
El rodaje de Buen camino ya está en marcha y lo hace desde Galicia, uno de los escenarios más reconocibles del Camino de Santiago. La película, dirigida por Susan Béjar y protagonizada por Jordi Sánchez y Venecia Franco, ha arrancado en O Cebreiro con la mirada puesta en su estreno en 2027. La producción adapta al mercado español una comedia italiana que se convirtió en un fenómeno de taquilla, un punto de partida que sitúa el proyecto entre los títulos nacionales a seguir en los próximos meses.
La historia apuesta por una fórmula que el cine comercial conoce bien, pero que sigue funcionando cuando encuentra tono y reparto: un viaje forzado entre un padre y una hija que apenas se conocen. En Buen camino, ese trayecto discurre entre albergues, caminatas y roces familiares, con el telón de fondo de una ruta que en España tiene una poderosa carga simbólica. La combinación de humor, conflicto generacional y paisaje reconocible encaja además con una tendencia cada vez más visible en la industria: películas pensadas para conectar con públicos amplios sin renunciar a una identidad local muy marcada.
Un fenómeno italiano con versión española
La nueva película parte de un precedente muy concreto: la cinta original italiana en la que se inspira fue, según la información facilitada por la producción, el mayor éxito de taquilla de la historia del cine italiano. Ese dato no garantiza automáticamente el mismo recorrido en España, pero sí explica el interés del sector por adaptar historias que ya han demostrado su tirón popular en otros mercados. En un momento en el que los remakes internacionales vuelven a circular con naturalidad entre plataformas y salas, Sony Pictures refuerza así una estrategia que combina marcas conocidas, humor cercano y localización cultural.
En la versión española, el protagonista ya no es solo un heredero caprichoso atrapado en una situación incómoda. La película plantea también una reconciliación emocional en marcha, con el Camino de Santiago convertido en espacio narrativo y casi en personaje. No es una elección menor desde el punto de vista audiovisual: la ruta jacobea aporta paisaje, iconografía y una dimensión reconocible dentro y fuera de España. Además, su peso cultural ayuda a construir un relato muy exportable, algo clave en una industria que cada vez busca más equilibrio entre lo local y lo internacional.
Susan Béjar afianza su perfil en la comedia
Detrás de la cámara está Susan Béjar, que sigue consolidando su nombre en la comedia cinematográfica. La directora ya firmó Un lío de millones, otra operación de adaptación de tono popular, y aquí vuelve a moverse en un registro reconocible para el gran público. En Buen camino participa además en el guion junto a Mapi Romero, Marcos Mas y Alberto Serra, una colaboración que apunta a una escritura coral para sostener el equilibrio entre enredo, ritmo y trasfondo emocional.
La elección de Jordi Sánchez como protagonista encaja con su trayectoria reciente. El actor y guionista lleva años instalado en una zona muy concreta del audiovisual español: la de la comedia popular con rostro reconocible y capacidad para atraer a un público transversal. Títulos como Odio el verano o Bajo el mismo techo lo han mantenido vinculado a ese registro, y Buen camino parece continuar esa línea. Su presencia funciona, además, como un anclaje inmediato para una película que busca situarse entre el cine familiar y la comedia de carretera.

A su lado aparece Venecia Franco, una intérprete que representa una generación más reciente y que aquí asume un papel clave en la dinámica del relato. La relación entre ambos personajes, marcada por la distancia y el desconocimiento, será previsiblemente el motor dramático de una historia que necesita sostener el humor sin perder credibilidad emocional. En ese sentido, la película se apoya en una estructura clásica, pero también muy eficaz: dos personajes obligados a convivir, moverse y hablar cuando en realidad no saben casi nada el uno del otro.
Un reparto amplio y muy reconocible
Junto a la pareja protagonista, Buen camino reúne un reparto con nombres muy identificables para el público español. Están Marta Aledo, Joaquín Reyes y Cristina Castaño, tres perfiles capaces de aportar matices muy distintos a una comedia coral. La primera llega avalada por una carrera sólida entre televisión y cine; el segundo mantiene intacta su vis cómica; y la tercera se ha movido con soltura entre formatos populares y personajes de fuerte presencia. Esa combinación sugiere una película construida también desde los secundarios y no solo desde su pareja central.
El elenco se amplía con Antonio Resines, Carlos Areces, Pablo Carbonell, Gracia Olayo, Tito Valverde, Manuel Manquiña, Clarice Alves y Carlos Suárez. Más que un simple desfile de rostros conocidos, el reparto dibuja una comedia de conjunto muy apoyada en la familiaridad que estos actores generan entre varias generaciones de espectadores. Ahí hay una clave comercial evidente: convocar al público desde una mezcla de veteranía, televisión, cine popular y humor de sello muy español, con capacidad de funcionar tanto en salas como en su posterior vida en plataformas.
Galicia, Madrid y Gran Canaria como mapa de rodaje
El rodaje se desarrollará durante el otoño entre Galicia, Madrid y Gran Canaria, tres territorios que responden tanto a necesidades narrativas como industriales. El arranque en O Cebreiro sitúa el corazón emocional del proyecto en un enclave ligado al imaginario del Camino, pero la producción también se desplaza a otros puntos para completar una película que quiere combinar carretera, trayecto vital y variedad visual. En el cine comercial actual, estas decisiones pesan cada vez más: el espectador espera ritmo, pero también escenarios reconocibles y una cierta ambición de escala.
El uso de Galicia como gran escenario no sorprende. En los últimos años, la comunidad se ha convertido en uno de los territorios más atractivos para el audiovisual español gracias a su fotogenia, su infraestructura y el impulso institucional a los rodajes. En este caso, además, la conexión es orgánica: pocas localizaciones encajan mejor con una historia atravesada por el Camino de Santiago. La ruta no solo funciona como decorado, sino como una red de símbolos asociada a búsqueda, transformación y encuentro, tres ideas que la película incorpora a su núcleo argumental.
Industria, financiación y estrategia de estreno

La película está impulsada por Sony Pictures International Productions España, en coproducción con AF México y otras compañías asociadas, además de la participación de Movistar Plus. Esa arquitectura industrial refleja una forma de producir cada vez más habitual: alianzas entre empresas de distintos mercados para levantar títulos comerciales con vocación amplia. La presencia de grupos con experiencia en distribución y ventana posterior en plataformas refuerza la idea de que Buen camino nace pensada no solo para su paso por cines, sino también para una circulación posterior más larga y diversa.
En el plano institucional, la producción cuenta con apoyo de la Xunta de Galicia a través de la AGADIC y con cofinanciación de la Unión Europea dentro del programa Galicia FEDER 2021-2027. Más allá del dato administrativo, estas ayudas explican parte del dinamismo del mapa audiovisual español, donde las comunidades autónomas compiten por atraer rodajes que generan empleo, visibilidad y tejido profesional. En un sector cada vez más sensible a los incentivos fiscales y a la logística territorial, proyectos como este muestran hasta qué punto la política cultural y la estrategia industrial caminan juntas.
La productora AF, fundada por Frank Ariza, se presenta además como un actor interesado en tender puentes entre Europa, Estados Unidos y Latinoamérica. Esa ambición internacional encaja con el tipo de proyecto que representa Buen camino: una historia local en su geografía, pero construida a partir de un modelo de éxito importado y adaptado. En la industria actual, donde el público consume con naturalidad ficciones de orígenes muy distintos, esta mezcla resulta cada vez más lógica. El reto está en que la versión española tenga voz propia y no se limite a replicar una fórmula ajena.
Qué puede significar para el cine español de 2027
A falta de ver imágenes o materiales de la película, el proyecto ya ocupa un lugar reconocible dentro del calendario futuro del cine español. Su combinación de comedia, conflicto familiar, actores populares y paisaje icónico responde a una de las apuestas más constantes del mercado: historias accesibles, emocionales y con posibilidades de conversación pública más allá de la crítica especializada. En tiempos de fragmentación de audiencias, ese tipo de cine sigue siendo especialmente valioso para las distribuidoras, porque puede convocar al espectador ocasional que todavía decide ir al cine por una propuesta amable y reconocible.
También hay un factor generacional interesante en la operación. Buen camino pone en el centro una relación entre padre e hija adolescente, un vínculo que conecta con debates muy presentes en la ficción reciente sobre paternidad, distancia emocional y segundas oportunidades. El cine comercial español lleva tiempo incorporando estos temas desde el humor, y aquí el viaje físico sirve como herramienta dramática evidente. Si la película acierta en ese equilibrio, podría encontrar un espacio relevante en una cartelera donde la comedia sentimental sigue teniendo un peso notable cuando está respaldada por intérpretes sólidos y una premisa clara.
Que el estreno esté fijado para 2027 deja todavía un amplio margen para seguir la evolución del proyecto, desde el rodaje hasta su primera campaña de promoción. De momento, el arranque en Galicia sitúa a Buen camino como una de esas producciones que, sin necesidad de grandilocuencia, reúnen varios elementos de interés industrial y narrativo: una adaptación con antecedente potente, un reparto de fuerte reconocimiento popular, una directora en consolidación y un escenario con enorme peso cultural. En una temporada marcada por la competencia entre salas y plataformas, esa combinación merece atención.