
La marca de ginebra Hendrick’s Gin ha puesto en marcha una iniciativa que transforma la noche de Madrid y Barcelona en un juego de pistas líquido. Se llama Another Secret Society y propone un recorrido por algunas de las coctelerías más reconocidas de ambas ciudades, donde durante todo el mes de octubre se sirven creaciones exclusivas que no figuran en ninguna carta. La clave para acceder a ellas no es una reserva, sino una tarjeta.
La llamada Secret Card funciona como llave de entrada a esta experiencia. Se puede solicitar directamente en los locales adheridos y, una vez en mano, permite descubrir en cada parada un cóctel distinto, pensado específicamente para la ocasión y elaborado con la última incorporación al porfolio de la marca: Another Hendrick’s Gin. La propuesta apuesta por el factor sorpresa como reclamo frente a la oferta habitual de ocio nocturno.
El concepto bebe de la estética de las sociedades secretas y los clubes con contraseña, un recurso que en los últimos años ha ganado terreno en la hostelería urbana como forma de generar expectación. Aquí, sin embargo, el secreto no está en encontrar una puerta oculta, sino en coleccionar experiencias: cada barra interpreta a su manera el nuevo destilado, lo que convierte la ruta en un ejercicio de comparación entre estilos de coctelería muy distintos dentro de una misma ciudad.
Una ginebra pensada para la coctelería de autor
El protagonista líquido de la iniciativa es Another Hendrick’s Gin, presentado como una variación especular de la receta original de la casa. Mantiene la característica infusión de rosa y pepino que identifica a Hendrick’s desde su creación, pero suma dos elementos nuevos: la frescura cítrica de la flor de azahar y la textura envolvente de los granos de cacao. El resultado es un destilado complejo pero ligero, con un dulzor sutil y un final suave.
La ginebra se presenta en una botella completamente blanca, en contraste con el característico envase oscuro y de estilo boticario de la Hendrick’s original. Esta elección visual busca marcar una identidad propia dentro de la misma familia, dirigida a quienes ya conocen el perfil floral de la marca y buscan una versión distinta para experimentar en coctelería. Ambas referencias comparten graduación, un 41,4% de alcohol, y un precio recomendado de 34,50 euros.
La maestra destiladora Lesley Gracie, responsable de todas las creaciones líquidas de la marca desde el Hendrick’s Gin Palace en la costa de Ayrshire, en Escocia, es quien firma esta nueva fórmula. Su trabajo combina invernaderos botánicos propios con un laboratorio de experimentación donde se prueban combinaciones poco convencionales, una metodología que ha acompañado a la marca desde que contribuyó a impulsar el renacimiento global de la ginebra hace más de dos décadas.
Trece direcciones en Madrid
En la capital, la ruta reúne a trece coctelerías repartidas principalmente entre los barrios de Malasaña, Centro y Chamberí, zonas que concentran buena parte de la oferta de coctelería de autor de la ciudad en los últimos años. Entre los locales participantes están Maldita Gioconda, 1862 Dry Bar y Santamaría, además de Medium Club, una barra de la calle del Pez que ya combina coctelería y mentalismo y que encaja de forma natural con el tono enigmático de la propuesta.

Completan el recorrido madrileño Bad Company, Lovo, Cheequitín, Planta Baja, Last Chapter, Marrufo, Shift Public House, Scratch y Esotérica Speakeasy, esta última con un nombre que remite directamente al espíritu de la iniciativa. La variedad de formatos, desde barras clásicas hasta espacios con estética de speakeasy, permite que la Secret Card funcione como hilo conductor entre ambientes muy distintos dentro de una misma noche.
Doce paradas en Barcelona
La ciudad condal suma doce coctelerías a la ruta, con especial presencia del Eixample, donde se concentran locales como Snooker, Patara, Last Drop, Hemingway BCN y Cobbler. A ellos se añaden The Hoxton, en Sant Martí, y propuestas repartidas por distintos barrios de la ciudad, desde La Higuera hasta Especiarium y Somnia, ambas en Ciutat Vella.
El recorrido barcelonés se completa con Lilith & Sons, en Sants-Montjuïc; Glitch Gaming Lounge, en Gràcia, que suma un componente lúdico al concepto; y Kahala, en Les Corts. La diversidad geográfica de los locales participantes convierte la Secret Card en una excusa razonable para cruzar la ciudad de barrio en barrio, algo poco habitual en propuestas de este tipo, normalmente concentradas en una sola zona.
Para quienes quieran planificar el itinerario antes de salir, la marca ha habilitado un mapa interactivo con la ubicación exacta de todos los locales participantes en ambas ciudades, una herramienta pensada para facilitar la logística de una experiencia que, por su propia naturaleza, invita a moverse de un lugar a otro durante la misma noche.
Una marca con medio siglo de recorrido en la ginebra premium
Hendrick’s Gin se elabora a mano en pequeños lotes de 500 litros, utilizando dos alambiques poco habituales en la industria y una combinación de once botánicos rematada con las infusiones de rosa y pepino que definen su perfil desde su lanzamiento. Esa apuesta por la artesanía en lotes reducidos contribuyó a posicionar la marca, propiedad de William Grant & Sons, como una de las referencias del segmento premium cuando la categoría todavía era minoritaria en España.
La llegada de Another Hendrick’s como incorporación permanente, y no como edición limitada, confirma el interés de la compañía por ampliar su catálogo sin renunciar a la identidad excéntrica que ha caracterizado a la marca desde sus inicios. Ambas ginebras comparten ese espíritu de autoexpresión británica algo teatral, aunque ofrecen perfiles sensoriales diferenciados pensados para públicos y momentos de consumo distintos.
Iniciativas como Another Secret Society responden a una tendencia cada vez más visible en el sector de bebidas espirituosas: convertir el lanzamiento de un producto en una experiencia colectiva que involucra a la hostelería local en lugar de limitarse a una campaña publicitaria convencional. Para las coctelerías participantes, formar parte de una ruta de este tipo supone también visibilidad añadida durante un mes en el que la oferta de ocio nocturno compite por la atención de un público cada vez más exigente con la narrativa detrás de cada copa.