El Gobierno da luz verde al Plan Auto+ 2026, el nuevo esquema de ayudas para vehículos electrificados que modifica de forma relevante el sistema de subvenciones en España. La principal novedad es que la aportación pública deja de ser una cantidad fija por modelo y pasa a calcularse según varios criterios acumulables, una fórmula que afecta tanto a fabricantes como a concesionarios y compradores.

Con este nuevo marco, la ayuda se ordena en torno a tres criterios. El primero, E1, valora el nivel de electrificación: los vehículos BEV pueden optar al 50% y los PHEV, al 25%. El segundo, E2, introduce el precio como variable: contempla un 25% para coches con un importe inferior a 35.000 euros y un 15% para los situados entre 35.000 y 45.000 euros.
El tercer bloque, E3, incorpora el origen industrial del vehículo y de la batería, un punto especialmente sensible en el debate actual sobre la automoción europea. El plan prevé un 15% adicional si el vehículo se fabrica en la UE y un 10% si la batería se produce dentro del territorio comunitario. En la práctica, este apartado vincula la política de ayudas no solo a la electrificación, sino también al peso de la cadena de valor europea.
Una de las claves operativas del programa es que el concesionario no tiene que acreditar directamente el cumplimiento del criterio E3 en los vehículos con etiqueta 0. Esa certificación corresponde al fabricante a través de la llamada Lista Blanca, un listado oficial que concentra los modelos con acceso a la parte adicional de ayuda vinculada a la fabricación europea. Para el comprador, este documento se convierte en una referencia decisiva antes de cerrar una operación.
Un sistema más rápido y más técnico
La tramitación se canaliza además mediante un Sistema Telemático de Gestión, concebido para centralizar solicitudes, reservar fondos en el momento de registrar la operación y acortar los tiempos de cobro. Según el esquema planteado, la ayuda puede recibirse en unas semanas después de la aprobación de la solicitud, una promesa de agilidad que responde a una de las críticas habituales de programas anteriores.
En este contexto, los concesionarios refuerzan su papel como intermediarios autorizados. Su función no se limita a vender el coche: también pasa por informar sobre la elegibilidad de cada modelo, explicar el funcionamiento del incentivo, revisar la documentación y acompañar al cliente durante la solicitud. El nuevo plan, por tanto, no solo cambia el reparto del dinero público, sino también la arquitectura administrativa que rodea a la compra.

La publicación en el BOE está prevista en los próximos días, durante la semana del 27 de julio, un paso que abre oficialmente el plazo para solicitar las ayudas. El programa mantiene una dotación de 400 millones de euros y prevé subvenciones de hasta 4.500 euros, además de aplicar retroactividad a las compras realizadas desde el 1 de enero de 2026, siempre que se cumplan los requisitos establecidos.
Qué supone para FIAT
En ese tablero, FIAT sitúa varios modelos en una posición relevante. Según la información facilitada por la marca, Fiat 500, Fiat 600, Fiat Dobló, Fiat Qubo, Fiat Ducato, Fiat Scudo y Fiat Ulysse se ensamblan en plantas de la UE, por lo que pueden acceder al tramo del 25% correspondiente al criterio europeo E3. En el caso de Fiat Dobló y Fiat Qubo, además, el ensamblaje se realiza en la planta de Vigo, un dato que conecta el programa con la industria instalada en España.
La marca ya movió ficha en los meses previos. En marzo de 2026, FIAT adelantó la cuantía de las ayudas públicas del Plan Auto+ en una operación vinculada a Stellantis Financial Services. La medida se aplicó al Fiat Grande Panda Eléctrico y al Fiat 500 Eléctrico, con una disponibilidad limitada a 75 unidades de cada modelo, y permitió al cliente beneficiarse del incentivo desde el momento de la compra.
Ese anticipo se articula dentro del plan de financiación: el comprador recibe el beneficio al adquirir el vehículo y devuelve ese importe en el mes 12, cuando se estima que ya ha cobrado la subvención oficial. Más allá del movimiento comercial, la decisión refleja cómo el retraso o la expectativa de las ayudas públicas sigue condicionando el mercado del coche eléctrico y obliga a las marcas a diseñar fórmulas puente para sostener la demanda.
La aprobación del Plan Auto+ 2026 el 20 de julio, citada por la propia marca como referencia previa a esta nueva fase, llega en un momento en el que el acceso al vehículo eléctrico sigue muy ligado al precio final y a la claridad del sistema de incentivos. Con el nuevo modelo, la ayuda se vuelve más compleja en su cálculo, pero también más conectada con variables como el tipo de motorización, el posicionamiento de precio y el peso de la fabricación europea.