
La Oreja de Van Gogh prepara su desembarco en el cine con Puedes contar conmigo, un largometraje romántico musical que tomará como punto de partida el cancionero de la banda donostiarra. El proyecto estará dirigido por Fernando González Molina, uno de los nombres más reconocibles del cine comercial español reciente, y contará además con la implicación del propio grupo en la producción ejecutiva. La noticia confirma algo que llevaba tiempo flotando en el ambiente cultural: el repertorio del grupo tenía todos los ingredientes para aspirar a una segunda vida en la gran pantalla.
Madrid ha sido el escenario elegido para anunciar una operación que une música popular, industria audiovisual y una evidente apuesta por la nostalgia generacional. La película, todavía en fase avanzada de desarrollo y escritura, no será una biografía del grupo, sino una historia original articulada alrededor de sus canciones. Esa decisión sitúa el proyecto en la tradición de los musicales construidos desde un repertorio reconocible, una fórmula que en los últimos años ha demostrado su capacidad para conectar con públicos muy distintos, dentro y fuera de España.
Un repertorio que ya formaba parte del imaginario popular
Hablar de La Oreja de Van Gogh es hablar de una de las discografías más transversales del pop en español. Desde su irrupción a finales de los noventa, el grupo nacido en San Sebastián encadenó canciones que han sobrevivido a modas, cambios de etapa y transformaciones profundas del mercado musical. Temas convertidos en banda sonora sentimental de varias generaciones han seguido circulando con fuerza en radios, plataformas y conciertos, algo que explica que su paso al cine no suene forzado, sino casi natural dentro de la cultura popular española.
La trayectoria del grupo, que puede consultarse en La Oreja de Van Gogh, ayuda a entender la dimensión del movimiento. Su música ha tenido impacto tanto en España como en Latinoamérica, y su archivo emocional conecta con una audiencia que va del recuerdo adolescente a la escucha heredada entre generaciones. Ese tipo de permanencia resulta especialmente valioso en un momento en el que la industria cultural busca propiedades reconocibles, con identidad propia y capacidad para viajar entre formatos sin perder su vínculo afectivo con el público.
Fernando González Molina, al frente de la adaptación
Para llevar ese universo al cine, la producción ha confiado en Fernando González Molina, cineasta con experiencia en títulos de gran alcance comercial y una relación sostenida con el gran público. El director, que coescribe la historia junto a Miguel López Martínez, asume aquí un reto delicado: convertir letras y atmósferas muy instaladas en la memoria colectiva en una narración nueva, sin apoyarse en la biografía del grupo como principal motor dramático. La operación exige equilibrio entre homenaje, relato autónomo y sentido del espectáculo.
La carrera de Fernando González Molina avala esa mezcla de vocación popular y ambición narrativa. Su filmografía incluye títulos como Tres metros sobre el cielo, Tengo ganas de ti, Palmeras en la nieve o la trilogía del Baztán, todos ellos muy vinculados a un cine emocional, visualmente reconocible y pensado para audiencias amplias. En paralelo, el director acaba de estrenar Cronos y este año ha presentado Mi querida señorita, lo que subraya un momento especialmente activo en su recorrido profesional.
El propio cineasta ha enmarcado la película como una actualización de los grandes musicales románticos a los códigos actuales del cine. Esa frase dibuja bien la ambición del proyecto: no solo aprovechar canciones conocidas, sino intentar construir un título con empaque de evento. En una cartelera donde conviven franquicias internacionales, cine de autor y comedia local, un musical romántico de raíz española puede ocupar un espacio singular si logra combinar emoción, repertorio reconocible y una puesta en escena capaz de trascender el efecto karaoke.
Una alianza potente dentro del sector audiovisual
Detrás de Puedes contar conmigo aparece también una combinación de productores con perfiles complementarios. Beltrán Gortázar impulsa el proyecto desde Arce Studios, mientras que Domingo Corral y Gonzalo Salazar-Simpson completan una alianza que mezcla experiencia en series, cine y gestión de marcas audiovisuales. En un momento en el que la frontera entre pantalla grande, televisión de prestigio y plataformas es cada vez más porosa, ese tipo de asociaciones se ha vuelto habitual en proyectos que aspiran a situarse en el centro de la conversación cultural.
El nombre de Beltrán Gortázar se asocia en los últimos años a una mirada empresarial sobre la producción, marcada por su paso por compañías tecnológicas y su posterior trabajo en el sector audiovisual. Su trayectoria reciente ha quedado ligada a una etapa en la que se consolidaron modelos de producción capaces de combinar riesgo creativo y viabilidad industrial. En un panorama donde la financiación es uno de los grandes cuellos de botella del cine español, la presencia de perfiles acostumbrados a pensar tanto en contenido como en estructura resulta especialmente relevante.
A esa estructura se une Gonzalo Salazar-Simpson desde LAZONA, una productora con un recorrido sólido tanto en cine como en teatro y televisión. Su participación añade una capa de oficio particularmente valiosa en una película que deberá manejar escala industrial sin perder tono emocional. No se trata solo de reunir nombres conocidos, sino de ensamblar perfiles capaces de sostener un proyecto ambicioso en varias fases a la vez: desarrollo, financiación, búsqueda de socios y posterior lanzamiento en un mercado cada vez más competitivo.
El momento cultural de la banda explica la apuesta
El anuncio llega además en un momento muy significativo para La Oreja de Van Gogh. La respuesta del público a su reciente gira ha reactivado el interés alrededor del grupo y ha devuelto sus canciones al centro de la conversación nostálgica y generacional. Esa clase de impulso resulta clave cuando una propiedad musical da el salto a otro formato: no basta con tener un catálogo histórico, también hace falta presencia presente. El cine, en ese sentido, aparece como una extensión lógica de ese nuevo ciclo de atención pública.
Por su parte, Domingo Corral llega a este proyecto después de una etapa muy visible en el ecosistema de la ficción española. Tras su salida de Movistar Plus, anunció un acuerdo de colaboración con HBO Max para desarrollar series en España, una señal clara del peso que conserva en la industria. Su nombre ha estado asociado al impulso de títulos que han definido buena parte del último ciclo de prestigio televisivo nacional, algo que suma músculo estratégico a una película concebida desde el primer momento como gran producción.
En la industria del entretenimiento, la nostalgia ha dejado de ser un mero recurso sentimental para convertirse en una estrategia de programación y consumo. Lo han entendido las plataformas, los festivales y también las productoras de cine. Cuando una obra conecta con la memoria emocional del público, activa algo más eficaz que el simple reconocimiento de marca: la sensación de pertenencia a una época. El repertorio de La Oreja de Van Gogh trabaja precisamente en ese terreno, donde conviven la melodía pop, la intimidad lírica y una idea muy reconocible de adolescencia y primeros afectos.
Ese potencial explica que Puedes contar conmigo pueda aspirar a mucho más que a un estreno puntual. Si acierta con el tono, la película tiene margen para dialogar con varias capas de público: quienes crecieron con la banda, quienes la han descubierto a través de nuevas escuchas digitales y quienes consumen musicales desde una lógica más audiovisual que discográfica. No es una ecuación sencilla, pero sí una de las más atractivas hoy para el cine comercial en español, especialmente cuando busca diferenciarse frente a la oferta internacional con identidad local propia.
Un musical español en un mercado en transformación
La apuesta también habla del momento del cine español, cada vez más atento a formatos híbridos y proyectos con vocación de acontecimiento. El musical, históricamente intermitente en la producción nacional, vuelve a asomar como terreno fértil cuando se cruza con marcas culturales muy asentadas. La clave estará en evitar el simple encadenado de éxitos y construir una historia con entidad propia. Ahí se juega buena parte de la credibilidad del proyecto: que las canciones no funcionen como adorno, sino como auténtico motor dramático.
Queda por delante el recorrido habitual de cualquier producción de esta escala, desde la culminación del guion hasta la financiación y el diseño del rodaje. Pero incluso en este estadio inicial, Puedes contar conmigo ya se perfila como uno de esos títulos llamados a despertar atención en la industria y fuera de ella. No solo por la popularidad de La Oreja de Van Gogh o por la firma de Fernando González Molina, sino porque reúne tres ingredientes especialmente codiciados en la actualidad: repertorio reconocible, emoción generacional y una clara vocación de gran público.