Lexus amplía su universo más allá del coche con la Race Bike 2026, una bicicleta de alto rendimiento creada en colaboración con la firma belga Ridley. La marca japonesa la sitúa en el terreno del ciclismo premium y la pondrá a la venta en su red de centros autorizados de la Península y Baleares.

La operación encaja con una tendencia cada vez más visible entre las marcas de automoción de perfil aspiracional: llevar su identidad a objetos de movilidad y estilo de vida que conecten con el mismo tipo de cliente. En este caso, Lexus traslada su discurso de diseño cuidado, sofisticación técnica y exclusividad a un producto ajeno al automóvil, pero próximo a un público que valora tanto las prestaciones como la imagen.
Una bicicleta firmada por Lexus, pero con ADN ciclista europeo
El dato relevante está en la alianza industrial. La Race Bike ha sido desarrollada junto a Ridley, un fabricante con peso propio en el ciclismo de carretera y competición, conocido por su trabajo en bicicletas de alto nivel. Esa colaboración sugiere que Lexus no busca un simple ejercicio de merchandising, sino un producto con aspiraciones reales dentro del segmento deportivo, aunque por ahora no se han detallado especificaciones técnicas, materiales, montaje o precio para el mercado español.
La marca define este modelo como una bicicleta concebida a medida, con una orientación claramente prestacional y un planteamiento selectivo. No es un lanzamiento pensado para grandes volúmenes, sino para reforzar una idea de marca que en los últimos años ha intentado despegarse de la visión clásica del fabricante premium centrado únicamente en berlinas y SUV electrificados.

Del automóvil al objeto de deseo
En España, Lexus comercializa una gama completamente electrificada —con modelos como LBX, UX, NX, RX o RZ— y ha construido buena parte de su posicionamiento alrededor de la fiabilidad, el confort y una atención al cliente muy pautada. La entrada en el ciclismo encaja con ese intento de extender la experiencia de marca a otros ámbitos vinculados al tiempo libre, el bienestar y el consumo de lujo discreto, una estrategia habitual en firmas que quieren consolidar una comunidad de clientes más que vender solo un producto.
No es la primera vez que la industria del motor explora esta vía. Fabricantes de coches de alta gama llevan años colaborando con marcas especializadas de bicicletas para lanzar ediciones limitadas o modelos firmados, normalmente asociados a valores como la ligereza, la ingeniería o el rendimiento. La diferencia aquí es que Lexus lo hace apoyándose en un socio con reconocimiento en el pelotón ciclista y con distribución prevista en sus propios puntos de venta, lo que convierte la bicicleta en una pieza más de su ecosistema comercial.
Por el momento, la compañía se ha limitado a confirmar la llegada de la Lexus Race Bike a los concesionarios autorizados de la Península y Baleares. Queda por ver cómo se concreta la propuesta cuando se conozcan sus componentes y posicionamiento final, pero el movimiento deja clara una intención: Lexus quiere ocupar espacio también fuera de la carretera convencional, en un territorio donde el rendimiento deportivo y el objeto exclusivo pesan tanto como la propia marca.
