
We Love Flamenco ha activado en Sevilla la cuenta atrás de una edición con valor simbólico para la industria andaluza: la de su 15 aniversario. La pasarela, convertida en una de las citas más visibles del calendario de moda flamenca, presentó su nuevo cartel con un desfile celebrado en Hacienda Lopaz, donde también se avanzaron algunas claves de la temporada 2027. El encuentro sirvió para fijar además las fechas de su próxima convocatoria, prevista del 8 al 14 de enero en el Hotel Alfonso XIII.
La presentación no fue una simple puesta de largo. El formato elegido quiso subrayar el momento que atraviesa la pasarela y el peso cultural de un sector que, más allá del traje de feria, forma parte del imaginario estético de Andalucía. En un momento en el que la costura de raíz artesanal gana relevancia frente a la uniformidad global, We Love Flamenco reivindica una moda ligada a la identidad, al oficio y a una idea de tradición que sigue evolucionando sin perder su acento local.
Una cita que abre el calendario flamenco
La próxima edición volverá a celebrarse en el emblemático Hotel Alfonso XIII, uno de los escenarios habituales de la gran temporada de pasarelas sevillanas. La elección no es menor desde el punto de vista visual y estratégico: este hotel histórico, ligado a la imagen más reconocible de la ciudad, encaja con la dimensión aspiracional que ha ganado el evento. A falta de meses para su arranque, la organización ya la sitúa como una convocatoria clave para tomar el pulso a las líneas creativas que marcarán 2027.

La cita llega además en un contexto de especial atención hacia la moda flamenca, un segmento con peso propio dentro del diseño español y una capacidad singular para mezclar tradición popular, confección artesanal y lectura contemporánea. Aunque sus códigos son reconocibles, cada temporada aparecen nuevas maneras de trabajar el volumen, el color, los bordados o la silueta. Esa tensión entre herencia y renovación es precisamente una de las razones por las que Sevilla sigue concentrando el foco en los primeros meses del año.
We Love Flamenco nació con un perfil más contenido y una vocación solidaria que, con el tiempo, se ha ampliado hasta convertirse en plataforma profesional para firmas consolidadas y nombres emergentes. Ese crecimiento explica su relevancia actual dentro del circuito especializado. La organización defiende que el proyecto ha crecido al mismo ritmo que los diseñadores que han pasado por su calendario, y esa lectura ayuda a entender por qué la pasarela se ha asentado como escaparate, termómetro comercial y espacio de visibilidad para un sector muy vinculado al tejido creativo andaluz.
Hacienda Lopaz y un homenaje a la mujer del campo
Para anunciar esta edición especial, la organización optó por un marco de fuerte carga simbólica. Hacienda Lopaz acogió por primera vez un acto de estas características y lo hizo con una narrativa centrada en la mujer del campo, figura inspiradora del desfile de presentación. Cada firma participante mostró un diseño de su colección de 2027 en una puesta en escena que quiso reconocer la fortaleza, el vínculo con la tierra y la transmisión de costumbres que forman parte del universo flamenco desde hace generaciones.

El gesto tiene una lectura más amplia que la puramente estética. La moda flamenca bebe desde hace décadas de referentes populares, religiosos y rurales que han ido moldeando su imaginario. Situar ese homenaje en una hacienda con conexión al universo rociero refuerza esa idea de continuidad entre paisaje, memoria y vestimenta. En un momento en el que muchas marcas buscan relato, We Love Flamenco eligió volver al origen y situar en el centro a una figura femenina asociada al trabajo, la tradición y la resistencia cultural.
La finca elegida suma, además, un simbolismo reconocible para el público andaluz. Según la organización, el enclave alberga una imagen de la Virgen del Rocío y ha sido paso de numerosas hermandades camino de la aldea. Ese trasfondo devocional aportó una atmósfera muy concreta al acto, en sintonía con un tipo de moda que no puede desligarse del calendario festivo y emocional del sur. Más que un decorado, el lugar funcionó como una extensión del relato que la pasarela quería proyectar en este aniversario.
Quince años de una pasarela con sello propio
La efeméride llega acompañada de un mensaje claro: consolidar a We Love Flamenco como uno de los grandes escaparates del sector. En estos quince años, la pasarela ha ido construyendo una identidad reconocible dentro de un calendario cada vez más competitivo. Su capacidad para reunir en un mismo programa a firmas veteranas y talleres jóvenes, y para generar conversación más allá del ámbito estrictamente profesional, explica buena parte de su permanencia. En esa mezcla de industria, sociedad sevillana y tradición reside una parte de su fortaleza.

Durante la presentación también estuvieron presentes representantes institucionales vinculados a la Diputación de Sevilla y a Prodetur, respaldo que confirma el interés público por una actividad que trasciende la pasarela. La moda flamenca no solo proyecta imagen cultural; también moviliza confección, artesanía, comercio y agenda turística. Ese cruce entre identidad y economía resulta clave para entender por qué este tipo de eventos mantienen un peso específico dentro de la programación de invierno en Sevilla.
En las intervenciones de los fundadores, Laura Sánchez y Javier Villa, apareció una idea compartida: la celebración de una trayectoria que comenzó con vocación solidaria y ha terminado convertida en referencia nacional. Más allá del tono conmemorativo, sus palabras reflejan la evolución de una plataforma que ha sabido profesionalizarse sin renunciar a un vínculo emocional con su comunidad. Esa combinación entre estructura empresarial, cercanía al sector y capacidad de convocatoria forma parte del lugar que hoy ocupa Go! Eventos y Comunicación en este proyecto.
El cartel de Carlos Buendía pone imagen al aniversario
El arranque de la nueva edición llegó acompañado por un cartel firmado por Carlos Buendía, encargado de traducir visualmente el aniversario. Su propuesta se articula en torno a tres mujeres y tres generaciones, una idea que conecta con el hilo narrativo de la presentación y con la propia evolución del traje flamenco. La imagen plantea una conversación entre edades, experiencias y maneras de habitar Andalucía, con la voluntad de mostrar una tradición que cambia de forma, pero conserva un núcleo reconocible.

Ese diálogo entre continuidad y modernidad resulta especialmente pertinente en una disciplina donde la innovación nunca rompe del todo con el origen. El cartel funciona así como una declaración de intenciones de cara a 2027: una temporada que se anuncia abierta a nuevas lecturas, pero todavía muy anclada en los códigos sentimentales y visuales que identifican a esta moda. En un sector donde la imagen pesa tanto como la confección, el universo gráfico del aniversario refuerza la dimensión editorial y cultural de la pasarela.
Más de una treintena de firmas para la edición de 2027
La organización avanzó también buena parte del elenco creativo que participará en la próxima convocatoria. Entre las firmas confirmadas figuran nombres como Flamenca Pol Núñez, José Hidalgo, Santana Diseños, Ismael Domínguez, José Manuel Valencia, Carmen Acedo, Rocío Olmedo, Nuria Carmona o Notelodigo, junto a otros diseñadores con trayectorias y lenguajes distintos. La selección dibuja una edición amplia, pensada para ofrecer una visión plural del momento que vive la creación flamenca.
A esa primera relación se suman también Mónica Méndez, Alicia Suárez, Luisa Pérez, Sueños de Abril, Ventura, Lola Azahares, Zambonino, MColmenero & Luque, Ianire Ibar y Mantones Foronda, además de otros nombres como José Paco Couture, Ángela & Adela, AJL Pepe Jiménez, Sofía Rivera, Javier García, Benjamín Redondo, Iván Campaña, Lorena Reyes, Lucía Márquez, José Galván, Paco Prieto y Javier del Álamo.

La diversidad del cartel anticipa una edición donde convivirán casas con estilo reconocible y propuestas llamadas a ensanchar el lenguaje del traje flamenco. Esa amplitud es relevante porque la pasarela no solo muestra vestidos destinados a la feria o a la romería; también marca tendencias que terminan permeando en el imaginario festivo andaluz. Volantes, patronaje, mantones, color y acabados se observan aquí con una atención casi analítica por parte de compradoras, clientas y seguidoras de un sector que cada temporada reordena referencias.
La raíz solidaria sigue presente
Entre los elementos ya anunciados para 2027 figura la reserva de una jornada dedicada en exclusiva a entidades sociales y ONG. Es una decisión que conecta con el origen del proyecto y que mantiene una línea de continuidad poco habitual cuando los eventos crecen y se profesionalizan. En este caso, la dimensión solidaria no aparece como un apéndice, sino como parte de la memoria fundacional de la pasarela y de la narrativa con la que ha construido su identidad pública a lo largo de estos años.
Ese gesto conserva valor en una industria donde la visibilidad suele concentrarse en los nombres y en la imagen final sobre la pasarela. Recuperar ese espacio para causas sociales permite recordar que We Love Flamenco nació también como una iniciativa vinculada a la implicación colectiva. En el año de su quince aniversario, ese equilibrio entre celebración, negocio, cultura visual y compromiso social actúa como una de las claves que mejor explican su trayectoria y su capacidad para seguir ocupando un lugar central en la conversación sobre moda flamenca en España.








