La muerte de Fernando Esteso, a los 80 años, ha dejado una profunda conmoción en el mundo del espectáculo. Pero ninguna reacción ha sido tan emotiva como la de Andrés Pajares, su inseparable compañero en algunas de las comedias más icónicas del cine español. Su mensaje de despedida, publicado en Instagram, resume el impacto personal y profesional de una pérdida que cierra definitivamente una de las etapas más recordadas del humor nacional.

“Hoy se ha muerto parte de mi vida”: la despedida más sincera
Pajares compartió un texto breve pero devastador, cargado de verdad y de afecto. “Hoy se ha muerto parte de mi vida, mi hermano, amigo y compañero. Te quiero mucho Fernando, que Dios te tenga en su gloria”, escribió, dejando claro que la relación entre ambos trascendía lo laboral. Su mensaje, directo y sin artificios, refleja el vínculo profundo que mantuvieron durante décadas, incluso cuando sus caminos profesionales tomaron rumbos distintos.
El actor también quiso agradecer el interés de los medios, aunque confesó no encontrarse en condiciones de atenderlos: “Doy las gracias a toda la prensa pero no estoy en condiciones de hablar con vosotros, por favor entendedlo”. Pajares explicó además que no viajará a Valencia para despedir a Esteso en persona: “Prefiero recordarle vivo y mando mis condolencias a su familia. DEP”.
Una amistad forjada entre rodajes, éxitos y complicidades
La despedida de Pajares no es sólo la reacción de un compañero de profesión: es el adiós de un amigo que compartió con Esteso algunos de los mayores éxitos del cine español de los años 70 y 80. Juntos protagonizaron títulos como Los bingueros, Yo hice a Roque III, Los energéticos o Los chulos, películas que llenaron salas y se convirtieron en referentes de una época.
Su química en pantalla —basada en el contraste, la espontaneidad y un humor directo que conectaba con el público— los convirtió en una dupla irrepetible. Detrás de las cámaras, la relación era igual de sólida: complicidad, respeto y un cariño que se mantuvo intacto con el paso del tiempo.
Un adiós que simboliza el final de una era
Las palabras de Pajares han resonado con fuerza porque representan algo más que una despedida personal: simbolizan el cierre definitivo de una etapa dorada del cine popular español. La muerte de Esteso deja huérfano a un género que marcó a varias generaciones, y la reacción de Pajares evidencia la magnitud de esa pérdida.
Su mensaje, íntimo y desgarrador, ha sido recibido con una ola de cariño por parte del público, que reconoce en ambos actores una parte esencial de la memoria sentimental del país.
El legado que permanece
Aunque la tristeza domina estos días, el legado de Fernando Esteso —y la huella imborrable de su dupla con Pajares— seguirá vivo en sus películas, en las risas que generaron y en la historia del cine español. La despedida de Pajares, sincera y profundamente humana, pone palabras a lo que muchos espectadores sienten: que se va un icono, pero queda su obra.