
Nest ya perfila una de las miradas más reveladoras de la próxima 74 edición del Festival de San Sebastián. La sección dedicada al cine hecho en escuelas ha seleccionado 14 cortometrajes que abordan conflictos muy presentes en la conversación social y cultural actual: los lazos afectivos, la memoria, el desarraigo, la violencia machista o la dificultad de rehacer una vida.
La edición de 2026 también deja un dato que subraya el peso creciente de esta cita: 503 cortometrajes inscritos, procedentes de 232 escuelas de 61 países. Es el mayor volumen de participación en la historia de este encuentro internacional de estudiantes de cine, una cifra que consolida a Nest como observatorio privilegiado para detectar hacia dónde se mueve el lenguaje audiovisual de una nueva generación.
Una selección que habla del presente
Lejos de una muestra uniforme, los títulos escogidos componen un mapa muy abierto de formas y sensibilidades. Hay trabajos que exploran la relación entre padres e hijos, otros que se adentran en el deseo, la identidad o la pérdida, y varios que sitúan en primer plano cuestiones especialmente sensibles, como el feminicidio, la reinserción social o la violencia ejercida contra las mujeres. Nest se mueve así entre la intimidad y la fricción social, entre el gesto autobiográfico y la observación del mundo.
En esa variedad formal conviven la ficción, la no ficción, la videocarta o el ensayo. La selección confirma una tendencia cada vez más visible en el cine emergente: la necesidad de romper moldes narrativos clásicos para hablar de experiencias personales, estructuras familiares tensas o incertidumbres colectivas. En lugar de buscar una única estética, Nest premia la diversidad de lenguajes y la libertad de aproximación.
Del feminicidio a la memoria de un territorio que desaparece
Entre los títulos seleccionados aparece Miriam, de Karla Condado, una videocarta que parte del asesinato machista de una tía de la directora para pensar cómo se crece con esa ausencia en un país hostil para muchas mujeres. También destaca Dihapus dari peta, de Maarij Reka, que observa el borrado físico y emocional de una aldea destinada a desaparecer por la construcción de la nueva capital de Indonesia.
La programación también se detiene en las fracturas familiares y sentimentales. Familie, de Marco Lawson, retrata el deterioro de una relación parental bajo la mirada de los hijos; Small One, de Anne-Sofie Lindgaard, enfrenta maternidad, fertilidad y deseo en un verano aparentemente suspendido; y Home, de Hiromi Tanoue, introduce la soledad, la edad y la necesidad de compañía en un relato de deriva íntima.
En otros casos, la selección mira a la adolescencia y al paso a la vida adulta desde códigos más sensoriales o simbólicos. Onde nascem os pirilampos, de Clara Vieira, se adentra en la indefinición sentimental de un grupo de jóvenes; mientras Zza szyby podglądam, jak umiera sarna, młoda, de Angelika Cygal, sitúa ese tránsito en un entorno rural donde tradición y destino siguen marcando el ritmo de la vida.
San Sebastián como punto de arranque
Para muchos cineastas, pasar por Nest no es sólo una primera vitrina: es una puerta de entrada al circuito internacional. La sección, creada en 2002, ha reunido a más de un millar de participantes y por ella han pasado autores que después presentan sus obras en festivales de primer nivel. Esa trayectoria explica por qué el programa mantiene un valor estratégico dentro del ecosistema del Festival de San Sebastián.
La propia edición de este año refuerza esa idea de continuidad. Varios cineastas que en el pasado compiten aquí con sus cortos regresan ahora al festival con largometrajes en distintas secciones. El recorrido de Javier Ruiz Caldera, Tatjana Moutchnik, Thomas Woodroffe, Fernando Eimbcke o Bojina Panyotova ilustra hasta qué punto Nest funciona como una antesala real y no simbólica.
Cinco días de proyecciones, conversaciones e industria
El encuentro se celebra del 21 al 25 de septiembre durante el festival. A lo largo de esas jornadas, las personas seleccionadas presentan sus cortos, participan en conversaciones con cineastas y mantienen citas con profesionales de la industria. El formato conserva así uno de sus rasgos más valiosos: no se limita a exhibir películas, sino que crea un espacio de escucha, intercambio y aprendizaje compartido.
De entre los trabajos escogidos saldrá además la obra ganadora del Premio Laboratorio de Cine y Audiovisual Tabakalera-Nest, dotado con 10.000 euros. El galardón, impulsado por Tabakalera, refuerza la dimensión práctica de una sección que no solo da visibilidad, sino que también aporta recursos en un momento especialmente delicado para quienes empiezan a construir una carrera.
Ese apoyo encaja con la lógica más amplia del ecosistema audiovisual de San Sebastián, donde conviven formación, desarrollo y exhibición. En ese recorrido se inscriben iniciativas como Elías Querejeta Zine Eskola, el programa Ikusmira Berriak y la propia plataforma de estreno que representa Nest. Más que un escaparate aislado, la sección se integra en una red de acompañamiento al cineasta desde sus primeras etapas.
La edición de este año suma además una conexión internacional con la industria del corto. Por segundo año consecutivo, SFC | Rendez-vous Industry, el foro profesional vinculado al Festival de Cannes, ofrece a los cineastas seleccionados la posibilidad de inscribir gratuitamente sus películas en su catálogo de mercado y participar en los encuentros profesionales previstos en mayo de 2027. Para autores que aún están en la escuela, ese puente resulta especialmente valioso en términos de circulación y contactos.
Como en anteriores ediciones, el Estudio de Medialab Tabakalera acoge también la proyección continuada de los cortometrajes premiados a lo largo de la historia de la sección, con entrada libre. Es una forma de leer en presente el archivo reciente del cine emergente: qué temas persisten, qué formas cambian y cómo una generación tras otra utiliza el corto para ensayar una voz propia.