala de clausura, donde la música original pasará a tener un escaparate propio dentro de los premios oficiales.
La música gana espacio en la conversación del festival
En un momento en el que la industria audiovisual presta cada vez más atención al trabajo de compositoras y compositores, San Sebastián abre una vía específica para reconocer una labor que suele ser decisiva en la identidad de una película, pero no siempre ocupa el primer plano mediático. El premio distingue, por primera vez en la historia del festival, la composición de música para cine como categoría propia.
La elección correrá a cargo de un jurado internacional formado por tres profesionales vinculados a la creación musical, la composición audiovisual, el cine o la cultura. Ese diseño subraya la voluntad de convertir el galardón en algo más que un gesto simbólico: se busca situar la música original como una pieza artística central, no como un complemento de la puesta en escena.
Una competición con nombres muy distintos
Entre las candidaturas figuran perfiles de procedencias y estilos muy diversos, lo que anticipa una competición especialmente abierta. En la lista aparecen, entre otros, Clara Aguilar por 5 minutos más, Amine Bouhafa por Milo, Lorenz Dangel por Krux o Shigeru Umebayashi por Glaxo. También compiten Valentina Magaletti por Sants y Raquel Sánchez por El mal padre.
La nómina incluye además a autores con fuerte visibilidad internacional, como Emilie Mosseri y Jesse Eisenberg por The Debut, así como a figuras del cine de autor europeo y latinoamericano presentes en películas de Pablo Larraín, Fatih Akin, Mike Leigh o Nicole Garcia. Esa diversidad encaja con el perfil global que mantiene desde hace años la Sección Oficial donostiarra.
Un reconocimiento que encaja con la evolución del audiovisual
La creación de este premio llega en un contexto en el que las bandas sonoras viven una renovada centralidad cultural. No solo acompañan la experiencia en sala: también alimentan la vida posterior de las películas en streaming, redes sociales y circuitos de escucha digital. En ese ecosistema, el trabajo musical deja de ser un elemento invisible para convertirse en parte del valor de marca de una obra.
En el caso de San Sebastián, el paso resulta coherente con una programación que desde hace tiempo presta atención al cruce entre cine y música. La propia Fundación SGAE impulsa dentro del festival iniciativas como Concierto & Proyección, en colaboración con la Euskadiko Orkestra, además de su participación en Made in Spain y en distintos encuentros profesionales vinculados a la escritura y la creación audiovisual.
Ese tejido previo ayuda a entender que el nuevo Premio SGAE no aparece como un añadido aislado, sino como una extensión natural de una relación estable con el certamen. También amplía el foco de unos reconocimientos en los que la fundación ya venía trabajando con iniciativas como el Premio SGAE de Guion Julio Alejandro o el Premio Dunia Ayaso, ligados al impulso de la autoría y la igualdad en el sector.
Con esta incorporación, la edición de 2026 del festival no solo suma un trofeo más: introduce en la competición una conversación artística de fondo sobre cómo se escucha el cine. En una cita donde la puesta en escena, la dirección y las interpretaciones concentran gran parte de la atención, la música original gana por fin un espacio propio en uno de los grandes escaparates cinematográficos de Europa.
Clara Aguilar — 5 minutos más / 5 More Minutes (Javier Ruiz Caldera, España)
Sevket Akıncı — Artakalam / What Remains (Yeşim Ustaoğlu, Turquía-Francia-Luxemburgo-Bulgaria)
Min Bai y Wenqi Qiao — Biang jing / Border (Ah Biao, Hong Kong-EEUU-Corea del Sur)
Amine Bouhafa — 7h40 ce matin-là / Milo (Nicole Garcia, Francia)
Lorenz Dangel — Krux (Tony Vahl, Alemania-Polonia)
Francisco “Francis” Durán y Mauricio “Mauri” Durán — Mis muertos tristes / My Sad Dead (Pablo Larraín, Argentina-Chile)
Mamiko Hirai — Muyou no hito / In My Father’s Room (Maha Harada, Japón)
Christophe Julien — Les Misérables (Los Miserables) (Fred Cavayé, Francia)
Kaspar Kaae — Markens grøde / Growth of the Soil (Hans Petter Moland, Noruega-Dinamarca-Alemania)
Rebekka Karijord y Kristian Eidnes Andersen — Garrat du váimmu / Brace Your Heart (Amanda Kernell, Suecia-Noruega-Dinamarca-Islandia-Bulgaria)
Malakoff Kowalski — Geister / Ghost Song (Fatih Akin, Alemania)
Valentina Magaletti — Sants / Saints (Mikel Gurrea, España-Italia)
Emilie Mosseri y Jesse Eisenberg — The Debut (El debut, Jesse Eisenberg, EEUU)
Raquel Sánchez — El mal padre (Roberto Bueso, España)
Tiganá Santana — Vicentina pede desculpas / On Behalf of My Son (Gabriel Martins, Brasil)
Shigeru Umebayashi — Glaxo (Benjamín Naishtat, Brasil-Argentina)
Gary Yershon — Tender Loving Care (Mike Leigh, Reino Unido)