RTVE ha situado este lunes en el centro del debate uno de los asuntos más sensibles de la actualidad social: la relación de niños y adolescentes con las redes sociales y las nuevas tecnologías. La corporación pública ha celebrado en el auditorio de Prado del Rey la jornada Menores conectados. Proteger y educar, el reto de una responsabilidad colectiva, un foro que reúne a expertos de los ámbitos sanitario, educativo, tecnológico, mediático e institucional.

El encuentro llega en un momento en el que la conversación pública sobre el uso del móvil en edades tempranas, la exposición a plataformas digitales y el deterioro del bienestar emocional juvenil gana peso en España. Más allá del impacto inmediato de TikTok, Instagram o los sistemas algorítmicos de recomendación, la cita pone sobre la mesa una idea que se repite en todos los frentes: la protección de los menores ya no depende solo de las familias o de la escuela.
La jornada se articuló en cuatro mesas redondas y dio voz también a los jóvenes asistentes, que pudieron intervenir y plantear preguntas a los ponentes. En un debate a menudo dominado por adultos, RTVE intentó incorporar la perspectiva de quienes conviven a diario con pantallas, presión social, consumo constante de contenido y una identidad cada vez más moldeada en el entorno digital.

Regulación, datos y derechos digitales
La primera mesa abordó la protección de los menores desde el punto de vista normativo. Participaron Nacho Guadix, responsable de Educación y Derechos Digitales de la Infancia de UNICEF España, junto a los eurodiputados Adrián Vázquez y Laura Ballarín, además de Marta Rico, vocal asesora de la Agencia Española de Protección de Datos. El foco estuvo en cómo legislar un ecosistema digital que avanza más rápido que la capacidad de respuesta institucional.

Entre las ideas que sobrevolaron ese bloque destacó una especialmente relevante para el usuario más joven: nada de lo que parece gratuito en redes lo es realmente. El uso de datos personales, la trazabilidad del comportamiento digital y la explotación comercial de la atención aparecen como parte estructural del problema. En ese contexto, la alfabetización digital deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una herramienta básica de defensa cotidiana.
El papel de los medios y la presión de la desinformación
La segunda sesión giró en torno a cómo informar sobre este fenómeno sin caer ni en el alarmismo ni en la banalización. En la mesa participaron Teresa Muñoz Guerra, directora de Relaciones Internacionales, Institucionales y Cooperación de RTVE; Susana Gato, de la Fundación Atresmedia; Madiana Asseraf, vinculada a la Unión Europea de Radiodifusión; y Carmen Torrijos, lingüista computacional y experta en inteligencia artificial aplicada al lenguaje.

Aquí el debate se desplazó hacia un terreno cada vez más decisivo: la convivencia entre menores, redes sociales, IA y fake news. La reflexión apuntó tanto a la responsabilidad de las plataformas como al desarrollo del pensamiento crítico entre los usuarios. En otras palabras, no basta con exigir filtros o controles externos; también se abre paso la necesidad de educar en lectura digital, verificación y consumo consciente de información.

Tecnológicas bajo examen
La tercera mesa puso a las empresas tecnológicas frente a una cuestión incómoda pero ineludible: qué parte de la responsabilidad les corresponde en la protección de los menores. Intervienen Miguel Sánchez Galindo, director general de DigitalES; Marta Pellico, vicepresidenta de iCmedia; Ainara Zubillaga, directora de Educación y Formación de la Fundación Cotec; y Francisco Hortigüela, presidente de AMETIC.
En este bloque surgió una discusión muy presente en la agenda europea: la verificación efectiva de edad y los límites del actual control parental. Varios ponentes coincidieron en que los mecanismos existentes resultan insuficientes ante menores cada vez más familiarizados con los códigos de internet. La cuestión de fondo es quién asume el coste real de esa vigilancia: si las familias, los centros educativos y los propios adolescentes, o unas plataformas que siguen construyendo su negocio sobre el tiempo de permanencia y la captación de atención.

Salud mental juvenil y uso compulsivo
La última mesa se adentró en el impacto de las plataformas sobre la salud mental juvenil, probablemente el aspecto que más inquieta hoy a familias, docentes y profesionales sanitarios. Participaron el doctor David Ezpeleta Echávarri, vicepresidente de la Sociedad Española de Neurología; Eva Herrero, profesora de la Universidad Carlos III de Madrid; y la doctora Carmen Moreno Ruiz, especialista en psiquiatría infantil y juvenil del Hospital Universitario La Paz.
Las intervenciones dibujaron un escenario en el que la ansiedad, los patrones compulsivos y la sobreexposición a la pantalla forman parte de una misma conversación. Los expertos adviertieron del efecto que tiene el uso intensivo de dispositivos durante etapas clave del desarrollo, cuando se consolidan procesos vinculados a la empatía, la regulación emocional o la toma de decisiones. La pantalla, plantearon, no es sólo una herramienta de ocio: también reorganiza tiempos, vínculos y hábitos.

La sesión estuvo moderada por el periodista Luismi Palao, integrante del equipo de YaTDigo, el espacio informativo de RTVE pensado para público joven y difundido a través de redes sociales. El gesto encaja con una estrategia evidente: llevar el debate al mismo terreno donde se produce el problema y donde también se libra buena parte de la conversación pública actual.
Con el hashtag #MenoresYRedesRTVE, la jornada se emitió en streaming a través de RTVE Play. La clausura corrió a cargo de Marta Ribas, presidenta del Observatorio de la Infancia y la Adolescencia de RTVE y miembro del Consejo de Administración. Lo que queda sobre la mesa es una fotografía bastante precisa del momento: instituciones, medios, expertos y empresas intentan responder a una cuestión que ya no se percibe como un debate de futuro, sino como una urgencia del presente.