‘La paradoja de Fermi’ enseña sus primeras imágenes y convierte Valladolid en escenario de una comedia romántica sostenible

Las primeras imágenes de La paradoja de Fermi han puesto en circulación uno de esos proyectos de corto recorrido industrial pero con un ángulo muy reconocible dentro del audiovisual español: una comedia romántica con vocación de territorio, rodada en Valladolid y apoyada en una producción que quiere subrayar la sostenibilidad como parte del relato. Detrás […]

Las primeras imágenes de La paradoja de Fermi han puesto en circulación uno de esos proyectos de corto recorrido industrial pero con un ángulo muy reconocible dentro del audiovisual español: una comedia romántica con vocación de territorio, rodada en Valladolid y apoyada en una producción que quiere subrayar la sostenibilidad como parte del relato.

‘La paradoja de Fermi’ es una comedia romántica producida por Plan Secreto y rodada en Valladolid. PLANSECRETO

Detrás del cortometraje está Manuel Martínez Velasco, que ha filmado la historia en la capital castellana con un reparto encabezado por Roberto Álamo, Itziar Miranda y Arancha Martí. La producción ha corrido a cargo de Plan Secreto, una compañía vallisoletana que en los últimos años ha ido consolidando su presencia en el cine de no ficción y en el formato corto.

Una historia íntima con mirada romántica

La trama gira en torno a Ernesto, un hombre solitario que intenta abrirse de nuevo al amor por impulso de su hija, profesora de astronomía. El título, La paradoja de Fermi, remite a una idea científica muy conocida sobre la aparente soledad del universo, una referencia que aquí se tradujo en clave emocional: la dificultad de conectar con los demás incluso cuando se vive rodeado de gente.

Ese cruce entre ciencia, melancolía y segunda oportunidad situó el proyecto en una línea poco estridente y más cercana a la comedia sentimental. Según explicó el propio Martínez Velasco durante el rodaje, la película se construyó alrededor de la idea de que el amor puede reaparecer cuando parecía definitivamente fuera de plano.

Un reparto con recorrido en cine, televisión y teatro

El principal reclamo interpretativo recae en Roberto Álamo, actor con una trayectoria especialmente sólida en cine y escena, ganador de dos premios Goya y con una carrera que ha transitado entre el teatro de texto, el drama y personajes de gran intensidad. Su presencia en un cortometraje de este tono añade un punto de interés para el espectador atento al talento actoral más que al mero gancho promocional.

Junto a él aparece Itziar Miranda, un rostro muy reconocible para el gran público por su largo recorrido en Amar es para siempre y antes en Amar en tiempos revueltos. Ese vínculo con la televisión diaria, uno de los grandes viveros de intérpretes populares en España, conecta además con una audiencia que suele responder con especial cercanía a las historias de tono humano y cotidiano.

La producción siguió protocolos de rodaje sostenible para reducir la huella de carbono. PLANSECRETO

Valladolid, más que un decorado

El cortometraje no ha utilizado la ciudad como un simple fondo postal. En las imágenes y en el planteamiento de producción aparecen enclaves muy reconocibles de Valladolid, desde la Rosaleda y la ribera del Pisuerga hasta la Plaza de Portugalete, la Antigua o el entorno de la Plaza del Salvador. También se han rodado secuencias en espacios como la cafetería Akelarre y el bar Piscolabis, una elección que refuerza esa idea de cine pegado a la vida urbana real.

Entre las localizaciones destaca además una escena de observación astronómica en el Parque de las Norias, desarrollada con la colaboración del Grupo Universitario de Astronomía. Ese detalle no solo dialoga con el título del cortometraje, sino que aporta una textura visual y temática poco habitual en la comedia romántica de pequeño formato.

Rodaje sostenible como carta de presentación

Uno de los elementos que distinguen a La paradoja de Fermi ha sido la aplicación de protocolos de rodaje sostenible orientados a reducir la huella de carbono de la producción. Entre las medidas adoptadas figuraron la limitación de plásticos de un sólo uso y la reducción de desplazamientos, una práctica que cada vez gana más peso en la industria audiovisual europea y que ya forma parte del debate profesional sobre cómo producir con menor impacto.

Ese enfoque encaja además en una estrategia más amplia del Ayuntamiento de Valladolid para proyectar la ciudad como destino de filmaciones sostenibles. En ese marco se plantea también la elaboración de una guía local de buenas prácticas para rodajes, vinculada al proyecto Valladolid Ciudad Creativa y al trabajo de la Valladolid Film Commission.

La productora y el contexto del proyecto

El guion lleva la firma de Ciro Altabás, mientras que la producción ejecutiva se ha articulado desde Plan Secreto, integrada por Pedro del Río y Jaime Alonso de Linaje. La compañía ya había participado en títulos como ¡Folk! Una mirada a la música tradicional y Comuneros, además de cortometrajes como Cerraduras y Ogro, una trayectoria que ayuda a situar este nuevo trabajo dentro de un ecosistema audiovisual muy vinculado a Castilla y León.

En un momento en que muchas producciones buscan identidad a través del territorio, la conversación pública alrededor de los incentivos, las film commissions y la descentralización cultural ha ganado peso. La paradoja de Fermi se inserta precisamente en esa tendencia: un proyecto pequeño en escala, pero útil para entender cómo las ciudades medias intentan ganar presencia en el mapa del cine español más allá de los grandes polos de Madrid y Barcelona.