El Festival de San Sebastián anunció este 19 de junio de 2026 la incorporación de Make & Mark como nuevo patrocinador oficial del certamen. El acuerdo, planteado para los dos próximos años, elevó el rango de una relación que ya había comenzado en la pasada edición con el apoyo a la sección Horizontes Latinos.

La operación reforzó la estructura de alianzas de uno de los grandes eventos culturales del calendario español. El Festival de San Sebastián, que celebrará su 74ª edición del 18 al 26 de septiembre de 2026, mantiene desde hace años un delicado equilibrio entre prestigio autoral, proyección internacional y una creciente necesidad de respaldo empresarial.
Un salto en la relación entre la marca y el certamen
La entrada de Make & Mark en la categoría de patrocinador oficial supuso un paso más respecto a la colaboración del año anterior. Según trasladó la organización, la experiencia previa en Horizontes Latinos dejó un balance positivo y abrió la puerta a una implicación más amplia por parte del grupo, especializado en comunicación, marketing y experiencias de alto nivel.
El movimiento también dibujó una estrategia de posicionamiento. Para una compañía con presencia en España, Estados Unidos y México, asociarse a un festival con proyección global permite ganar visibilidad en un entorno donde conviven industria audiovisual, marcas, instituciones y talento creativo. En ese terreno, el cine sigue siendo una plataforma de imagen especialmente valiosa.
Qué significa este patrocinio para el Festival
No se trata solo de una suma de logos en el apartado de colaboradores. En la economía de los festivales, la entrada de nuevos socios privados resulta clave para sostener programación, actividad industrial y presencia internacional. El certamen donostiarra, considerado un festival de categoría A por la FIAPF, figura entre las grandes citas europeas del sector junto a otros escaparates de peso en el circuito internacional.
En ese contexto, la ampliación del patrocinio apuntaló la capacidad del festival para seguir compitiendo por relevancia en un momento en el que la conversación cultural se reparte entre salas, plataformas y redes. La fortaleza de San Sebastián reside precisamente en esa doble condición: tradición cinéfila e impacto mediático, con espacio tanto para el cine de autor como para los nombres que marcan la temporada.
Un escaparate cultural con valor de marca
La alianza también confirmó una tendencia cada vez más visible en el ecosistema cultural: las marcas ya no buscan solo presencia publicitaria, sino asociación con relatos, valores y comunidades. Un certamen como el de San Sebastián ofrece prestigio, contexto internacional y una narrativa vinculada al talento, la diversidad y la creación contemporánea.
Para Make & Mark, que se presenta como grupo especializado en estrategias de marketing, compra de medios, publicidad y producción de eventos, el patrocinio encaja con esa lógica de visibilidad cualitativa. Su web corporativa, Make & Mark Group, sitúa además su actividad en el terreno de las experiencias premium, un segmento que en los últimos años ha ganado peso en los grandes eventos culturales y de entretenimiento.
El precedente de Horizontes Latinos
La conexión con Horizontes Latinos no fue un detalle menor. Esa sección, una de las señas de identidad del festival, funciona como puente entre San Sebastián y el cine latinoamericano contemporáneo, y ha contribuido a consolidar el perfil iberoamericano del certamen. Haber entrado por esa puerta dio a la empresa una primera vinculación con uno de los espacios más reconocibles de la programación.
Ese antecedente explica que la ampliación del acuerdo se haya leído más como una evolución que como un giro inesperado. En un sector donde las alianzas entre cultura y empresa se examinan cada vez con más atención, la continuidad suele pesar tanto como la cuantía: transmite estabilidad, voluntad de permanencia y una inversión menos coyuntural.
Un festival que sigue ampliando su red de apoyos
La incorporación de un nuevo patrocinador oficial llegó en plena preparación de la edición de 2026, un periodo en el que el festival acelera su maquinaria institucional, industrial y mediática. La página de patrocinadores oficiales del certamen ya recoge la estructura de apoyos que acompaña cada año a una cita cuya influencia va mucho más allá de la alfombra roja.
En la práctica, este tipo de acuerdos ayudan a sostener el músculo de un evento que no solo exhibe películas, sino que articula encuentros profesionales, conversaciones sobre industria y una proyección internacional clave para el cine español y europeo. Por eso, cada movimiento en su red de patrocinio se interpreta también como una señal sobre la salud y la capacidad de atracción del propio festival.