
El fabricante japonés Daihatsu acudirá al Japan Mobility Show Bizweek 2026, la cita que la patronal del sector, la Japan Automobile Manufacturers Association (JAMA), celebrará en el Makuhari Messe International Exhibition Hall de la ciudad de Chiba entre el 13 y el 16 de octubre. La filial de Toyota especializada en vehículos compactos llevará hasta el pabellón seis propuestas tecnológicas organizadas en torno a dos conceptos: la energía y las personas, dos frentes que la marca considera claves para avanzar hacia la neutralidad de carbono.
El salón, pensado como un espacio de encuentro entre fabricantes, startups y empresas de otros sectores, busca generar oportunidades de colaboración empresarial más allá del automóvil tradicional. Bajo el lema corporativo DAIHATSUMEI for me. Invented for you, el stand de la compañía responderá a los llamados New Seven Challenges que JAMA ha identificado como prioridades del sector para los próximos años, desde la transición energética hasta la digitalización de los procesos productivos.
Dos ejes para una misma estrategia
Los proyectos se agrupan bajo dos etiquetas: Connecting Energy, centrada en soluciones energéticas descentralizadas y combustibles alternativos, y Connecting People, orientada a resolver problemas de movilidad en comunidades envejecidas o con escasez de personal sanitario. Daihatsu no oculta que su interés va más allá de la exhibición: la compañía busca explícitamente socios industriales y tecnológicos que le ayuden a llevar estas iniciativas de la fase de prueba a la implantación real en el territorio japonés.
El motor de amoníaco e hidrógeno, protagonista
La pieza central de la muestra será un motor de combustión mixta de amoníaco e hidrógeno, que se exhibirá por primera vez como unidad física y no como mera maqueta conceptual. El amoníaco se perfila como un vector energético interesante porque se licua con relativa facilidad y ofrece una densidad energética notable, dos propiedades que lo convierten en un candidato razonable para almacenar y transportar hidrógeno de forma más práctica que el gas puro.
El funcionamiento del sistema pasa por reformar una parte del amoníaco almacenado en un depósito específico, convirtiéndolo en hidrógeno mediante un reactor de plasma y un catalizador instalados en la parte superior del motor. Ese hidrógeno se quema junto al amoníaco restante, un combustible que por sí solo resulta difícil de inflamar, con el objetivo de combinar autonomía suficiente con una combustión estable. El prototipo mostrado en Chiba corresponde todavía a una fase de desarrollo.
Daihatsu ha sido explícita sobre las carencias que aún arrastra esta tecnología: reconoce que necesita colaboradores para resolver cuestiones como el reformado del amoníaco, la purificación de los gases de escape, la reducción del tamaño de los componentes, la seguridad del sistema y la creación de una infraestructura de suministro. Son los mismos obstáculos que enfrentan otros fabricantes que investigan el amoníaco como alternativa a las baterías en segmentos donde la autonomía y el peso siguen siendo un problema.
Una microrred que convierte los coches en baterías

El segundo proyecto bajo el paraguas de la energía es una microrred regional de corriente continua que combina generación solar, baterías estacionarias y vehículos eléctricos de batería, los conocidos como BEV. El sistema integra equipos de conversión de energía, entre ellos el denominado Smart Power Hub, una tecnología con marca registrada de Toyota Central R&D Labs, todo ello montado en un contenedor transportable que facilita su despliegue en distintos puntos del territorio.
En este esquema, los propios vehículos eléctricos actúan como baterías móviles capaces de ceder energía a la red cuando resulta necesario. En funcionamiento normal, el sistema ayuda a reducir los picos de demanda eléctrica y contribuye a rebajar las emisiones de CO₂ asociadas al consumo energético local. Daihatsu lleva probando esta solución desde el año pasado y destaca que, en caso de catástrofe natural, el sistema podría seguir suministrando electricidad aunque la red general quedara interrumpida, garantizando servicios esenciales.
Biogás y economía circular en Shiga
La tercera pata del eje energético tiene nombre de territorio concreto: la localidad de Ryuo, en la prefectura de Shiga, donde Daihatsu mantiene una de sus plantas de producción. Allí la compañía impulsa un proyecto de economía circular que conecta la agricultura, la ganadería y la industria del automóvil. El estiércol generado por el ganado vacuno de la raza Omi se transforma en biogás, un combustible neutro en carbono que después se utiliza en la propia planta de fabricación de vehículos.
El ciclo no termina ahí: el compost y los fertilizantes líquidos que quedan tras el proceso de fermentación se reincorporan a las labores agrícolas de la zona, cerrando un circuito en el que los residuos de un sector sirven de materia prima para otro. Se trata de un modelo que conecta directamente con las políticas de descarbonización que varios fabricantes japoneses están ensayando a pequeña escala antes de plantearse una expansión industrial más amplia.
Inteligencia artificial al servicio del visitante
Bajo el epígrafe de Connecting People, Daihatsu estrenará en el salón la aplicación DAIHATSU × stAIle, una herramienta experiencial que utiliza inteligencia artificial para analizar la ropa, los colores y el aspecto general de cada visitante captado en el propio stand. A partir de ese análisis, el sistema recomienda qué modelo de Daihatsu, ya sea actual o de generaciones anteriores, encaja mejor con el estilo de cada persona, generando además una ilustración original que combina al visitante con el vehículo sugerido.
La ilustración puede descargarse directamente al teléfono móvil mediante un código QR, una tecnología con marca registrada de la japonesa Denso Wave. Es un ejercicio de gamificación pensado para atraer público al stand, pero también una muestra de cómo los fabricantes están empleando la inteligencia artificial generativa como herramienta de marketing experiencial en ferias y eventos comerciales, más allá de su aplicación en el propio vehículo.

La compañía también mostrará su iniciativa interna D-AI-hatsu Vision, un programa de formación de personal orientado a que los propios equipos de fábrica, sin necesidad de conocimientos previos en programación, puedan construir e implementar sistemas de inspección basados en inteligencia artificial. Para ello Daihatsu ha desarrollado una herramienta interna de tipo no-code que cubre todo el proceso, desde el tratamiento de los datos hasta su puesta en marcha en las líneas de producción.
Con el acompañamiento de su propia organización de transformación digital, los equipos de manufactura pueden diseñar sus propios modelos de inteligencia artificial y aplicarlos a tareas de control de calidad, reduciendo así la carga de trabajo manual en procesos que tradicionalmente dependían de la supervisión humana. Es un ejemplo del interés creciente de la industria del automóvil por democratizar el acceso a herramientas de inteligencia artificial dentro de sus propias plantas, sin depender exclusivamente de proveedores externos especializados.
Movilidad compartida para una sociedad que envejece
El último de los seis proyectos responde a uno de los grandes retos sociales de Japón: el envejecimiento de su población y la escasez de personal en el sector de los cuidados. GOISSHO es un servicio de transporte compartido desarrollado por Daihatsu que permite a distintos centros de bienestar y atención a mayores de una misma comunidad coordinar vehículos y conductores, en lugar de gestionarlos cada uno por separado.
El objetivo es doble: aliviar la falta de personal que arrastra el sector asistencial japonés y, al mismo tiempo, garantizar opciones de desplazamiento a personas con movilidad reducida que de otro modo quedarían desatendidas. Al optimizar el uso de los vehículos y de los conductores disponibles en una zona, el servicio reduce la carga logística y económica que soportan los centros de cuidados, al tiempo que sienta las bases de un sistema de transporte local más sostenible a largo plazo.
Una marca con tradición en vehículos compactos
Fundada en 1907 y con sede en Ikeda, en la prefectura de Osaka, Daihatsu es una de las marcas más veteranas del automóvil japonés y forma parte del grupo Toyota desde hace décadas, especializándose históricamente en vehículos ligeros y en los conocidos como kei car, los pequeños utilitarios adaptados a la normativa japonesa. Esa experiencia en movilidad de proximidad explica buena parte de su interés por proyectos vinculados al transporte local y a las comunidades rurales o envejecidas.
Con esta batería de iniciativas, la compañía plantea el Japan Mobility Show Bizweek 2026 no tanto como un escaparate de producto terminado, sino como un punto de partida para tejer alianzas con administraciones locales, operadores de transporte, empresas tecnológicas y entidades del ámbito asistencial. La combinación de proyectos energéticos de corte industrial con soluciones sociales de proximidad resume bien hacia dónde apunta la estrategia de la marca para los próximos años dentro del grupo Toyota.