Tenerife vuelve a posicionarse como uno de los destinos más sólidos del verano gracias a una combinación difícil de replicar: clima estable, servicios de alto nivel y una oferta que trasciende el clásico binomio sol y playa.

Bahía del Duque, uno de los hoteles más importantes de la isla, encara la temporada con una propuesta renovada que responde a las demandas del viajero actual: más privacidad, más identidad gastronómica y más experiencias compartidas, incluidas las que integran a las mascotas como parte natural del viaje Página actual+1. El resort, uno de los referentes históricos de Costa Adeje, actualiza así su hoja de ruta para atraer estancias largas y versátiles en un enclave que sigue siendo uno de los más buscados por el visitante europeo .
La estrategia llega en un momento en el que Tenerife mantiene su peso como uno de los grandes destinos vacacionales de España gracias a su clima estable y a una oferta que va más allá del sol y playa. En la franja sur de la isla, Costa Adeje se consolida como uno de los enclaves más demandados por el viajero europeo que prioriza servicios de alto nivel sin renunciar al paisaje atlántico.
Villas privadas y más privacidad en la estancia
Entre las novedades y reclamos de la temporada destacan las Villas de Bahía del Duque, concebidas para un huésped que valora la intimidad por encima de todo. Diseñadas por Pascua Ortega, estas estancias se integran en el entorno con materiales vinculados a la roca volcánica y una arquitectura que busca amplitud, luz natural y relación directa con los jardines.

La fórmula responde a una tendencia muy definida en el segmento de lujo: viajar con más espacio propio y con servicios que antes se asociaban solo a grandes suites presidenciales. En este caso, la experiencia se articula en torno a piscina privada, solárium y zonas pensadas para bajar el ritmo, un lenguaje cada vez más presente en la hotelería de alta gama, donde el bienestar deja de ser un extra y pasa a ocupar el centro del viaje.
Un nuevo restaurante frente al mar
Otro de los movimientos de la temporada es la apertura de Upalupa Moments & Tastes, el nuevo espacio gastronómico del resort. El restaurante se presenta con vistas al océano y a La Gomera y refuerza una idea que gana peso en la hostelería vacacional: que comer bien ya no es un complemento, sino una razón de viaje en sí misma. El propio hotel recoge la propuesta en la página de The Tais Hotels & Villas.
La cocina está firmada por el chef Lucas Ordoñez y mira al Mediterráneo desde una lectura contemporánea, con protagonismo del producto de temporada y de cercanía. En carta aparecen referencias como el cherne negro en hoja de plátano, el Tomahawk de lomo alto o arroces vinculados al territorio, una línea que encaja con el auge de la cocina hotelera que busca arraigo local en lugar de menús impersonales pensados para un turista de paso.

A esa propuesta se suma una coctelería de autor y una bodega planteada como recorrido por distintos paisajes vitivinícolas, desde zonas volcánicas hasta áreas de montaña. Más que un gesto estético, esta lectura del vino conecta bien con el contexto insular, donde el relato del territorio y del origen gana terreno también en la experiencia gastronómica de los grandes hoteles.
Viajar con mascota deja de ser una rareza
El resort también refuerza su servicio dog friendly, una prestación cada vez más habitual en el turismo de gama alta. Bahía del Duque admite perros de hasta 10 kilos y prepara para ellos un paquete de bienvenida con cama y cuencos en la habitación, tal y como detalla en su información oficial sobre Bahía Dog Friendly.
La medida responde a un cambio de hábitos evidente en el mercado español y europeo: las mascotas ya forman parte de la planificación vacacional y condicionan la elección del alojamiento. En el segmento premium, ese cambio se traduce en servicios más cuidados y en una atención menos improvisada, algo especialmente valorado por familias que se desplazan durante varios días o por parejas que priorizan escapadas largas.

Golf y deporte en una isla que juega todo el año
En paralelo, Bahía del Duque mantiene el golf como uno de sus grandes argumentos de temporada. El hotel recuerda sus acuerdos con varios campos de la isla, entre ellos Golf Costa Adeje, uno de los recorridos más conocidos del sur tinerfeño. Su ubicación y la estabilidad climática de la isla permiten alargar la práctica deportiva prácticamente todo el año, un factor decisivo para el viajero internacional que elige Canarias también fuera de los meses punta.
A ello se añade un pitch & putt propio de 9 hoyos, pensado para un uso más distendido y familiar. Esa combinación entre campo de referencia y formato accesible refuerza una tendencia que se afianza en los resorts vacacionales: convertir el deporte en una actividad compartida, menos competitiva y más integrada en la experiencia general del viaje.
Con más de 30 años de trayectoria, Bahía del Duque sigue explotando su condición de clásico de la hotelería de lujo en Tenerife. Su arquitectura de inspiración colonial canaria, su extensa superficie ajardinada y su vínculo con la marca The Tais Hotels & Villas sostienen una propuesta que este verano se actualiza sin cambiar de registro: más privacidad, mejor mesa y una estancia pensada para distintos tipos de viajero en un mismo lugar.