La 1 emite la tercera y última entrega de Se nos ha ido de las manos, el formato de investigación de Carles Tamayo, con un episodio centrado en uno de los grandes debates de la vida digital: el comercio de datos personales. Bajo el título El activo eres tú, el programa aborda cómo la información cotidiana de millones de usuarios se convierte en materia prima para un mercado tan rentable como poco transparente.

La investigación parte de una escena reconocible para cualquiera que tenga móvil: llamadas comerciales de empresas que manejan nombre, apellidos, teléfono o incluso datos de localización sin una relación previa evidente. A partir de esa experiencia, Tamayo se adentra en el circuito de los llamados data brokers, compañías dedicadas a recopilar, cruzar y vender perfiles de consumidores a terceros con fines comerciales.
De las cookies a las tarjetas de fidelización
El reportaje dibuja un mapa de prácticas normalizadas que forman parte de la rutina digital. Desde las cookies aceptadas casi de forma automática hasta las aplicaciones gratuitas, los formularios promocionales o las tarjetas de puntos de supermercados, buena parte de estos sistemas comparten una misma lógica: recoger información de comportamiento, consumo e intereses. Lo que parece una simple cesión puntual acaba alimentando bases de datos de enorme valor económico.
El asunto no es menor. En los últimos años, la gestión de la privacidad se ha convertido en una preocupación central tanto para los reguladores como para los propios usuarios. Organismos como la Agencia Española de Protección de Datos y el marco europeo de protección de datos han endurecido las obligaciones sobre consentimiento e información, pero la sensación de descontrol persiste. La dificultad no está solo en saber qué datos se recogen, sino en entender quién los compra, para qué los usa y cuánto tiempo circulan.

Un cierre coherente para el programa
Este último episodio encaja con la línea editorial del espacio, que se ha dedicado a revisar fenómenos contemporáneos asumidos con demasiada naturalidad. Tras detenerse en el mercado inmobiliario y en la desinformación en contextos de emergencia, la serie cierra mirando a una economía menos visible, pero profundamente integrada en la vida diaria. Ahí reside parte de su interés: convertir un asunto técnico en una pregunta muy concreta sobre autonomía, consumo y vigilancia.
Tamayo, que en los últimos años se ha consolidado como una de las voces más reconocibles del documental de investigación en España, vuelve a apoyarse en un tono directo y accesible para abordar un tema complejo. En plena conversación pública sobre privacidad, publicidad segmentada y huella digital, el episodio conecta con una inquietud generacional cada vez más extendida: la de descubrir que, en internet, muchas veces el producto no es el servicio, sino el propio usuario.
La entrega se emite en La 1 y también estará disponible en RTVE Play, en un momento en el que las plataformas y la televisión pública refuerzan su apuesta por formatos documentales capaces de trasladar al gran público debates que antes quedaban confinados al ámbito tecnológico o jurídico.
