La llegada del verano vuelve a situar a Brach Paris entre los destinos imprescindibles para quienes buscan gastronomía mediterránea y espacios con carácter en la capital francesa. Su terraza estacional, inspirada en las islas griegas y creada en colaboración con Kalios, reabre con una propuesta que combina cocina del Egeo, diseño contemporáneo y una atmósfera pensada para desconectar sin salir del distrito XVI. Una experiencia que refuerza la tendencia de los hoteles de lujo a convertir sus terrazas en auténticos refugios urbanos.

Brach Paris recupera este verano una de las direcciones estacionales más apetecibles de la capital francesa. Su terraza del primer piso, La Terrasse du 1er, vuelve a transformarse en un escenario de inspiración griega con una propuesta gastronómica y estética que mira al Mediterráneo en pleno distrito XVI.
La intervención se firma junto a Kalios, la casa griega conocida por sus aceites de oliva y productos de despensa, y estará activa desde principios de abril hasta finales de septiembre. El resultado es un espacio concebido para bajar el ritmo de la ciudad: blancos y azules, madera natural, lino, yute y telas ligeras construyen una atmósfera que remite a las Cícladas sin salir de París.
Una terraza parisina con acento griego
Más que una apertura gastronómica, la terraza se alinea con una tendencia cada vez más visible en los hoteles urbanos de alta gama: convertir sus espacios exteriores en destinos en sí mismos durante los meses cálidos. En una ciudad donde las terrazas forman parte del ritual social, propuestas como esta buscan atraer tanto al viajero como al público local que quiere una experiencia cuidada, pero sin la rigidez del gran restaurante formal.

Platos para compartir y sabores del Egeo
La cocina, dirigida por Adam Bentalha, toma como punto de partida el recetario griego y mediterráneo con un formato pensado para compartir. La carta incluye pita templada con aceite de oliva, mezes como berenjena ahumada, tzatziki, hummus de pimiento y alcachofa, además de dakos con buey madurado y feta, mini pitas de trucha ahumada, pulpo a la plancha o ceviche de lubina con leche de tigre y aceite de oliva.
En el apartado dulce, el pastelero Fabien Emery lleva la inspiración helena hacia postres construidos alrededor del pistacho, el yogur griego, la flor de azahar y el aceite de oliva. Entre ellos destaca la Portokalopita, el tradicional pastel griego de naranja, aquí reinterpretado para una terraza que juega con la idea de escapada mediterránea en clave contemporánea.
Cócteles y un pequeño ritual de bienvenida
La experiencia se completa con la carta de cócteles de Jérémy Bacquet, donde aparecen hierbas frescas, cítricos, notas vegetales y también aceite de oliva. La propuesta busca acompañar la cocina sin eclipsarla y refuerza ese hilo conductor mediterráneo que recorre toda la terraza, desde la decoración hasta el último detalle de la bebida.

A la llegada, cada visitante recibe una cinta o una rama de olivo centenario para pedir un deseo, un guiño a Agathé Tyché, antigua bendición griega asociada a la buena suerte. El gesto, sencillo y eficaz, introduce un componente sensorial y narrativo que encaja con la nueva hospitalidad de lujo: menos ostentación y más escenas memorables, capaces de convertir una comida o una copa en un momento reconocible.
Abierto en 2018 y diseñado como uno de los hoteles más singulares del oeste parisino, Brach Paris se ha consolidado como punto de encuentro entre visitantes y parisinos. Esta edición veraniega de su terraza refuerza esa identidad híbrida, a medio camino entre hotel, restaurante y lugar de paso, y confirma hasta qué punto París sigue encontrando nuevas formas de mirar al Mediterráneo.