Los hermanos David y José Muñoz, alma de Estopa, se sumaron al arranque de La Revuelta con una intervención cargada de humor cotidiano, guiños a su barrio y una química evidente con el resto de participantes. En el sketch que abría el programa —una parodia de junta vecinal madrileña preocupada por “la que canta demasiado”— los músicos de Cornellà se mantuvieron fieles a su sello: espontaneidad, ironía y ese tono callejero que los ha convertido en referentes de la música popular española.

“Yo la he oído cantar desde el patio interior, y no desafina, ¿eh?”, bromeó David, mientras José añadía: “Si canta así en la ducha, que se quede a vivir aquí”. Su intervención encajó con fluidez en una escena coral en la que también participaron Pedro Almodóvar, Carmen Machi, Manuela Carmena, Javier Calvo y Alexia Putellas, en una mezcla de humor, actualidad y guiños culturales.
David Muñoz y la esterilla como parte de su personaje
Uno de los detalles más comentados fue la esterilla que David Muñoz llevaba bajo el brazo, un elemento que completaba su personaje dentro del sketch: el vecino que practica yoga en la azotea y se toma muy en serio su bienestar físico… aunque con un punto de parodia. El gesto, inesperado y visualmente llamativo, reforzó el tono absurdo y cotidiano de la escena, en la que cada personaje aportaba una peculiaridad doméstica. Como es habitual en La Revuelta, los objetos y actitudes funcionan como códigos narrativos que mezclan realidad y ficción con intención lúdica.

Aunque no interpretaron ninguna canción, su presencia fue leída como un gesto de apoyo a la nueva etapa televisiva de David Broncano y como muestra de afinidad con artistas como Rosalía, con quien comparten sensibilidad popular y raíces catalanas. En redes sociales, su participación fue celebrada por fans que destacaron su naturalidad y sentido del humor, y que incluso pidieron una futura colaboración musical entre ambos.
Con esta aparición, Estopa reafirma su lugar en el imaginario colectivo: cercanos, auténticos y siempre dispuestos a sumarse a proyectos que combinan música, sátira y retrato social. En La Revuelta, no necesitaron cantar para dejar huella.