RTVE mueve ficha en su oferta de entretenimiento y confía el prime time de La 1 a Manu Sánchez. El presentador andaluz debuta con El perro andaluz, un nuevo formato que se estrena el 11 de junio tras el partido inaugural del Mundial 2026 y que busca combinar humor, actualidad, entrevistas y música en directo en una franja cada vez más competida.

La cadena pública presenta el programa en el Cartuja Center CITE de Sevilla, el mismo espacio en el que se graba con público. La elección del recinto no es menor: sitúa el proyecto fuera de Madrid y refuerza una idea que en televisión gana peso en los últimos años, la de producir grandes formatos desde otros polos culturales con identidad propia.
Un late night con acento propio
El perro andaluz se plantea como un late night teatral, con puesta en escena de gran formato y una narrativa que gira alrededor de una premisa tan irónica como reconocible: la supuesta preparación de Manu Sánchez para convertirse en presidente del Gobierno. Ese juego permite al espacio moverse entre la sátira política, la conversación y la observación social sin abandonar el tono de espectáculo.
Lejos del esquema clásico de entrevista y monólogo, el formato quiere apoyarse en la improvisación, en números musicales y en secciones con mirada territorial. Entre ellas aparece la llamada OCC, siglas de Oficina Contra el Centralismo, una idea que conecta con uno de los debates más presentes en la conversación pública: cómo se representa lo periférico en los grandes medios nacionales.

Una apuesta de La 1 por el entretenimiento en directo
Para La 1, la llegada de este programa encaja en su estrategia de reforzar el entretenimiento de autor con rostros muy reconocibles. En un momento en el que la televisión generalista compite no solo entre cadenas, sino también con plataformas y consumo fragmentado, los formatos que aspiran a generar conversación semanal vuelven a tener valor. El directo, la actualidad y la posibilidad de producir momentos compartibles siguen siendo una baza clara frente al catálogo bajo demanda.
El estreno, además, se apoya en una noche de alto arrastre televisivo al emitirse después del arranque del Mundial 2026. Esa ubicación revela que RTVE quiere dar visibilidad real al formato desde el primer día y probar su capacidad para retener a una audiencia amplia, más allá del público que ya sigue la trayectoria de Manu Sánchez en Andalucía.
Sevilla como centro de producción
La dimensión industrial del proyecto también importa. El programa se produce desde Sevilla con participación de equipos de RTVE y apoyo del centro territorial andaluz, un movimiento que encaja con la voluntad de descentralizar parte de la producción audiovisual pública. En un sector muy concentrado geográficamente, que un gran formato semanal se levante desde el sur tiene lectura cultural, pero también empresarial.

El vínculo entre Manu Sánchez y el Cartuja Center CITE añade además una capa personal al proyecto. El humorista lleva años ligado a ese escenario a través de sus espectáculos, y esa familiaridad con el espacio puede jugar a favor de un programa que necesita ritmo, calor de platea y una identidad visual muy marcada desde su primer tramo de emisiones.
Humor, música y figuras reconocibles
La música ocupa un lugar relevante dentro del formato, no como simple acompañamiento sino como parte de su arquitectura. La presentación en Sevilla termina con una actuación de Gospel It y con la sintonía inspirada en El perro andalú, la célebre pieza de Antonio Martínez Ares, una referencia que subraya la voluntad del programa de mezclar tradición andaluza y lenguaje televisivo contemporáneo.
En el entorno del programa también aparecen nombres como María Galiana, incorporada a esa simbólica “junta de gobierno” que acompaña al presentador. Esa combinación de invitados, colaboradores y figuras populares sugiere un espacio que quiere moverse entre el entretenimiento puro y la conversación cultural, una fórmula que históricamente funciona cuando encuentra tono y regularidad.

El momento profesional de Manu Sánchez
El reto ahora está en trasladar esa voz a una cadena de alcance estatal sin perder singularidad. Ahí se juega buena parte del interés del estreno: comprobar si El perro andaluz consigue ser un formato reconocible en la parrilla de La 1 y, al mismo tiempo, ampliar el mapa desde el que se construye el gran entretenimiento en abierto. El programa también estará disponible en RTVE Play, una ventana clave para extender su recorrido más allá de la emisión lineal.
Para Manu Sánchez, este salto a la primera línea nacional supone un nuevo capítulo en una trayectoria muy vinculada al humor, la televisión autonómica y el escenario. Su perfil encaja en una tendencia cada vez más visible: la de comunicadores con marca propia, capaces de mezclar monólogo, entrevista, comentario social y cercanía con el público sin depender de un único registro.











