Probar un buffet libre siempre plantea la misma duda: ¿realmente merece la pena pagar un poco más por la opción premium? Ayer domingo fuimos a Yakimanzi, en Fuenlabrada, para comprobarlo de primera mano y probar su nueva propuesta, que combina en una misma mesa dos de las opciones que más suelen triunfar cuando salimos a comer: sushi y carne a la parrilla.
En nuestro caso elegimos el buffet premium de 35 euros, la opción más completa del restaurante. Una modalidad que incluye bebida y postre y que, además de permitir pedir y repetir diferentes elaboraciones, incorpora algunos platos premium que no están disponibles en las fórmulas más económicas.

La propuesta resulta llamativa desde el principio porque no estamos ante el típico buffet en el que la variedad se basa únicamente en acumular platos. Yakimanzi ha construido su oferta alrededor de una combinación bastante concreta: cortes de carne, parrilla y cocina japonesa, con una carta suficientemente amplia como para que cada comensal pueda ir cambiando de registro durante la comida.
Una de las principales novedades de esta nueva etapa es el sushi. La carta incluye nigiris, sashimis, makis, uramakis, tartares y gunkan, con una propuesta que apuesta por elaboraciones reconocibles, pero también por combinaciones algo más atrevidas.
Entre las opciones encontramos nigiris de salmón natural, atún con rocoto o pez mantequilla con miso, junto a otros más diferentes, como el salmón con crema de pistacho, el salmón con kimchi y cítricos o el pez mantequilla con trufa.

Y aquí es donde el buffet premium tiene uno de sus principales atractivos: permite probar diferentes elaboraciones sin tener que decidirse por una sola. Para quienes disfrutan especialmente del sushi, la sección Premium añade propuestas como el gunkan de erizo, el nigiri de gambón con salsa cítrica, el nigiri de atún con kizami wasabi, el nigiri de salmón con foie o el uramaki de vaca ahumada.
La idea que persigue Yakimanzi con esta parte de la carta está clara: poco arroz y mucho relleno, intentando que el sushi tenga protagonismo propio y no sea simplemente un acompañamiento dentro de un buffet centrado en la carne.
Después del sushi llega la otra mitad de la propuesta. Y aquí Yakimanzi recupera uno de los elementos que forman parte de su identidad: la parrilla.
La carta incluye diferentes cortes y elaboraciones, desde panceta ibérica y secreto marinado en charsiu hasta costillar de vaca, entraña con chimichurri coreano, falda de ternera y aguja de Black Angus.

Pero si hay algo que distingue al buffet premium de 35 euros es la posibilidad de acceder también a algunas de las elaboraciones más especiales de la carta. Entre ellas aparece el Wagyu A5, una de las carnes más exclusivas, disponible en diferentes formatos, además del entrecot madurado de 500 gramos.
La combinación hace que la comida tenga un ritmo bastante diferente al de otros buffets: se puede empezar con sushi, continuar con carne, volver a la cocina japonesa y terminar con algún corte de parrilla. Precisamente esa libertad es uno de los puntos fuertes de la propuesta.
Después de probar el buffet premium, la principal diferencia respecto a las opciones más económicas está precisamente en la posibilidad de acceder a una selección más amplia y a productos premium, además de tener bebida y postre incluidos.

Los 35 euros pueden parecer una cantidad elevada si se compara únicamente con otros buffets asiáticos, pero la propuesta de Yakimanzi juega en otra categoría. No intenta competir únicamente por cantidad, sino por variedad y producto, especialmente cuando entran en juego determinados cortes de carne y las elaboraciones Premium de sushi.
Además, el concepto funciona especialmente bien para grupos en los que no todos quieren comer lo mismo. Mientras unos pueden centrarse en los nigiris y uramakis, otros pueden apostar por la parrilla y los cortes de carne.

Nuestra visita del domingo dejó precisamente esa sensación: Yakimanzi ha encontrado una manera de juntar dos mundos que normalmente obligan a elegir. Aquí no hace falta decidir entre sushi o carne, porque puedes probar ambos durante la misma comida.
Y ese es probablemente el mayor atractivo de su nueva propuesta: un buffet pensado menos como una carrera por comer mucho y más como una oportunidad para probar cosas diferentes, especialmente si se apuesta por la modalidad premium de 35 euros.