Decorado, la nueva película de Alberto Vázquez, ha ganado el Premio Paul Grimault en la Sección Oficial del festival de Annecy, una de las citas más influyentes del cine de animación. El reconocimiento confirma el buen momento internacional del largometraje, que ya acumulaba una trayectoria destacada en la temporada de premios.

El galardón, recogido por Vázquez junto a los productores Chelo Loureiro y Nuno Beato, distinguió una obra con una identidad visual muy marcada y un tono poco habitual dentro de la animación española reciente. En un circuito donde conviven el cine de autor, la industria familiar y las apuestas más experimentales, Decorado se situó en ese territorio más incómodo y personal que suele encontrar en Annecy una plataforma decisiva.
Una carrera de premios que no se detiene
Antes de su paso por Francia, la película ya había sumado el Premio Forqué, el Goya a mejor película de animación, el Premio Días de Cine, la Medalla CEC y el Premio Quirino. A eso se añadieron el Premio Especial del Jurado en Animation Is Film Festival y una mención especial en el Fantastic Fest de Austin, señales de una recepción especialmente sólida tanto en el ámbito iberoamericano como en el circuito internacional.
Ese recorrido también incluyó una nominación en la categoría de mejor comedia en los Premios Feroz y su presencia en los Premios Platino, donde compitió con producciones de los países hispanohablantes y lusófonos. Más que una suma de trofeos, la trayectoria de Decorado dibujó el perfil de una película capaz de circular entre públicos y jurados muy distintos sin renunciar a una propuesta formal arriesgada.
Una fábula oscura con sello propio
En Decorado, un hombre corriente empezó a sospechar que su trabajo, su relación y hasta la ciudad en la que vive formaban parte de una farsa gigantesca. Desde esa premisa, Alberto Vázquez construyó una fábula de humor negro, sátira social y extrañeza existencial que dialoga con algunas de las obsesiones contemporáneas: el artificio de la vida cotidiana, la sensación de control y la fragilidad de las certezas.

La película se apoyó en un estilo visual reconocible y en una mirada autoral que conecta con trabajos anteriores del cineasta gallego como Psiconautas y Unicorn Wars. Lejos de la animación concebida solo como producto familiar, Vázquez insistió en una vía adulta y artística que en los últimos años ganó espacio en festivales, plataformas y circuitos especializados.
El momento de Alberto Vázquez
El director de A Coruña llegó a este estreno convertido en una de las firmas más premiadas de la animación española. A lo largo de su carrera reunió cuatro Premios Goya y más de un centenar de reconocimientos internacionales, con títulos como Birdboy, Psiconautas, Decorado en formato corto y Unicorn Wars, obras que consolidaron una filmografía tan coherente como singular.
Ese prestigio no se explica solo por los premios. También tiene que ver con la manera en que su trabajo cruzó el cómic, la ilustración y el cine para levantar un universo propio, reconocible desde el primer plano. En una industria cada vez más pendiente de la marca visual y de la conversación cultural que generan las obras, Alberto Vázquez ocupa un lugar poco frecuente: el de autor con lenguaje propio y, al mismo tiempo, con capacidad de conectar más allá del nicho.
Impulso internacional para una producción española
Decorado se estrenó en los cines de Estados Unidos el 15 de mayo de la mano de GKIDS, uno de los sellos de distribución de animación más relevantes del mercado norteamericano. Ese movimiento reforzó la proyección exterior de una producción respaldada por Abano Producións, Uniko, The Glow, María y Arnold A.I.E. y Sardinha Em Lata.
Con guion de Alberto Vázquez y Francesc Xavier Manuel, y con el apoyo de RTVE, ETB, TVG, Movistar Plus+, ICAA y varias instituciones autonómicas, la película se consolidó como uno de los ejemplos más visibles de una animación española que busca salir del encasillamiento. Su premio en Annecy no solo elevó el perfil del filme: también volvió a situar a este sector en una conversación internacional donde la autoría, la ambición estética y el riesgo narrativo cuentan cada vez más.