El coche eléctrico roza ya uno de cada cinco turismos vendidos en España

El mercado del automóvil español vive un cambio de ciclo que hasta hace poco parecía reservado a los informes de consultoras internacionales. Según los últimos datos publicados por ANFAC, la patronal de los fabricantes de automóviles y camiones, los turismos electrificados alcanzaron en septiembre el 34% de las matriculaciones, un máximo histórico que confirma que […]

El coche eléctrico roza ya uno de cada cinco turismos vendidos en España. Ana Marcos

El mercado del automóvil español vive un cambio de ciclo que hasta hace poco parecía reservado a los informes de consultoras internacionales. Según los últimos datos publicados por ANFAC, la patronal de los fabricantes de automóviles y camiones, los turismos electrificados alcanzaron en septiembre el 34% de las matriculaciones, un máximo histórico que confirma que la transición hacia la movilidad eléctrica ha dejado de ser una tendencia minoritaria para convertirse en una realidad de mercado.

La cifra concreta son 31.945 unidades vendidas entre turismos eléctricos puros e híbridos enchufables, lo que supone un incremento del 56% respecto al mismo mes de 2025. Pero el dato que realmente marca un punto de inflexión es otro: por primera vez, el eléctrico puro (BEV) se ha convertido en la segunda tecnología más vendida entre los turismos, con 17.366 unidades y un 18% de cuota, desbancando a la gasolina, que cae a la tercera posición.

El crecimiento de las ventas de eléctricos puros fue del 71,7% en septiembre respecto al año anterior, y en el acumulado de los nueve primeros meses de 2026 ya se superan las 100.000 unidades matriculadas, con un avance del 37,5% sobre el mismo periodo de 2025. Son cifras que invitan a preguntarse si España ha entrado definitivamente en una nueva fase de adopción del vehículo eléctrico o si, por el contrario, se trata todavía de un repunte puntual ligado a incentivos y campañas comerciales de final de año.

Un mercado que se mueve por capas tecnológicas

El avance del eléctrico puro no se produce de forma aislada, sino dentro de un mercado donde conviven distintas tecnologías con ritmos de crecimiento muy desiguales. Los híbridos enchufables (PHEV) crecieron un 39,7% en septiembre, hasta las 15.328 unidades, mientras que los híbridos convencionales, pese a seguir siendo la opción más elegida con un 36,3% de cuota, moderaron su crecimiento al 15,7%. En el otro extremo, los vehículos de gas continúan en retroceso, con una caída del 29,2% en el mes y del 22,7% en el acumulado anual.

Esta fotografía confirma que el mercado español se mueve hacia la electrificación en varias velocidades. Los híbridos no enchufables siguen siendo el puente más utilizado por quienes todavía no dan el salto completo al eléctrico, pero la brecha con los BEV se estrecha mes a mes. En el conjunto de vehículos electrificados, híbridos y de gas, las matriculaciones representaron ya el 69,3% del mercado total en agosto, siete de cada diez coches vendidos en España.

La lectura de ANFAC

El director general de ANFAC, José López-Tafall, ha subrayado que los datos de septiembre «vuelven a demostrar que, cuando se ponen a disposición del ciudadano las herramientas adecuadas, la electrificación es una opción clara y atractiva a la hora de adquirir un vehículo». Según López-Tafall, que los turismos electrificados alcancen el 34% del mercado en un solo mes «es una señal muy positiva», y destaca especialmente que los eléctricos puros se hayan posicionado ya como la segunda tecnología más vendida, relegando a la gasolina al tercer puesto.

El responsable de la patronal ha insistido también en la necesidad de dar continuidad a los incentivos públicos. En sus propias palabras, «debemos consolidar esta evolución y aprovechar este impulso para recuperar posiciones respecto a la media europea», para lo cual reclama mantener los fondos del Plan Auto+ hasta final de 2026 y ofrecer «cuanto antes certidumbre» sobre su continuidad en 2027, tanto en las ayudas directas como en las deducciones fiscales asociadas a la compra de vehículos electrificados.

Esa reclamación no es retórica: la estabilidad regulatoria lleva años señalada por el sector como uno de los principales frenos a la inversión industrial en España, donde varios fabricantes han anunciado líneas de producción de vehículos eléctricos condicionadas, en parte, a la previsibilidad de la demanda interna. Sin un marco de ayudas estable, advierten desde la patronal, resulta más difícil planificar inversiones a varios años vista.

La presión de los fabricantes chinos

El avance del eléctrico en España se produce además en un contexto europeo marcado por la creciente presencia de fabricantes chinos, que están ganando cuota de mercado precisamente en el segmento de los vehículos eléctricos. Marcas como BYD, MG o Chery han multiplicado su presencia comercial en España en los últimos dos años, apoyándose en una relación calidad-precio que la industria europea reconoce como un reto directo a su competitividad.

El propio sector advierte de que Europa corre el riesgo de quedarse atrás si no acelera su capacidad de innovación en baterías, software y cadenas de suministro de componentes electrónicos, áreas donde los fabricantes asiáticos han tomado una ventaja considerable en los últimos años. La combinación de aranceles, incentivos nacionales y acuerdos comerciales está configurando un tablero donde la industria española, tradicionalmente fuerte en producción de componentes y ensamblaje, necesita decidir qué papel quiere jugar en la cadena de valor del vehículo eléctrico.

Lo que viene en los próximos meses

En el acumulado del año, los turismos electrificados suman ya 217.298 unidades, un 36,9% más que en el mismo periodo de 2025 y el 23,8% del total del mercado. Son cifras que sitúan a España en una trayectoria de crecimiento sostenido, aunque todavía alejada de los niveles de adopción de mercados como Noruega o Países Bajos, donde el eléctrico puro lleva años siendo mayoritario.

La clave para que septiembre no quede como un episodio aislado, según coinciden tanto la patronal como los analistas del sector, pasa por la continuidad de las ayudas públicas, la ampliación de la red de puntos de recarga y la consolidación de una oferta de modelos eléctricos asequibles capaz de competir en precio con los fabricantes asiáticos. El próximo tramo del Plan Auto+ y las decisiones que se tomen de cara a 2027 serán, previsiblemente, el primer indicador real de si España logra mantener este ritmo de electrificación.