La infanta Elena tuvo un papel destacado en la inauguración de SIMOF 2026, el Salón Internacional de la Moda Flamenca celebrado en FIBES (Sevilla). Su presencia como madrina de honor aportó un claro respaldo institucional al evento y dejó un look muy comentado por su equilibrio entre sobriedad, elegancia clásica y respeto por el momento personal que atraviesa.

Un estilismo marcado por el semiluto
Esta aparición pública fue la primera tras el fallecimiento de su tía, la princesa Irene de Grecia, y la infanta optó por un conjunto de semiluto, acorde con el protocolo y con su estilo habitual. Eligió un traje oscuro de raya diplomática, perfectamente entallado, que combinó con una blusa blanca de cuello camisero, aportando luz al conjunto sin romper la sobriedad general.
El look, discreto y muy en su línea, reflejó la elegancia clásica que caracteriza a la infanta Elena: prendas estructuradas, colores neutros y una imagen cuidada sin estridencias.
Complementos sobrios y funcionales
Fiel a su estilo, la infanta apostó por complementos discretos. Llevó un bolso de mano de Chanel en tono oscuro y unos zapatos de salón clásicos, también en negro, que reforzaban la coherencia del conjunto. En cuanto a joyas, optó por piezas clásicas, pendientes pequeños, colgante, collar y pulsera manteniendo la línea sobria que marcó toda su aparición.
La infanta Elena completó su estilismo con su broche de menina, una pieza muy característica en su joyero y que se ha convertido en uno de sus sellos personales y que refuerza su predilección por los detalles clásicos y simbólicos. Colocado en la solapa de su chaqueta de raya diplomática, el accesorio aportó un toque distintivo dentro de un look marcado por la sobriedad.

El peinado, con el cabello suelto y peinado con naturalidad, remató un estilismo pensado para un acto institucional, cómodo para recorrer los estands y acorde con el tono solemne de la jornada.
Un look que encaja con el espíritu de SIMOF
Aunque su estilismo no incorporó elementos flamencos —algo habitual en las invitadas al certamen—, su presencia aportó un contrapunto institucional que encajó perfectamente con el carácter inaugural del evento. La infanta Elena recorrió los expositores, conversó con diseñadores y artesanos y mostró interés por las nuevas propuestas de moda flamenca, siempre desde la sobriedad que marcó su imagen.
Elegancia clásica en un evento de color y volantes
En un entorno dominado por los volantes, los colores vibrantes y la exuberancia propia de la moda flamenca, la infanta Elena destacó precisamente por lo contrario: un look clásico, sobrio y respetuoso, que subrayó su papel institucional y su situación personal.
Su presencia en SIMOF 2026 no solo reforzó la dimensión cultural del certamen, sino que también dejó un estilismo que, sin buscar protagonismo, terminó convirtiéndose en uno de los más comentados de la jornada.