‘Seis meses en el edificio rosa con azul’ se lleva el Premio Sebastiane Latino en San Sebastián

‘Seis meses en el edificio rosa con azul’ entra en la conversación cinéfila de final de verano con un premio de peso dentro del circuito queer iberoamericano. La película de Bruno Santamaria Razo ha ganado el Premio Sebastiane Latino, el galardón que concede Gehitu al largometraje latinoamericano que mejor representa la defensa de las reivindicaciones […]

La película ‘Seis meses en el edificio rosa con azul’ ha sido reconocida con el Premio Sebastiane Latino. SANSEBASTIANFESTIVAL

‘Seis meses en el edificio rosa con azul’ entra en la conversación cinéfila de final de verano con un premio de peso dentro del circuito queer iberoamericano. La película de Bruno Santamaria Razo ha ganado el Premio Sebastiane Latino, el galardón que concede Gehitu al largometraje latinoamericano que mejor representa la defensa de las reivindicaciones y valores LGBTIQA+.

El reconocimiento llega además en un momento estratégico, a las puertas del Festival de San Sebastián, uno de los escaparates más influyentes del calendario europeo. En un certamen que suele funcionar como termómetro cultural y plataforma de prestigio para el cine de autor, este premio sitúa el título mexicano entre las propuestas a seguir de la edición de 2026.

Un relato íntimo atravesado por la memoria y el VIH

La cinta está ambientada en el México de los años 90 y sigue a un niño de 11 años que descubre el deseo por su mejor amigo mientras convive con la enfermedad de su padre, diagnosticado de VIH. Ese cruce entre despertar afectivo, intimidad familiar y miedo social explica buena parte del interés que despierta Seis meses en el edificio rosa con azul.

El director Bruno Santamaria Razo recibe el galardón por su obra ‘Seis meses en el edificio rosa con azul’. SANSEBASTIANFESTIVAL

El jurado subraya precisamente esa dimensión autobiográfica y emocional al definir la película como un coming of age construido entre recuerdos documentales y ficcionados. En su fallo, destaca también que los estigmas del VIH que parecen pertenecer al pasado siguen dejando huella en el presente, una lectura que conecta con debates todavía vigentes sobre memoria, salud y discriminación.

La victoria se ha producido frente a otras cuatro finalistas: La virgen silenciosa, de Xavi Sala; Nem Toda Historia de Amor Acaba em Morte, de Bruno Costa; Bowels of Hell, de Gustavo Vinagre y Gurcius Gewdner; y A Paixão Segundo G.H.B., firmada por Gustavo Vinagre y Vinicius Couto. El resultado refuerza la posición del filme mexicano dentro de una selección especialmente atenta a las disidencias sexuales y de género en el cine latinoamericano actual.

Una trayectoria que ya venía apuntando alto

El Premio Sebastiane Latino, otorgado por Gehitu, celebra el cine LGBTIQA+ en el ámbito iberoamericano. SANSEBASTIANFESTIVAL

El premio no aparece de la nada. La película se estrenó en la Semana de la Crítica de Cannes y ya había dado señales de recorrido internacional desde su etapa de desarrollo. En 2022, cuando aún era proyecto, pasó por el Foro de Coproducción y obtuvo el Premio al Mejor Proyecto y el Premio Dale!, un antecedente que ahora cobra más sentido dentro de su carrera festivalera.

Ese itinerario confirma una tendencia visible en el cine de autor latinoamericano reciente: historias profundamente personales que encuentran eco global cuando abordan asuntos colectivos. En este caso, la infancia, la identidad y la sombra del VIH se entrelazan sin desactivar el componente político del relato, algo que el circuito de festivales viene premiando con creciente atención.

El Premio Sebastiane amplía su foco en San Sebastián

Más allá del galardón latino, 24 películas programadas en el festival aspiran este año al Premio Sebastiane, que celebra su vigésimo séptima edición. El reconocimiento distingue la obra que mejor refleja los valores o las realidades de las personas LGBTIQA+ entre todas las secciones del certamen, consolidando una línea de programación cada vez más integrada en la agenda cultural del festival.

24 películas optan al Premio Sebastiane. SANSEBASTIANFESTIVAL

Entre las candidatas figuran títulos repartidos entre Sección Oficial, New Directors, Horizontes Latinos, Zabaltegi-Tabakalera, Perlak y Made in Spain. En esa lista aparecen nombres con fuerte tirón para la conversación cinéfila, como Pedro Almodóvar, Diego Luna, Lukas Dhont, Ira Sachs, Javier Calvo y Javier Ambrossi, una mezcla que refleja la diversidad de miradas con la que el festival entra en esta edición.

Un encuentro internacional que va más allá de los premios

La actividad de Gehitu durante el festival no se limita a la entrega de galardones. La asociación organiza también el 12º Encuentro de Festivales LGBTIQA+ iberoamericanos, una cita que reúne a más de 20 certámenes de ocho países: Argentina, Brasil, España, Paraguay, Perú, Puerto Rico, México y Uruguay.

El Premio Sebastiane, cuyo jurado lo componen la directora y productora Leire Apellaniz y la actriz, directora y guionista Abril Zamora. SANSEBASTIANFESTIVAL

El programa incorpora conversaciones y mesas redondas sobre representación, identidades periféricas y el cuerpo como dispositivo narrativo, además de actividades sobre cine y educación o cooperación cultural entre Europa y Latinoamérica. En un momento en que la industria audiovisual revisa quién cuenta las historias y desde dónde se cuentan, ese tipo de espacios gana peso más allá de lo simbólico.

También hay sitio para la circulación de películas fuera de la alfombra roja. La ganadora del Premio Sebastiane Latino del año pasado, La misteriosa mirada del flamenco, se proyecta en varias localidades guipuzcoanas durante el primer fin de semana del festival, con presencia de la actriz Paula Dinamarca en pases previstos en Zumárraga, Errenteria, Irun y Deba.

En paralelo, la imagen pública del premio también se cuida como parte del relato cultural que lo acompaña. El cartel de esta edición está firmado por la artista pasaitarra Sonia Figueirido, que plantea una reflexión visual sobre las miradas queer, la invisibilización dentro del colectivo y la dignidad de quienes desafían la norma binaria. Esa capa simbólica encaja con un premio que, año tras año, busca ir más allá del reconocimiento industrial para intervenir en la conversación social.