
Los Enemigos vuelven a ocupar un lugar central en la conversación musical con su visita a Atención Obras, el espacio cultural de La 2 presentado por Cayetana Guillén Cuervo. El programa recibirá a Josele Santiago y Fino Oyonarte para hablar de Canciones Chulas, el nuevo trabajo de una banda esencial para entender el rock en castellano de las últimas décadas. La cita refuerza además el papel de la televisión pública como escaparate de artistas que siguen marcando el pulso cultural fuera de los grandes circuitos del entretenimiento inmediato.
Atención Obras, disponible también en RTVE Play, lleva años combinando entrevistas, agenda y reportajes con una mirada transversal a la cultura. La presencia de Los Enemigos encaja en esa vocación de tender puentes entre generaciones: quienes siguieron a la banda en los ochenta y noventa encontrarán una vuelta a su imaginario, mientras que parte del público más joven llega hoy a su repertorio a través de reediciones, festivales y recomendaciones compartidas en redes y plataformas musicales.
La entrevista se centra en un regreso discográfico que tiene valor por sí mismo. Canciones Chulas aparece tras una etapa larga de proyectos paralelos, silencios intermitentes y una relación con el tiempo muy poco complaciente. En lugar de subirse a la nostalgia fácil, Josele Santiago y Fino Oyonarte vuelven con un trabajo que insiste en la materia prima que siempre sostuvo al grupo: canciones afiladas, preguntas incómodas y una mezcla de ironía, crudeza y sentido del humor que pocas bandas han manejado con tanta personalidad en España.
Una banda clave en la historia del rock español
Hablar de Los Enemigos es hablar de una formación bisagra entre el final de la Movida y la consolidación de la escena alternativa de los noventa. Su aparición ayudó a ensanchar el mapa sonoro de Madrid, alejándose del brillo más superficial para instalarse en una escritura urbana, seca y muy reconocible. Desde su arranque en 1985, el grupo ha construido una obra que mantiene prestigio crítico y arraigo popular, una combinación poco frecuente en una industria cada vez más acelerada y dependiente del impacto instantáneo.
El propio recorrido de la banda explica por qué su regreso conserva interés informativo. A lo largo de cuatro décadas, Los Enemigos han firmado discos y canciones que siguen apareciendo en listas, especiales de radio y conversaciones entre músicos de distintas generaciones. La influencia del grupo no se limita a sus seguidores históricos: también se percibe en nuevas bandas que reivindican la fricción entre melodía, desgarro y observación social. Esa huella es la que convierte cada nuevo movimiento del grupo en algo más que una novedad discográfica.
En esa trayectoria, Ferpectamente ocupa un lugar fundacional. El álbum, del que la banda celebrará en 2026 el cuarenta aniversario, ayudó a fijar una voz propia en un momento de euforia creativa pero también de fuerte competencia dentro del pop y el rock españoles. Desde entonces, Los Enemigos han atravesado cambios de industria, formatos y hábitos de escucha sin renunciar a una identidad muy definida, algo que hoy funciona casi como una rareza valiosa en el ecosistema musical.

‘Canciones Chulas’, entre la fidelidad a un estilo y la vigencia actual
El nuevo álbum se presenta como una prolongación coherente de ese universo. Más que perseguir tendencias, Canciones Chulas parece reafirmar una forma de escribir y tocar que ha sobrevivido a las modas. En tiempos dominados por la velocidad del consumo cultural, la vuelta de Los Enemigos tiene algo de gesto contracorriente: canciones con carácter, imaginario reconocible y una mirada que no necesita disfrazarse de novedad para sonar contemporánea. Esa resistencia estética es, precisamente, parte de su atractivo hoy.
También pesa el momento que vive la música española, cada vez más abierta a revisar su propio canon reciente. En esa revisión, nombres como Los Enemigos han dejado de ser patrimonio exclusivo del público rock para entrar en una conversación más amplia sobre legado pop, memoria cultural y transmisión generacional. La lógica del streaming ha facilitado ese redescubrimiento: discos que antes circulaban en ámbitos muy concretos hoy conviven en listas y algoritmos con lanzamientos nuevos, permitiendo que una obra veterana dialogue con oyentes de otra época.
La conversación con Cayetana Guillén Cuervo apunta precisamente a ese cruce entre pasado y presente. Su formato suele evitar la entrevista promocional al uso y da espacio a la biografía creativa, los procesos de trabajo y el contexto en el que nace cada obra. En el caso de Josele Santiago y Fino Oyonarte, ese enfoque resulta especialmente pertinente: su carrera está atravesada por pausas, reformulaciones y una fidelidad al oficio que explica tanto su longevidad como la solidez del regreso.
Un programa que amplía el foco cultural
La entrega no se limita a la música de Los Enemigos. El programa se desplaza también a Santander para acercarse a Faro Santander, nuevo espacio cultural abierto a la bahía con aspiración de convertirse en un referente en la ciudad. La visita encaja con la línea habitual de Atención Obras, que combina nombres consolidados con instituciones y proyectos llamados a ocupar un lugar en el mapa cultural español más inmediato.
La apertura de Faro Santander ha llegado acompañada de exposiciones de peso, entre ellas la primera selección de la Colección Gelman Santander. Esa incorporación aporta al programa una dimensión patrimonial e internacional que amplía el campo de interés de la entrega. En un momento en que muchas ciudades compiten por reforzar su oferta cultural como parte de su identidad pública, la aparición de nuevos centros y museos se ha convertido también en una noticia sobre modelo urbano, proyección y acceso a la cultura.

Nuevos nombres y escena emergente
Junto al peso simbólico de Los Enemigos, el programa reserva espacio para una banda de nueva formación, Chiquita Movida, presentada como una propuesta dispuesta a agitar la escena nacional. El grupo reúne a músicos con recorrido previo, entre ellos Rayden, en un movimiento que refleja una tendencia muy visible en la música española reciente: artistas consolidados que buscan nuevas fórmulas colectivas, híbridas y menos previsibles que sus trayectorias individuales. Ese tipo de alianzas suele generar curiosidad antes incluso de que el repertorio quede asentado.
Su disco Alta Vaina entra así en un escaparate televisivo especialmente útil para proyectos que todavía están definiendo su relación con el público. En una oferta saturada de lanzamientos semanales, la visibilidad editorial sigue siendo decisiva, y espacios como Atención Obras mantienen una función que el algoritmo no sustituye del todo: seleccionar, contextualizar y explicar por qué una propuesta merece atención. Esa mediación cultural conserva valor, sobre todo cuando la industria musical vive entre la sobreabundancia de novedades y la fugacidad del consumo.
El programa suma además una mirada al último trabajo de Arde Bogotá, una de las bandas españolas con mayor proyección de los últimos años. La presencia de su nuevo disco, Manufacturas del Club de la Gente Sola, refuerza el diálogo entre generaciones que articula toda la entrega. Frente a una lectura fragmentada de la escena, Atención Obras dibuja una línea continua entre veteranos de culto, proyectos emergentes y nombres ya instalados en un escalón de gran visibilidad dentro del pop-rock nacional.
Ese equilibrio entre memoria, descubrimiento y actualidad explica buena parte de la vigencia del formato en RTVE. Mientras otros espacios culturales han ido reduciendo su presencia en la televisión generalista, Atención Obras ha conservado una personalidad reconocible y una utilidad clara para espectadores que buscan algo más que promoción. La combinación de entrevista, reportaje y agenda convierte cada entrega en una pequeña cartografía del momento, y la de esta semana encuentra en Los Enemigos un eje especialmente fértil para leer el presente desde una historia musical todavía viva.
La visita de Josele Santiago y Fino Oyonarte llega, además, en un instante en el que el rock español vuelve a reclamar espacio en la conversación pública sin necesidad de presentarse como pieza de museo. Hay un interés renovado por las bandas con discurso, repertorio y personalidad, y ese clima favorece que un regreso como el de Los Enemigos se reciba menos como homenaje que como actualidad pura. Ahí reside parte del interés periodístico de esta entrega: no mirar al pasado con melancolía, sino comprobar qué sigue diciendo hoy una banda que nunca terminó de sonar domesticada.