
LiceoTIC pone sobre la mesa una de las transformaciones que ya empieza a tomar forma en las grandes compañías: la llegada de sistemas de IA agéntica capaces no solo de responder preguntas, sino de comprar, negociar, ejecutar tareas y tomar decisiones operativas dentro de unos límites marcados por la empresa.
La previsión que maneja la comunidad tecnológica apunta a un cambio rápido. Según la referencia citada de Gartner, en 2028 la IA agéntica toma de forma autónoma al menos el 15 % de las decisiones operativas cotidianas en las organizaciones, frente al 0 % registrado en 2024. La cifra resume un giro que va más allá de la automatización clásica y que desplaza el foco desde el asistente conversacional hacia agentes con capacidad de actuación.
Del asistente que responde al agente que actúa
A diferencia de la IA generativa que hoy redacta textos, resume documentos o contesta consultas, la IA agéntica incorpora planificación, autonomía y ejecución. En la práctica, eso significa que un sistema puede detectar una necesidad, comparar opciones, aplicar criterios de negocio y cerrar una acción sin intervención constante de un empleado.
Ese salto se traduce en escenas cada vez más cercanas a la operativa real. Un agente puede identificar que una materia prima se agota, consultar proveedores, contrastar condiciones ya aprobadas, lanzar una orden de compra, actualizar el ERP y avisar al responsable correspondiente. En otros departamentos, también puede gestionar reservas de viajes corporativos, tramitar incidencias o coordinar procesos administrativos entre varias aplicaciones empresariales.
Para Jordi Damià, consejero delegado de LiceoTIC, el cambio no es menor. El directivo sostiene que las empresas pasan de utilizar herramientas inteligentes a incorporar auténticos empleados digitales que interactúan con aplicaciones, proveedores y clientes dentro de límites previamente establecidos. La idea, más que futurista, dibuja un nuevo modelo de trabajo corporativo.
El gran reto no es técnico, sino de gobierno
El debate, sin embargo, no se centra solo en la potencia de la tecnología. LiceoTIC advierte de que el verdadero desafío está en construir un modelo de gobierno capaz de garantizar seguridad, cumplimiento normativo, trazabilidad y control sobre decisiones que ya no ejecuta directamente una persona, sino un agente autónomo.
Hasta ahora, muchas compañías se preocupan sobre todo por limitar o supervisar el acceso de sus empleados a herramientas de inteligencia artificial. Con la siguiente fase, la prioridad cambia: se trata de gobernar miles de agentes con permisos para actuar dentro de la organización. Eso obliga a decidir qué información puede consultar cada uno, qué sistemas corporativos utiliza, qué nivel de autorización recibe y qué límites económicos o de negocio no puede superar.
En ese marco, la supervisión humana deja de ser un detalle y se convierte en una pieza estructural. La trazabilidad de cada decisión, la protección de los datos, la privacidad y el cumplimiento regulatorio pasan a ser condiciones básicas para que la autonomía no derive en un riesgo operativo. La cuestión ya no es si un agente puede ejecutar una tarea, sino si lo hace respetando las políticas internas y la normativa vigente.
Los CIO asumen un nuevo papel
La llegada de estos agentes también redefine el trabajo de los CIO. Su función ya no se limita a mantener infraestructuras o integrar nuevas herramientas, sino que se amplía hacia la supervisión de un ecosistema de identidades digitales que actúan en nombre de la empresa. Ese cambio exige políticas claras sobre permisos, calidad del dato, auditoría, responsabilidad y revisión continua de las decisiones automatizadas.
La advertencia resulta especialmente relevante en áreas sensibles como finanzas, compras, recursos humanos o atención al cliente, donde un agente puede ejecutar operaciones con impacto económico o incluso legal. En esos entornos, la eficiencia que promete la automatización convive con una exigencia creciente de control interno y de rendición de cuentas.
LiceoTIC, comunidad creada por Grupo Setesca y centrada en directivos de tecnología, se presenta como un foro especializado para este debate. La plataforma reúne a más de 1.500 CIO y responsables de sistemas y mantiene un modelo orientado al intercambio de experiencias entre líderes tecnológicos, sin acceso para proveedores dentro de la comunidad, según explica la propia organización en su web oficial.
El trasfondo de esta discusión refleja una tendencia más amplia en la empresa. La promesa de la IA agéntica no se limita a ganar productividad o a acelerar procesos repetitivos; abre una conversación de fondo sobre cómo se reparte la capacidad de decisión dentro de las organizaciones. En ese escenario, el control de la autonomía tecnológica se perfila ya como una de las cuestiones centrales para la dirección empresarial en los próximos años.