Hemos probado la nueva robata japonesa de Genko en Madrid y esto es lo que nos ha parecido

Madrid tiene una oferta cada vez más amplia de cocina asiática, pero no todos los buffets juegan en la misma liga. Hemos visitado Genko, en plena milla de oro, para probar su nueva propuesta de temporada con brasas al estilo robata japonesa, y la experiencia nos ha dejado una impresión muy clara: aquí no se […]

Madrid tiene una oferta cada vez más amplia de cocina asiática, pero no todos los buffets juegan en la misma liga. Hemos visitado Genko, en plena milla de oro, para probar su nueva propuesta de temporada con brasas al estilo robata japonesa, y la experiencia nos ha dejado una impresión muy clara: aquí no se viene solo a comer mucho, sino a comer muy bien.

El restaurante ha dado un giro interesante a su propuesta habitual incorporando la robata japonesa, una técnica tradicional de cocción sobre carbón que busca potenciar el sabor natural de cada ingrediente sin disfrazarlo. No es un simple añadido a la carta, sino un cambio de ritmo dentro de una cocina que ya mezclaba con soltura influencias japonesas y peruanas, pero que ahora gana profundidad, matiz y un punto ahumado muy reconocible.

Genko

Genko mantiene su esencia: una carta extensa, en constante evolución y con más de 50 platos servidos en mesa. Entre los clásicos siguen destacando los nigiris flambeados, los uramakis con contrastes dulces y salados o los baos y dim sum, donde la cocina nikkei continúa siendo uno de los grandes pilares. Sin embargo, ahora todo parece girar en torno a un mismo elemento: el fuego.

Genko

La incorporación de la brasa se nota especialmente en los nuevos platos, donde el ahumado aporta una dimensión distinta a recetas ya conocidas dentro de la cocina asiática. Durante la visita hemos probado varias de estas novedades y la sensación general es muy clara: el nivel sube cuando entra la robata en juego. Las alitas glaseadas con mirin, sake y lima tienen un equilibrio muy logrado entre dulzor y acidez; los yakitori con cebolleta y salsa yakitori con trufa de cacahuete destacan por su aroma profundo; y las zamburiñas a la brasa con mantequilla de ponzu y tobiko son probablemente uno de los bocados más finos de toda la experiencia.

Genko

También sorprende el bimi con miso y cebolla crujiente, que juega muy bien con las texturas, y el maíz dulce con mantequilla y chimichurri japonés de shiso, que se convierte en uno de esos platos que se recuerdan más de lo esperado en un buffet. La berenjena glaseada con miso aporta ese punto meloso y casi caramelizado que funciona especialmente bien con el humo de la brasa. Y si se quiere elevar la experiencia, la brocheta de wagyu A5, disponible como extra, marca claramente otra categoría dentro de la carta.

Genko

Uno de los aspectos más interesantes de Genko es que, pese a su formato de buffet, la sensación es más cercana a la de un restaurante servido en mesa y cocinado al momento. Los platos llegan recién hechos, con un cuidado evidente en el punto de cocción y en la presentación, lo que cambia por completo la percepción habitual de este tipo de propuestas. Por cierto, como broche de oro, no os podéis perder la tarta de queso cremosa. Simplemente deliciosa.

Genko

La impresión tras la visita es muy positiva. Genko no busca reinventar la cocina asiática, pero sí refinarla y darle un enfoque más gastronómico, especialmente con la incorporación de la robata japonesa. El resultado es una experiencia más completa, donde el fuego no es un añadido, sino el elemento que articula todo.

En resumen, Genko consolida su posición como uno de los buffets asiáticos más interesantes de Madrid. Y tras la visita, la conclusión es sencilla: aquí el fuego no solo cocina, también define la experiencia.