
Mercedes-Benz ha convertido el título mundial de Kimi Antonelli en el eje de una nueva campaña internacional que busca trasladar a la carretera la narrativa de ambición, velocidad y mejora continua asociada a la Fórmula 1. La acción, articulada bajo el lema Better keeps us going, se lanza con el campeonato aún reciente y con cuatro grandes premios por disputarse, un contexto que la marca aprovecha para vincular el éxito deportivo del piloto italiano con su próxima ofensiva de producto.
La campaña sitúa al piloto de Mercedes-AMG Petronas F1 Team como protagonista de una historia construida alrededor de la actitud competitiva. La compañía presenta el proyecto como una activación global de marca, pero también como un escaparate para varios modelos que llegarán a su gama en una etapa de fuerte renovación. El planteamiento no se limita al circuito: la idea central es conectar la disciplina del deporte de élite con la evolución del diseño, la electrificación y las prestaciones de sus vehículos de calle.
El estreno del filme de campaña está previsto en los canales sociales de la marca desde el 2 de noviembre y en televisión en mercados seleccionados. El lema Better keeps us going funciona como hilo conductor del relato y resume una idea que Mercedes-Benz ha repetido en distintas etapas de su historia: la mejora como motor tecnológico y cultural. En esta ocasión, el mensaje se apoya en un hito deportivo de gran alcance mediático para reforzar su visibilidad fuera del público estrictamente automovilístico.
La lectura deportiva es evidente: Antonelli, formado en el entorno de Mercedes desde categorías inferiores, representa una continuidad generacional en un equipo que ha construido buena parte de su identidad moderna alrededor de la excelencia técnica. El perfil oficial de Kimi Antonelli en Fórmula 1 subraya su origen italiano, su dorsal 12 y su progresión dentro de la élite. La campaña toma esa trayectoria ascendente y la traduce en un lenguaje visual de impacto inmediato.
Un relato construido sobre la victoria
La compañía presenta la campaña como una respuesta casi en tiempo real a uno de los grandes momentos deportivos del año. En lugar de esperar a una lectura retrospectiva del campeonato, Mercedes-Benz busca capitalizar la conversación mientras todavía está activa. Esa inmediatez explica el peso de los activos digitales, las adaptaciones por mercado y el despliegue en múltiples formatos. La estrategia encaja con la forma actual de consumir la Fórmula 1, convertida en un producto global de deporte, entretenimiento, moda y cultura visual.

La vicepresidenta de Digital, Comunicación y Relaciones con Inversores de Mercedes-Benz AG, Christina Schenck, defendió el vínculo emocional entre deporte y audiencia global. “El deporte tiene el poder de conectar a cientos de millones de personas en todo el mundo en un instante”, señaló en la comunicación de la marca. La directiva explicó que la campaña celebra la actitud ganadora, la fuerza de la Fórmula 1 y al nuevo campeón mundial, además de reflejar la ambición de la compañía por seguir avanzando.
Más allá de la cita institucional, la campaña se apoya en un cambio de escala del automovilismo. La Fórmula 1 ya no opera únicamente como escaparate tecnológico para fabricantes, sino como plataforma cultural capaz de influir en tendencias de consumo, contenido audiovisual y estilo de vida. Para Mercedes-Benz, ese contexto ofrece una oportunidad clara: utilizar la visibilidad de un campeón joven para presentar una gama que combina modelos eléctricos, variantes deportivas AMG y vehículos de alto volumen comercial.
La elección de Antonelli también tiene valor simbólico para la escudería. El piloto italiano, nacido en Bolonia, forma parte del programa júnior de Mercedes desde edad temprana y su llegada a la Fórmula 1 fue leída como una apuesta de futuro. El perfil del equipo en Andrea Kimi Antonelli destaca esa formación interna y su rápida acumulación de hitos competitivos. La campaña utiliza ese recorrido para reforzar una idea de continuidad entre cantera, competición y producto.
Blanco y negro, color selectivo y estética de paddock
En términos visuales, Mercedes-Benz ha optado por una fotografía en blanco y negro con uso selectivo del color para destacar elementos propios de la Fórmula 1. Ese contraste busca dirigir la mirada hacia el coche, el piloto y los códigos reconocibles del equipo, sin saturar la imagen. La marca define el resultado como una estética reducida y contemporánea, pensada para funcionar tanto en televisión como en pantallas móviles, soportes digitales y piezas de comunicación adaptadas a cada mercado.

El enfoque encaja con una tendencia cada vez más habitual en el deporte de élite: campañas de imagen que no venden solo un producto, sino un estado de ánimo. En este caso, la energía del circuito se traslada a una puesta en escena más cercana al lenguaje del fashion film y de la publicidad de lujo que al anuncio clásico de automóvil. La presencia de Kimi Antonelli actúa como puente entre esos dos mundos, el del rendimiento medible y el de la aspiración estética.
El anuncio incorpora además That’s life, interpretada por Frank Sinatra, una elección musical que aporta una capa de reconocimiento inmediato y conecta la épica del triunfo con una tradición cultural más amplia. La canción, asociada a la resiliencia y a la capacidad de levantarse tras los golpes, encaja con el mensaje de mejora continua que articula la campaña. La combinación de música icónica, fotografía contenida y referencias deportivas busca reforzar la memorabilidad del mensaje en mercados muy distintos.
Los modelos que acompañan a Antonelli
La campaña no se limita a celebrar el campeonato: también funciona como escaparate del programa de lanzamientos de Mercedes-Benz. Junto a Antonelli aparecen varios modelos definidos por la marca como coches protagonistas, entre ellos la nueva Clase C eléctrica, el nuevo GLA, el nuevo GLC eléctrico y el CLA. La selección permite mostrar una gama que cubre berlinas, SUV y propuestas electrificadas, con un énfasis claro en diseño, tecnología y transición hacia motorizaciones de menor impacto local.
El apartado deportivo queda representado por el Mercedes-AMG GLE 53 4MATIC+ Coupé, el Mercedes-AMG GLC 53 y el futuro Mercedes-AMG GT 4-Door Coupé. Estos modelos introducen el componente prestacional de la campaña y conectan de forma directa con la herencia de AMG, la división que tradicionalmente ha canalizado la lectura más radical de la marca. La presencia de estas variantes permite que el relato no se concentre solo en electrificación, sino también en sensaciones de conducción y rendimiento.
Entre los datos técnicos comunicados, la marca señala para el Mercedes-AMG GLE 53 4MATIC+ Coupé un consumo combinado de 10,7 a 10,4 l/100 km y unas emisiones de CO₂ de 245 a 238 g/km, con clase de CO₂ G, según ciclo WLTP. Son cifras relevantes porque recuerdan que la estrategia de producto convive con realidades distintas: avances eléctricos en parte de la gama y modelos de altas prestaciones que todavía mantienen consumos y emisiones elevados.

El uso de coches muy distintos dentro de una misma campaña responde a una lógica de amplitud. Mercedes-Benz quiere presentar una ofensiva de producto que abarque clientes con necesidades dispares, desde quienes buscan un SUV compacto hasta quienes aspiran a un coupé deportivo de altas prestaciones. En ese sentido, la Fórmula 1 funciona como paraguas narrativo: no todos los modelos nacen para el circuito, pero todos se integran en un relato de precisión, velocidad de desarrollo y mejora tecnológica.
Un aniversario que refuerza el contexto
La campaña llega en el marco del año en que Mercedes-Benz reivindica 140 años de innovación, una referencia que la compañía vincula al origen del automóvil moderno. En 1886, Carl Benz patentó su vehículo motorizado y Gottlieb Daimler desarrolló poco después su propio carruaje motorizado, dos hitos que forman parte del relato fundacional de la marca. La nueva acción publicitaria intenta conectar esa herencia industrial con un momento presente marcado por la electrificación, la competición global y la transformación del lujo automovilístico.
Dentro de esa conmemoración, la marca ha impulsado la ruta 140 Years. 140 Places, con tres berlinas Clase S recorriendo localizaciones internacionales antes de un cierre en el Museo Mercedes-Benz. La iniciativa refuerza el peso de la memoria corporativa en un año en el que la empresa también quiere mirar hacia adelante. La campaña con Kimi Antonelli encaja en ese doble movimiento: celebrar una tradición de ingeniería y, al mismo tiempo, asociarla a un campeón joven y a una gama renovada.
Para la Fórmula 1, el movimiento confirma hasta qué punto sus pilotos se han convertido en activos de comunicación que trascienden el resultado del domingo. Para Mercedes-Benz, supone utilizar el título de Antonelli como punto de entrada a una conversación más amplia sobre producto, identidad y futuro. El éxito de la campaña dependerá de si consigue que el mensaje de Better keeps us going sea percibido como algo más que un eslogan y se asocie a avances tangibles en la gama.