‘Pioneras. Solo querían jugar’ llegará finalmente a los cines el 12 de junio. La película de Marta Díaz de Lope Díaz mueve su fecha de estreno tras iniciar recorrido con buena acogida en el Festival de Málaga, donde obtuvo la Biznaga de Plata Premio del Público, y suma ahora presencia internacional con su selección en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara.

La cinta se adentra en una historia real ambientada en la España de principios de los setenta, todavía bajo la dictadura franquista, para recuperar la memoria de un grupo de chicas que se empeñó en jugar al fútbol cuando hacerlo suponía desafiar las normas sociales, deportivas y también morales de la época. Más que una película deportiva, propone una mirada sobre la resistencia cotidiana y el lugar que ocuparon muchas mujeres fuera del relato oficial.
Un relato de memoria y deporte con pulso contemporáneo
En un momento en el que el fútbol femenino vive una visibilidad inédita en España, el proyecto conecta con un debate cultural más amplio: quiénes fueron las primeras en abrir camino y qué coste tuvo hacerlo. Esa lectura resulta especialmente pertinente en un país donde la conversación sobre igualdad, representación y memoria histórica sigue muy presente, también en la ficción audiovisual.
La directora andaluza, responsable de títulos como Mi querida cofradía y Los buenos modales, firma además el guion junto a Zebina Guerra. En su filmografía ya era visible el interés por los personajes femeninos enfrentados a estructuras rígidas, y aquí traslada esa sensibilidad a un relato coral con vocación popular, apoyado en una épica íntima antes que en el gran gesto solemne.
Un reparto entre rostros consolidados y nuevas actrices
El reparto está encabezado por Daniel Ibáñez y Aixa Villagrán, junto a las debutantes Sofía de Iznájar y Bruna Lucadamo. Les acompañan Nora Otxoteko, Leire Aguiar, Lorea Carballo y Miriam Rubio, además de intérpretes conocidos como José Troncoso, Carmen Ruiz, Pepa Aniorte, Elena Irureta y Jordi Sánchez. La combinación apunta a una película que busca equilibrio entre descubrimiento, tono coral y conexión con el gran público.
Detrás del largometraje figuran varias compañías españolas y portuguesas, con participación de RTVE y Movistar Plus+, entre otras entidades, mientras Filmax se ocupa de la distribución. El respaldo institucional y su paso por festivales dibujan el perfil de una producción pensada para circular más allá del estreno comercial, en una temporada en la que el cine español sigue buscando historias reconocibles, con identidad propia y ancladas en debates muy actuales.