‘Josefina’ llega al Teatro Lara con una mirada contemporánea sobre Miguel Hernández y la memoria histórica

Madrid suma estos días una nueva cita teatral con Josefina, la pieza escrita y dirigida por Oriol Pàmies y protagonizada por Natalia Zamora, que desembarca en el Teatro Lara. La obra, que parte de la historia real entre Miguel Hernández y Josefina Manresa, se presenta como una de esas propuestas que conectan repertorio, memoria y […]

‘Josefina’, escrita y dirigida por Oriol Pàmies y protagonizada por Natalia Zamora llega al Teatro Lara a finales de este mes. TEATROLARA

Madrid suma estos días una nueva cita teatral con Josefina, la pieza escrita y dirigida por Oriol Pàmies y protagonizada por Natalia Zamora, que desembarca en el Teatro Lara. La obra, que parte de la historia real entre Miguel Hernández y Josefina Manresa, se presenta como una de esas propuestas que conectan repertorio, memoria y escena contemporánea sin refugiarse en el biopic convencional.

Tras iniciar gira en 2025, el montaje llega a la capital en un momento en el que buena parte del teatro de pequeño y mediano formato vuelve a mirar a los archivos familiares, los silencios históricos y las figuras secundarias que rara vez ocupan el centro del relato.

Una voz propia para Josefina Manresa

Lejos de presentar a Josefina Manresa sólo como compañera del poeta, Josefina desplaza el foco hacia su experiencia, su memoria y su manera de sostener un legado atravesado por la ausencia. Esa es una de las claves de la propuesta: preguntarse cómo se construye la posteridad de un creador y quién se queda después a custodiar cartas, recuerdos y versiones de una vida compartida.

El montaje combina monólogo, música, danza y versos de Miguel Hernández en una estructura que plantea un diálogo entre actriz y personaje. Esa mezcla de lenguajes escénicos sitúa la obra en una línea muy presente en la creación actual española, donde la palabra convive con lo performativo y donde la memoria histórica deja de ser un marco abstracto para encarnarse en cuerpos, objetos y voces concretas.

Una historia íntima con eco público

La figura de Miguel Hernández mantiene un peso singular en la cultura española. Poeta y dramaturgo fundamental del siglo XX, su obra sigue ocupando un lugar central en el imaginario literario y político del país. Pero alrededor de ese nombre canonizado también existe otra historia: la de Josefina Manresa, decisiva en la preservación de su legado y durante años menos visible en los relatos más difundidos.

En ese punto, Josefina entra en una conversación cultural más amplia. El teatro, las series documentales y buena parte de la no ficción escénica llevan tiempo revisando las biografías conocidas desde los márgenes: parejas, hijas, viudas, cuidadoras o herederas que sostienen la memoria material y emocional de figuras públicas. Aquí, esa operación se traduce en una mirada más humana que monumental.

Oriol Pàmies y Natalia Zamora, dos nombres de una nueva escena

Para Oriol Pàmies, nacido en Alicante en 1996, esta pieza representa su tercera creación escénica. Su perfil mezcla dirección, interpretación, escritura e iluminación, un cruce disciplinar cada vez más habitual en las generaciones jóvenes del teatro español. En su trayectoria aparecen también títulos como Forzar el azar o ¿La vida es sueño?, además de su trabajo con distintas compañías.

Al frente del escenario está Natalia Zamora, intérprete con formación en arte dramático y danza, y con experiencia en teatro, audiovisual y creación física. Su carrera incluye montajes como Bambi, príncipe del bosque. El musical o La tonta del Bote. El musical, además de trabajos en pantalla como La Ruta, Mar Afuera, En tierra de mujeres y la película El Rey Peret. Ese recorrido ayuda a entender el tono híbrido de una pieza que exige presencia actoral, musicalidad y capacidad de sostener sola el relato.

Del circuito de gira a la cartelera madrileña

La llegada de Josefina al Teatro Lara también encaja con una tendencia clara de la cartelera madrileña: la entrada de espectáculos nacidos en gira y con vocación de autor en salas históricas que funcionan como escaparate para nuevos creadores. En un ecosistema dominado a menudo por grandes musicales y títulos de reconocimiento inmediato, propuestas como esta buscan abrir espacio a una dramaturgia más íntima, pero conectada con debates públicos muy presentes.

Con una duración de 60 minutos y recomendada a partir de 12 años, la obra se apoya además en un material literario y emocional muy reconocible para el público español. La poesía de Miguel Hernández, la conversación pendiente sobre la memoria y el rescate de una figura femenina que sostuvo un archivo vital convierten Josefina en una de esas propuestas que no solo revisan el pasado: también interpelan la forma en que el presente decide contarlo.