Movistar Plus ha mostrado las primeras imágenes de Domani, la película con la que Santos Bacana dio el salto al largometraje de ficción después de abrirse camino en el audiovisual español desde la música, la publicidad y el documental. El proyecto llega, además, con un reparto de fuerte perfil generacional y con una ciudad, Madrid, convertida en eje dramático de la historia.

La película está escrita por Santos Bacana junto a Clara Roquet y Eduard Sola, dos nombres con peso en el guion español reciente. Esa combinación dibuja una obra que se movió entre la comedia, el thriller urbano y la road movie, con un componente musical integrado en el relato y una clara voluntad de retratar una noche madrileña atravesada por la prisa, la memoria y cierta sensación de deriva adulta.
Un debut en ficción con ecos de la escena cultural madrileña
El nombre de Santos Bacana, alter ego creativo de Álvaro Santos, llevaba tiempo asociado a una imagen muy concreta de la cultura pop española: la de Little Spain, el universo visual levantado alrededor de C. Tangana y del álbum El Madrileño. Su desembarco en la ficción no apareció, por tanto, como un giro aislado, sino como una evolución lógica de una firma estética que ya había dejado huella en videoclips, campañas y piezas documentales.
Ese recorrido tuvo un punto de inflexión con Esta ambición desmedida, el documental codirigido por Bacana, Cris Trenas y Rogelio González, que pasó por el Festival de San Sebastián y fue nominado al Goya a mejor película documental. Aquel título funcionó como escaparate de un modo de narrar muy pegado al pulso cultural contemporáneo, entre la creación artística, la exposición pública y la construcción de identidad.

Un reparto que mezcla prestigio y nuevos rostros
Al frente de Domani se encuentra Daniel Ibáñez, acompañado por Milena Smit, Rubén Ochandiano, Flores Valdepeñas, Ilse Salas, Mina Serrano, Gustavo Salmerón y Diego Calva, con la colaboración especial de Antón Álvarez. La elección del reparto reforza una idea cada vez más habitual en el cine español reciente: mezclar intérpretes consolidados con perfiles emergentes para captar una energía más abierta y menos uniforme.
La sinopsis sitúa la acción en el regreso de Alfonso Luna a Madrid desde Miami, obligado a declarar por un antiguo accidente de tráfico. A partir de ahí, la historia se articula como una carrera contrarreloj en la que una deuda económica, los vínculos del pasado y la fauna nocturna de la capital empujan al protagonista hacia una cadena de encuentros y situaciones cada vez más inestables.
Madrid como personaje y no solo como escenario
Rodada íntegramente en Madrid y en 35 mm, Domani apuesta por una representación de la ciudad alejada de la postal más obvia. La capital aparece aquí como un cuerpo en movimiento, atravesado por la cultura, la fiesta, la precariedad emocional y una vida social donde conviven la farándula, la nostalgia y el impulso de empezar de nuevo. Esa idea de ciudad-personaje conecta con una tradición cinematográfica muy reconocible, pero también con la necesidad actual de volver a mirar Madrid desde códigos menos turísticos y más sentimentales.

Santos Bacana definió el proyecto como una vuelta a casa condensada en 24 horas y como una suerte de coming of age tardío. Más que un simple viaje nocturno, la película plantea una revisión de esa edad ambigua en la que ya no encaja del todo la juventud, pero tampoco existe una sensación plena de madurez; un territorio emocional muy reconocible para buena parte del público urbano al que hoy apuntan muchas ficciones españolas.
La alianza industrial detrás de la película
Detrás de Domani están Movistar Plus, Little Spain, Elastica Films y Piano, con producción de Cris Trenas y María Zamora. La presencia de Zamora aporta un sello asociado en los últimos años a una parte esencial del cine de autor español con recorrido internacional, mientras que Little Spain le da una sensibilidad muy conectada con la música y la imagen pop de la última década.
También resulta significativa la distribución en España a cargo de Elastica, en un momento en el que las fronteras entre cine de prestigio, aspiración comercial y conversación cultural están cada vez más desdibujadas. En ese terreno intermedio, Domani busca colocarse como una película de autor con vocación de llegar a un público amplio, una fórmula que la industria española lleva tiempo persiguiendo con especial atención.

La carrera de Santos Bacana ayuda a entender esa ambición. Tras su paso por Los Ángeles y su trabajo creativo en publicidad, regresó a España para convertirse en una de las miradas visuales más reconocibles del entorno de C. Tangana. Con El Madrileño y posteriores piezas audiovisuales, consolidó una estética de fuerte identidad, entre la nostalgia española, la iconografía popular y una sofisticación muy consciente de su proyección internacional.
Domani se presenta como algo más que un estreno de primeras imágenes: también funciona como termómetro del momento que vive una nueva generación de creadores españoles capaces de moverse entre plataformas, festivales, industria musical y cine. El proyecto queda así situado en una zona especialmente observada del audiovisual nacional, donde la firma autoral importa, pero también la capacidad de conectar con un espectador acostumbrado a consumir historias entre salas, streaming y conversación digital.