Sevilla cerró 2025 con una señal clara en uno de los mercados turísticos más codiciados del momento: el chino. La ciudad registró 66.223 viajeros procedentes de China entre abril y diciembre, un 28,3% más que en el mismo periodo del año anterior, según datos del Instituto Nacional de Estadística. El avance sitúa a la capital andaluza por encima de la media nacional, que en ese intervalo creció un 14,1%.

La evolución no se midió solo en llegadas. Los datos agregados de Mastercard apuntan a que el gasto de los turistas chinos en Sevilla aumentó un 49,9% entre abril y diciembre de 2025, frente al 31% del conjunto de España. En la práctica, esto refuerza una tendencia que muchas ciudades europeas persiguen: atraer a un visitante internacional que permanezca más tiempo, consuma con mayor intensidad y se interese por compras, cultura y restauración más allá de los circuitos rápidos.
Una campaña piloto con impacto medible
Detrás de estos resultados está la campaña puesta en marcha por el Ayuntamiento de Sevilla y Mastercard en marzo de 2025, dentro de la Estrategia de Turismo Sostenible 2030. La iniciativa combinó acciones en origen y en destino, con presencia en plataformas y operadores relevantes para el viajero chino, entre ellos Trip.com y Air China, además de colaboraciones con Bank of China e influencers especializados. El objetivo era aumentar la visibilidad de Sevilla y acompañar la experiencia del visitante también una vez en la ciudad.
La estancia media también ofrece una pista interesante sobre el cambio de comportamiento. Pasó de 1,60 a 1,72 noches, un incremento del 7,5%. Puede parecer una variación contenida, pero en turismo urbano ese aumento tiene un efecto directo sobre hoteles, comercios, museos y gastronomía. No solo llegan más viajeros; también alargan su presencia en la ciudad, algo especialmente relevante en un destino donde el patrimonio monumental convive con una oferta contemporánea cada vez más afinada.
Por qué importa el mercado chino
La recuperación del turismo emisor chino se ha convertido en una prioridad para numerosos destinos internacionales tras años de restricciones y reajustes en la movilidad global. Para ciudades como Sevilla, el interés es evidente: se trata de un visitante muy sensible a la oferta cultural, al lujo, a las compras y a la planificación digital del viaje. Que la capital andaluza haya logrado crecer en este segmento sin conexión aérea directa con China añade valor al resultado y apunta al peso de su marca como destino patrimonial y experiencial.
La delegada de Turismo y Cultura del Ayuntamiento, Angie Moreno, subrayó precisamente esa idea al afirmar que los datos confirman la capacidad de Sevilla para competir en mercados estratégicos y atraer un turismo de mayor valor añadido. También destacó que el reto municipal pasa por construir un modelo más diversificado, rentable y mejor distribuido en la ciudad, con impacto en barrios y empresas locales.
Datos, alianzas y turismo de alto valor
Desde Mastercard, su director general en España, Juan Pablo Vivas, defendió la utilidad de una estrategia apoyada en la colaboración público-privada y en el uso inteligente de los datos para entender el comportamiento del viajero. Ese enfoque, cada vez más habitual en el sector, permite ajustar campañas, detectar ventanas de oportunidad y medir no solo notoriedad, sino también conversión real en visitas y consumo.
El caso de Sevilla encaja, además, en una discusión más amplia sobre el futuro del turismo urbano en España. Frente al volumen como única métrica, muchas ciudades tratan de priorizar visitantes con mayor capacidad de gasto, interés cultural y menor presión concentrada en tiempos y espacios concretos. En ese contexto, el mercado chino aparece como una palanca relevante para 2026, un año en el que Ayuntamiento y Mastercard prevén seguir trabajando en nuevas acciones internacionales para afianzar el posicionamiento de la ciudad.