
BMW ha decidido que el primer iX3 de la Neue Klasse no sea solo un estreno tecnológico, sino también una declaración de intenciones. La marca alemana ha presentado el BMW iX3 M60 xDrive, la versión más prestacional del nuevo SUV eléctrico, con una receta que mezcla dos motores, tracción total, una potencia máxima de 450 kW —equivalentes a 612 CV— y un 0 a 100 km/h en 3,9 segundos. Los pedidos se abrirán a finales de enero de 2027.
La ofensiva eléctrica de BMW encuentra aquí uno de sus modelos más simbólicos. No solo porque se trata de un M Performance sin motor térmico, sino porque el coche servirá para enseñar en carretera buena parte del nuevo lenguaje técnico de la firma bávara. El iX3 M60 xDrive se sitúa en la cúspide de la nueva gama y anticipa cómo quiere combinar la casa alemana la tradición deportiva de BMW M con una nueva generación de eléctricos más ambiciosos en autonomía, carga y gestión dinámica.
Un M Performance para inaugurar etapa
La relevancia del modelo va más allá de sus cifras. El nuevo iX3 será uno de los primeros escaparates reales de la Neue Klasse, la arquitectura con la que BMW pretende reorganizar su próxima década eléctrica. En ese contexto, lanzar desde el principio una variante M60 xDrive no es un gesto menor: significa que la marca quiere dejar claro que la electrificación no se limitará a la eficiencia o al confort, sino que también aspira a preservar el componente emocional que históricamente ha sostenido la imagen de la división deportiva.
Frente a otros SUV eléctricos de enfoque rápido pero algo neutro en sensaciones, BMW pone el acento en la respuesta del coche. Habla de una nueva lógica de control electrónico, con el sistema Heart of Joy y el software BMW M Dynamic Performance Control coordinando en milisegundos la entrega de potencia, la frenada, la dirección y la recuperación de energía. Sobre el papel, el objetivo es conseguir reacciones más directas y una conducción más precisa, dos cualidades que en los eléctricos se han convertido en un terreno especialmente delicado.

Prestaciones de deportivo, formato SUV
La ficha técnica sitúa al BMW iX3 M60 xDrive en un escalón alto dentro de su categoría. Monta un motor eléctrico en cada eje y desarrolla un par máximo de 875 Nm. Acelera de 0 a 100 km/h en 3,9 segundos y alcanza una velocidad máxima de 240 km/h. Son cifras de deportivo serio en un formato de SUV mediano, un segmento en el que las marcas premium están librando buena parte de la batalla eléctrica por volumen, imagen y rentabilidad.
En ese rendimiento también influye la sexta generación del sistema BMW eDrive, con tecnología de 800 V y un nuevo motor EESM en el eje trasero. La marca asegura que esta evolución mejora la capacidad de entregar potencia de manera sostenida y afina la eficiencia del conjunto. En una industria donde casi todos los fabricantes prometen más alcance y mejores tiempos de carga, el verdadero examen estará en cómo se traducen estos avances en uso real, aunque el salto técnico que plantea BMW resulta evidente frente a generaciones anteriores.
Hasta 754 kilómetros de autonomía, con cifras aún provisionales

Uno de los argumentos más potentes del nuevo modelo es su batería de 108,7 kWh útiles, con la que BMW anuncia una autonomía de hasta 754 kilómetros en ciclo WLTP. La propia compañía recuerda que se trata todavía de datos provisionales, algo relevante en un momento en el que los anuncios previos al lanzamiento suelen apoyarse en homologaciones pendientes. Aun así, la cifra coloca al iX3 M60 xDrive entre los eléctricos de mayor alcance declarados en su tamaño y planteamiento.
La carga rápida también forma parte del discurso central. El modelo admite una potencia máxima de 400 kW en corriente continua y, según la marca, puede recuperar hasta 340 kilómetros de autonomía en diez minutos en una estación de 800 voltios. Son datos que encajan con la dirección general del mercado premium, donde el tiempo conectado al cargador empieza a ser tan importante como la autonomía homologada. En corriente alterna, el equipo de serie incluye un cargador de hasta 22 kW.
Diseño: menos ornamento, más identidad visual
A nivel estético, el coche adopta el lenguaje de la Neue Klasse con un tratamiento más tenso y limpio de superficies, aunque en esta versión M60 aparecen elementos específicos para subrayar su carácter. Entre ellos destacan las nuevas luces amarillas M, un guiño visual que remite al universo de competición de la marca y que se inspira en modelos como el BMW M Hybrid V8. No cambian la función del coche, pero sí revelan hasta qué punto BMW está cuidando los códigos visuales con los que distinguir sus eléctricos más deportivos.

El paquete exterior incorpora también detalles propios de la línea M Sport, iluminación perimetral Iconic Glow, carcasas de retrovisores específicas, difusor trasero en negro y un alerón de techo con aeroaletas. Todo ello convive con proporciones bastante reconocibles en el segmento: batalla larga, voladizos cortos y pasos de rueda muy marcados. De serie monta llantas M de 21 pulgadas, aunque habrá opciones de hasta 22 pulgadas, una decisión que refuerza la presencia visual pero que previsiblemente tendrá impacto en confort y eficiencia.
Un habitáculo pensado para el conductor
Dentro, BMW traslada su nueva filosofía digital al terreno deportivo. El BMW Panoramic iDrive, apoyado en el Sistema Operativo X, articula la experiencia a bordo con una gran pantalla central de 17,9 pulgadas, proyección de información en el campo visual del conductor y un volante M Sport con mandos específicos. Entre ellos figuran accesos directos al modo Boost y a los programas M, una forma de mantener cierta teatralidad mecánica en un coche donde ya no hay marchas ni sonido de combustión como eje emocional.
Los asientos M Sport de serie, con regulación eléctrica, apoyo lumbar, ajuste de anchura y función de masaje, revelan bien el enfoque del coche: deportividad envuelta en un nivel de confort propio de un SUV premium de uso diario. También hay cinturones M, visualización específica de potencia y recuperación, y varias combinaciones de materiales, incluidas opciones con Veganza, M PerformTex o cuero Merino. Más que una ruptura con la tradición, el interior parece una evolución del lujo tecnológico que BMW lleva tiempo afinando.
Software, modos de conducción y personalización

La personalización gana peso en esta nueva generación. El sistema My Modes permite modificar la respuesta del chasis, la dirección, la entrega de potencia, la iluminación y el ambiente sonoro, mientras que algunas aplicaciones específicas de M añaden datos técnicos y métricas de aceleración para quienes quieran leer el coche casi como si fuera telemetría ligera. No deja de ser significativo que la electrónica, antes casi invisible para el conductor, se convierta ahora en una parte central de la experiencia de marca.
Ese giro responde a una realidad muy clara: en la era eléctrica, el software pesa tanto como la mecánica. BMW intenta diferenciarse no solo con potencia, sino con la manera en que el coche interpreta cada orden del conductor. La posibilidad de proyectar información, modular respuestas y hasta personalizar gráficos en la interfaz encaja con el lenguaje de un automóvil que quiere ser deportivo, pero también objeto digital avanzado. En un segmento donde las arquitecturas técnicas tienden a parecerse, esa capa de interacción puede convertirse en una herramienta de fidelización importante.
Chasis específico y asistencia de conducción de nivel 2
La marca asegura que el trabajo de puesta a punto del chasis ha sido profundo. El iX3 M60 xDrive contará de serie con suspensión adaptativa M, dirección deportiva variable, frenos M Sport y diferencial M Sport en el eje trasero. A eso se suman refuerzos estructurales y ajustes concretos en muelles, amortiguadores y estabilizadoras para contener inercias y afinar la precisión. Es, probablemente, una de las partes más interesantes del coche, porque ahí se juega la credibilidad dinámica de cualquier SUV eléctrico que aspire a llevar una sigla M.

Junto a ese enfoque prestacional, BMW incorpora un paquete de asistencias de nivel 2 SAE bajo la denominación Symbiotic Drive. Entre las funciones anunciadas figura un asistente de autopista que permite circular sin manos hasta 130 km/h en determinadas vías. La convivencia entre automatización progresiva y discurso deportivo será uno de los grandes equilibrios del automóvil premium en los próximos años: coches cada vez más capaces de conducir solos, pero diseñados para seguir apelando al placer de conducir.
Debrecen como punto de partida industrial
La producción del nuevo modelo arrancará en la planta de Debrecen, en Hungría, en la primavera de 2027. Esa fábrica, una de las instalaciones más recientes del grupo, tendrá un papel clave en el despliegue industrial de la nueva generación eléctrica de la marca. BMW ya ha vinculado públicamente esa planta al inicio de la fabricación en serie del nuevo iX3, que será uno de sus proyectos estratégicos en Europa. El centro puede consultarse en la página oficial de BMW Group Plant Debrecen.
Que BMW reserve para este modelo una variante tan ambiciosa dice bastante sobre el tipo de cliente que quiere atraer: conductores que buscan autonomía larga, imagen de gama alta y prestaciones de primer nivel, pero ya plenamente dentro del universo eléctrico. El BMW iX3 M60 xDrive no llegará a los concesionarios hasta 2027, aunque desde su presentación ya cumple una función concreta: enseñar por dónde irá el siguiente capítulo de la marca en uno de los segmentos más disputados del mercado europeo.