
David Baute llevará su nuevo largometraje de no ficción, Benigno, a la sección Alquimias de la Seminci, el Festival Internacional de Cine de Valladolid. La película llega al certamen después de su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Shanghái y supone el regreso del cineasta canario al territorio documental tras el reconocimiento obtenido con Mariposas negras, ganadora del Premio Goya 2025 a mejor película de animación.
La selección en Valladolid sitúa a Benigno en un espacio del festival dedicado a obras que parten de geografías concretas para observar experiencias humanas de alcance más amplio. En este caso, Baute vuelve la mirada hacia la vejez, el hogar, la memoria familiar y la desaparición de una forma de vida ligada a la tierra. El proyecto se aleja del gran dispositivo narrativo para concentrarse en los gestos cotidianos de su protagonista y en el vínculo entre una casa, un paisaje y una herencia.
Un retrato de la vejez, la casa y la memoria
Benigno sigue a un hombre que ha pasado toda su vida en la misma vivienda, la casa natal donde permanecen los recuerdos de su familia. Allí duerme, come y organiza sus días junto a su tortuga Totó, en un entorno marcado por las montañas, el mar y el huerto al que acude a diario. La película observa ese espacio doméstico como un archivo vivo, donde los objetos, las semillas heredadas y las rutinas funcionan como una forma de resistencia ante el paso del tiempo.
La sinopsis oficial describe a Benigno como un hombre que afronta la recta final de su vida mientras pierde visión y trata de ordenar sus bienes y recuerdos familiares. Su preocupación no se limita a la muerte personal: también teme el final de la casa como depositaria de una memoria colectiva. En ese proceso, Benigno introduce la música como un talismán íntimo, una vía de preparación ante lo que la película plantea como el mayor de los silencios.
El largometraje fue rodado íntegramente en Super 8 mm, una elección formal que conecta con la materialidad del recuerdo y con una manera artesanal de filmar. La película está ambientada en Garachico, municipio tinerfeño vinculado a la biografía del director, y convierte el territorio en parte esencial del relato. La textura de la imagen, el peso del paisaje y la atención a los tiempos muertos parecen situar la obra en una tradición de cine contemplativo y de observación.
El nuevo paso de Baute tras los premios de ‘Mariposas negras’
El estreno de Benigno llega en un momento de especial visibilidad para David Baute. Su anterior película, Mariposas negras, obtuvo el Goya, el Gaudí y el Platino 2025 a mejor película de animación, además de otros reconocimientos como los premios Forqué y Quirino. El filme también pasó por festivales internacionales y fue preseleccionado para los premios Óscar, consolidando una trayectoria marcada por el interés social y medioambiental.

Antes de Mariposas negras, Baute había desarrollado una carrera vinculada al cine de no ficción con títulos como ELLA(s), presentado en el Festival de Cine de Guadalajara en 2010; Milagros, estrenado en el Festival de Málaga en 2018; y Éxodo climático, que obtuvo la Espiga Verde en la Seminci en 2020. Esa filmografía permite leer Benigno como una continuación de su interés por las personas atravesadas por cambios sociales, familiares y ambientales.
El cineasta José Luis Guerín ha destacado la relación entre forma y producción en Benigno, al definir la película como fruto de una “ética artesanal y eco-responsable”. En sus palabras, la belleza formal y el estilo de producción conforman “un todo unificado”, una observación que apunta al modo en que la obra convierte sus limitaciones, su textura analógica y su cercanía al personaje en elementos centrales del discurso. La referencia de Guerín sitúa la película en una tradición de cine de mirada paciente.
Un equipo técnico de perfil autoral
La dirección y el guion de Benigno están firmados por David Baute, con Mauro Herce en la dirección de fotografía y Raúl Barreras en el montaje. El equipo creativo se completa con María Abenia en el guion, Silvia Navarro en la dirección de arte, Dori Díaz Jerez en la música y Nahuel Palenque en el diseño sonoro. La producción ejecutiva corre a cargo de Elsa Hernández, mientras que Raquel Rolo asume la dirección de producción.
La película es una producción de Tinglado Films, compañía asociada a varios de los proyectos recientes de Baute. Antes de su paso por Valladolid, el equipo ha previsto una presentación para prensa en Madrid el 7 de octubre, en Cine Embajadores, como parte de la promoción del largometraje dentro del circuito profesional. Por ahora, la información disponible se centra en su recorrido festivalero y no concreta una fecha de estreno comercial en salas españolas.
La Seminci y el recorrido internacional
La presencia en Alquimias refuerza la relación de David Baute con la Seminci, uno de los certámenes españoles más ligados al cine de autor e independiente. La sección acoge obras que trabajan desde lenguajes menos convencionales y que, a menudo, cruzan documental, ensayo y ficción. En ese contexto, Benigno encaja por su acercamiento íntimo al personaje, por su atención al espacio doméstico y por una puesta en escena que evita el énfasis narrativo para privilegiar la observación.
El estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Shanghái dio a Benigno su primera ventana internacional antes de su llegada a Valladolid. El certamen chino, considerado uno de los más relevantes de Asia Oriental, ha funcionado en los últimos años como plataforma para producciones europeas, latinoamericanas y asiáticas de perfiles muy distintos. Para una película de escala íntima y rodada en Super 8 mm, ese recorrido subraya la posibilidad de conectar una historia local con públicos alejados de su contexto original.
Baute como productor y gestor cultural
Además de su trabajo como director, David Baute mantiene una actividad sostenida como productor. En 2024 produjo Sugar Island, de Johanné Gómez Terrero, estrenada en Giornate degli Autori del Festival de Venecia y posteriormente premiada en citas como La Habana, Tesalónica, Marsella, Johannesburgo, Málaga, Santo Domingo, Cartagena de Indias, Beijing, Puerto Rico, Filadelfia y Ginebra. La película fue reconocida también por la Sociedad Nacional de Críticos de Cine de Estados Unidos como mejor obra latinoamericana en 2025.
Entre sus proyectos en desarrollo figuran Tres balas, de Génesis Valenzuela, ganadora del premio Open Doors del Festival de Locarno y seleccionada en laboratorios como RAW y el Foro de Coproducción de San Sebastián, y Lejos cerca, ópera prima de María Abenia. Esa línea de trabajo refleja una apuesta por nuevas cineastas y por proyectos con circulación internacional, en paralelo a una trayectoria propia que combina animación, documental, ensayo y cine con preocupación social.
La producción de cortometrajes también forma parte del ecosistema creativo de Baute. Entre los títulos vinculados a su labor figuran ONA, de Pau Camarasa, presentado en el Warsaw International Film Festival; Circe, de María Abenia, estrenado en el Festival de Cine de Gijón; Gliese, de Jorge Guimerá, con estreno internacional en el New York Sci-Fi Film Festival; y Tsunami, cortometraje de animación dirigido por María Pulido y presentado en Animayo.
En el ámbito de la gestión cultural, David Baute dirige el Festival Internacional de Cine DOCanarias y el Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias. También ha participado como jurado y analista de proyectos en festivales y mercados de Valladolid, Guadalajara, Buenos Aires, Cali, México, Colombia, Uruguay y otros espacios iberoamericanos. Ese perfil múltiple ayuda a entender Benigno como parte de una trayectoria que combina creación, producción y acompañamiento de nuevos proyectos cinematográficos.