La Feria del Libro de Madrid cerró con 9,86 millones en ventas y más de 730.000 visitantes en una edición marcada por el calor

La Feria del Libro de Madrid cerró su 85ª edición con una facturación de 9.862.888 euros y la venta de 587.014 ejemplares, según el balance difundido por la organización el 17 de junio de 2026. La cita, una de las grandes termómetros culturales de la primavera madrileña, superó los 730.000 visitantes únicos a lo largo […]

La Feria del Libro de Madrid cerró su 85ª edición con una facturación de 9.862.888 euros y la venta de 587.014 ejemplares, según el balance difundido por la organización el 17 de junio de 2026. La cita, una de las grandes termómetros culturales de la primavera madrileña, superó los 730.000 visitantes únicos a lo largo de sus 17 días de actividad en El Retiro.

El Parque del Retiro de Madrid fue el escenario de la 85ª edición de la Feria del Libro. FERIALIBROMADRID

La organización elevó además la estimación total de asistencia hasta unas 820.000 personas al sumar perfiles que no quedaban reflejados en los sistemas de medición basados en telefonía móvil, especialmente menores. Entre los 523 expositores participantes, las cifras dibujaron una fotografía casi completa de una edición que volvió a confirmar el peso de la feria en la agenda cultural de Madrid.

Menos margen comercial, pero una respuesta sólida del público

Aunque los datos finales quedaron por debajo de las expectativas más optimistas, el cierre económico mantuvo un volumen notable para el sector del libro. La directora Eva Orúe atribuyó parte de esa contención a una combinación de factores externos que alteró la afluencia en varios momentos clave: la visita del papa León XIV, varios conciertos multitudinarios en la capital y varios episodios de calor intenso durante los primeros días.

A ese contexto se sumó una reducción del horario respecto a 2025: los viernes ya no se prolongaron hasta las 22.00 horas, sino hasta las 21.00. El último domingo, además, la feria tuvo que cerrar tres horas antes por alerta meteorológica, una decisión que afectó al tramo final de ventas en una jornada tradicionalmente fuerte para libreros y editoriales.

Pese a esas circunstancias, el último fin de semana mostró un movimiento superior al del cierre de la edición anterior. Ese repunte reforzó la idea de que el interés del público siguió intacto incluso en un contexto menos favorable, con una asistencia condicionada por el clima y por la coincidencia con otros grandes focos de atracción en Madrid.

El humor protagonizó una programación con aforos llenos

La programación cultural volvió a funcionar como uno de los grandes motores de la feria. Los distintos pabellones y espacios reunieron a 20.438 asistentes, con la práctica totalidad de las actividades completando aforo. En una edición dedicada al humor, la programación abordó el tema desde la literatura, el pensamiento, la poesía, la creación gráfica, la infancia y la conversación política.

Por los escenarios de la feria pasaron voces de perfiles muy distintos, desde autores internacionales como Jonathan Coe, Maitena, Leila Guerriero, Camila Sosa Villada, Ariana Harwicz o Giuseppe Caputo hasta nombres españoles como Marta Sanz, Ignatius Farray, Rodrigo Cortés, Edu Galán, Joaquín Reyes, Eva Hache y Pantomima Full. Esa mezcla reforzó el perfil de una feria que ya no se limita a la firma de libros y que funciona también como espacio de conversación pública.

Accesibilidad y sostenibilidad ganan peso en la cita madrileña

Más allá de las ventas, la edición de 2026 reforzó la estrategia de accesibilidad e inclusión de la feria. El evento recibió el sello Dis-Friendly, concedido por Envera, por las medidas implantadas para facilitar el acceso a la lectura, a las actividades y al recinto.

En paralelo, la organización culminó la auditoría externa vinculada a la certificación conforme a la norma ISO 20121, el estándar internacional orientado a la gestión sostenible de eventos. El proceso, auditado por AENOR, evaluó el impacto ambiental, social y económico de una cita que, por su escala, se ha convertido también en un laboratorio de gestión cultural urbana.

La dimensión energética volvió a ser otro de los ejes del balance. Por tercer año consecutivo, Repsol participó como patrocinador multienergía y la feria funcionó este año con más de 200 placas solares para dar servicio a casetas y pabellones. Además, parte del suministro eléctrico contó con garantía de origen renovable y el uso de combustibles 100 % renovables permitió reducir más de 9,73 toneladas de CO₂.

La organización añadió que cerca del 80 % de los libros transportados en la FLMadrid26 se movieron con vehículos impulsados por esos combustibles, con una reducción adicional de 5,5 toneladas de CO₂. En una feria que sigue creciendo como escaparate editorial y social, ese tipo de indicadores empezó a tener casi tanto peso reputacional como las propias cifras de venta.