‘Backrooms’ llega a los cines el 5 de junio convertida en una de las apuestas de terror más llamativas de la temporada. La película supone el debut en el largometraje de Kane Parsons, el joven creador que convirtió una leyenda de internet en un universo audiovisual seguido por millones de espectadores.
La cinta, distribuida en España por Elastica y respaldada por A24, parte de una premisa sencilla y perturbadora: una terapeuta se adentra en una dimensión fuera de la realidad después de que uno de sus pacientes desaparezca en ese espacio. Al frente del reparto están Chiwetel Ejiofor, nominado al Oscar por 12 años de esclavitud, y Renate Reinsve, premiada en Cannes por La peor persona del mundo.
De leyenda digital a película de estudio
El interés que rodea a Backrooms no nace de una franquicia literaria ni de un videojuego, sino de una de las mitologías más reconocibles de la cultura de internet reciente. La idea de esos pasillos infinitos, oficinas vacías y espacios liminales que generan inquietud se popularizó en foros y redes antes de encontrar una traducción visual muy poderosa en los cortos de Parsons publicados en YouTube.

Aquella serie, lanzada cuando su autor aún era adolescente, se convirtió en una referencia inmediata para una generación acostumbrada a consumir terror en plataformas, hilos virales y vídeos de corta duración. El salto al cine confirma hasta qué punto el entretenimiento contemporáneo ya no distingue con tanta claridad entre fenómeno digital y propiedad cinematográfica.
El sello A24 y el nuevo mapa del terror
Que A24 se haya implicado en el proyecto también ayuda a explicar la expectación. En la última década, el estudio ha reforzado su vínculo con un tipo de cine de género autoral y atmosférico gracias a títulos como ‘Hereditary’, ‘Midsommar’ o ‘La bruja’. En ese contexto, Backrooms encaja en una tendencia clara: historias que no solo buscan el susto, sino también capturar ansiedades muy contemporáneas.
La película llega, además, en un momento especialmente fértil para el terror de vocación viral, un terreno en el que conviven el prestigio crítico, la conversación en redes y una audiencia joven muy receptiva a relatos nacidos fuera de los circuitos tradicionales. La presencia de Ejiofor y Reinsve aporta un contrapeso interpretativo a un material que, por origen, podría haberse quedado en simple curiosidad de internet.

Kane Parsons, una irrupción precoz
Con solo 19 años, Parsons firma uno de los debuts más observados del curso dentro del cine fantástico. Su trayectoria resulta singular porque no procede del cortometraje de festivales ni de la publicidad, sino de una narrativa nativa de YouTube, construida con lenguaje visual directo, tensión sostenida y una intuición muy afinada para el miedo ambiental.
Más allá de su recorrido comercial, ‘Backrooms’ pone sobre la mesa una pregunta interesante para la industria: qué ocurre cuando los imaginarios que nacen en internet alcanzan presupuesto, estrellas internacionales y estreno en salas. En plena conversación sobre el futuro del terror y sobre cómo se fabrica hoy un fenómeno cultural, la película de Kane Parsons llega con ese debate incorporado.