
La fiebre por las camper sigue ganando espacio en el mercado y Citroën ha decidido entrar de lleno con el Holidays, una propuesta que toma como base el SpaceTourer y la transforma en una furgoneta preparada para escapadas de varios días. La marca francesa la lanza en España con un precio de partida de 56.800 euros y con un planteamiento muy claro: servir tanto para viajar como para convivir con el uso cotidiano sin exigir las renuncias habituales de otros vehículos recreativos más aparatosos.
La clave del modelo está en esa doble condición. Frente a campers de mayor tamaño, el Citroën Holidays busca atraer a quienes quieren dormir fuera, cocinar o pasar un fin de semana en la naturaleza, pero no están dispuestos a manejar a diario un vehículo incómodo en ciudad. Su altura de 1,99 metros le permite entrar en la mayoría de aparcamientos subterráneos, un detalle que en este segmento no es accesorio, sino una de las grandes barreras de uso para muchos conductores.
Una camper compacta con cuatro plazas reales
Pensada para cuatro personas, la camper de Citroën organiza el espacio interior con una solución ya conocida en este tipo de vehículos, aunque bien integrada sobre una base turística como el SpaceTourer. En la parte superior, el techo retráctil del color de la carrocería alberga una cama de 1,20 metros de ancho por 1,95 metros de largo. Abajo, el banco trasero deslizante se convierte en otra cama doble de 1,15 metros por 1,90 metros, suficiente para completar la configuración de noche sin desmontajes complejos.
Ese techo elevable no solo sirve para dormir. También cambia por completo la experiencia a bordo durante el día, porque permite ponerse de pie dentro del habitáculo y moverse con mayor naturalidad al cocinar, cambiarse o simplemente ordenar el interior. En una camper compacta, esa ganancia de altura marca buena parte del confort real de uso. Citroën añade además una ventana lateral con persiana integrada para regular la luz y mejorar la ventilación, dos aspectos determinantes cuando el vehículo se utiliza en verano o en escapadas de varios días.
En la planta baja, el enfoque es más doméstico que aventurero en el sentido clásico del término. El Holidays incorpora una cocina con dos fuegos de gas, fregadero, frigorífico de 16 litros y una mesa retráctil para cuatro comensales. A ello se suman los asientos delanteros giratorios, una solución casi imprescindible en una camper moderna porque multiplica el espacio habitable sin aumentar la longitud exterior. El resultado es un pequeño salón capaz de funcionar en ruta, en un camping o en una parada improvisada junto a la carretera.

Del ocio al uso diario
Donde Citroën quiere diferenciarse es en el discurso de coche para todos los días. La marca insiste en que el Holidays no está pensado solo para puentes o vacaciones, sino también para el trayecto semanal, las compras o los desplazamientos familiares. Más allá del mensaje comercial, hay argumentos objetivos para sostener esa idea: dirección asistida eléctrica, dimensiones contenidas dentro de lo que cabe en el mundo camper y una silueta que evita el salto a volúmenes mucho más difíciles de aparcar o maniobrar en entornos urbanos.
Ese equilibrio entre vehículo de ocio y monovolumen transformado es precisamente lo que ha impulsado buena parte del crecimiento del segmento en los últimos años. En Europa, el auge de las escapadas cortas, el turismo itinerante y la búsqueda de fórmulas más flexibles de viaje han hecho que muchas marcas generalistas se interesen por un terreno que durante mucho tiempo quedó reservado a especialistas o a preparadores independientes. El Citroën Holidays llega, por tanto, a un mercado más maduro y también más competido.
Dos motores diésel y una gama sencilla
La oferta mecánica se articula alrededor de dos versiones diésel, una elección que sigue siendo lógica en este tipo de vehículos por par, autonomía y capacidad de mover peso con solvencia en viajes largos. La variante de acceso desarrolla 150 CV y va asociada a un cambio manual de seis velocidades. Por encima se sitúa otra de 180 CV, vinculada a la caja automática EAT8, una transmisión habitual en la oferta del grupo y especialmente adecuada para un uso rutero.
La gama se simplifica también en acabados, con dos niveles denominados Holidays y Pack Max. Ese planteamiento reducido tiene una lectura clara: facilitar la compra de un producto que, por definición, ya mezcla automóvil, vivienda temporal y equipamiento específico. En el universo camper, la complejidad de configuraciones puede dispararse con rapidez, así que limitar combinaciones ayuda a acotar precio, plazos y homologaciones, un punto especialmente sensible en un vehículo de este tipo frente a transformaciones realizadas fuera del canal oficial.

Confort a bordo y detalles pensados para dormir mejor
Una de las cuestiones que más pesan en una camper compacta no es tanto la potencia como la habitabilidad real cuando cae la noche. Aquí, Citroën subraya soluciones orientadas al descanso: persianas en parabrisas y ventanillas laterales, ventana practicable en el portón trasero y calefacción Webasto para mantener una temperatura razonable cuando el viaje se alarga más allá del verano. Son elementos menos vistosos que el techo elevable, pero probablemente más decisivos para que una escapada de dos noches no se convierta en una experiencia incómoda.
También hay una lectura interesante en la elección del mobiliario y de los elementos desmontables. Las puertas laterales correderas permiten cocinar desde fuera o transformar el área de acceso en una zona abierta cuando el tiempo acompaña. La mesa y los asientos extraíbles amplían ese uso exterior, mientras una barandilla lateral deja preparada la instalación de un toldo enrollable. No es una solución inédita, pero sí una señal de que el Holidays ha sido concebido para una vida a bordo flexible, no solo para dormir dentro del vehículo.
El peso del legado y la colaboración con Bravia Mobil
Aunque se estrena ahora como producto de serie, el proyecto no nace de la nada dentro de Citroën. La marca conecta este lanzamiento con varios ejercicios de diseño presentados en los últimos años, como Hyphen, Rip Curl o The Citroënist, propuestas que exploraban una idea de automóvil más nómada y recreativa. Ese trasfondo ayuda a entender por qué la firma francesa llevaba tiempo insinuando una entrada más decidida en el negocio de las camper, un nicho que ya no es marginal dentro de la movilidad de ocio.
Para desarrollar esta versión, la compañía ha contado además con la participación de Bravia Mobil, fabricante esloveno especializado en este tipo de vehículos. La colaboración tiene sentido porque la transformación de una base industrial en una camper funcional exige experiencia muy específica en distribución interior, aislamiento, mobiliario y homologación. En lugar de limitarse a una edición decorativa o a un paquete de accesorios, Citroën ha buscado una solución con vocación de producto completo, algo clave para competir con alternativas ya asentadas en concesionarios europeos.

Una base conocida: el SpaceTourer
La elección del SpaceTourer como punto de partida también dice bastante sobre el enfoque del modelo. Esta base, presente en la órbita de Stellantis, ya destaca por su polivalencia y por una puesta al día tecnológica que incluye ayudas a la conducción de uso cotidiano. Citroën habla de 17 funciones de asistencia, un argumento cada vez más importante en vehículos que, pese a su orientación lúdica, van a circular a diario por ciudad, carretera y autopista con familias o con carga variable.
En clave de diseño, el Holidays no busca distanciarse radicalmente del turismo del que procede. Esa continuidad visual puede jugar a su favor en un momento en que muchos compradores quieren un vehículo recreativo discreto, menos aparatoso y más integrable en el paisaje urbano. La camperización, por tanto, no convierte al modelo en una pieza extravagante, sino en una extensión funcional del monovolumen de origen. Para una marca con la tradición práctica de Citroën, esa naturalidad forma parte de la propuesta tanto como la cocina o las camas.
Venta en red oficial y homologación de fábrica
Otro de los elementos más relevantes del lanzamiento es su comercialización a través de la red oficial de Citroën. En un mercado donde abundan las transformaciones externas, vender una camper desde concesionario con toda la documentación y homologación ya resuelta es un factor de tranquilidad para muchos clientes. No elimina las dudas habituales sobre precio o tiempos de entrega, pero sí simplifica trámites y reduce la sensación de estar comprando un vehículo a medio camino entre turismo y proyecto artesanal.
La llegada del Citroën Holidays confirma, en definitiva, que el fenómeno camper ha dejado de ser una moda periférica para instalarse en la estrategia de las grandes marcas generalistas. El movimiento encaja con una demanda que prioriza libertad de movimiento, formatos compactos y experiencias de viaje menos rígidas que las vacaciones tradicionales. En ese tablero, Citroën apuesta por una receta reconocible: una base conocida, equipamiento suficiente para cuatro personas y un formato que no obliga a reservar el vehículo solo para cuando llega el fin de semana.