
Razer presenta una nueva familia de altavoces de escritorio con la que refuerza una categoría cada vez más relevante en el universo del gaming: el audio compacto para setups domésticos. La gama Mako llega con dos versiones, Mako y Mako X, y se dirige a un usuario que ya no busca solo potencia, sino también orden visual, conectividad flexible y una integración estética coherente con el resto del escritorio.
El lanzamiento se produce en un momento en el que el puesto de juego se convierte también en espacio para ver series, escuchar música, teletrabajar o seguir directos. Ahí es donde Razer intenta abrirse hueco con un formato que promete un sonido más inmersivo sin exigir grandes cajas acústicas ni barras aparatosas. La idea central de Mako pasa por concentrar presencia sonora, graves y efectos de luz en un cuerpo contenido, algo especialmente atractivo para habitaciones pequeñas o mesas muy aprovechadas.
Dos modelos para una misma tendencia
La nueva línea se articula en dos propuestas con enfoques distintos. Mako se sitúa como la versión más completa, con configuración 2.1 y subwoofer dedicado, mientras que Mako X apuesta por un sistema 2.0 más sencillo y fácil de encajar en cualquier escritorio. En ambos casos, Razer insiste en la misma idea: ofrecer una experiencia envolvente sin disparar el tamaño del equipo ni complicar la instalación con demasiados cables y accesorios.
Ese planteamiento encaja con una evolución clara del mercado. Durante años, muchos jugadores priorizan auriculares por aislamiento, precisión posicional y practicidad, pero el altavoz vuelve a ganar terreno cuando el uso del ordenador se diversifica. Jugar, ver una película o escuchar una lista de reproducción en un equipo compartido exige otra relación con el sonido. Con Mako, la firma californiana entra de lleno en ese segmento híbrido, a medio camino entre el periférico gaming y el audio doméstico de uso diario.
El modelo Mako pone el acento en los graves
La versión principal, Razer Mako, incorpora transductores de rango completo de 2,75 pulgadas y un subwoofer frontal de 3,5 pulgadas en una configuración de 2.1 canales. Según los datos facilitados por la marca, alcanza 40 W RMS y picos de 60 W, con respuesta en frecuencia hasta 45 Hz. Traducido al uso real, se posiciona como el modelo pensado para quien quiere una pegada más perceptible en explosiones, bandas sonoras, bajos electrónicos o cine de acción.
En este modelo, el diseño no se limita al aspecto visual. Razer plantea una inclinación del altavoz orientada al oyente para proyectar el sonido a la altura del oído, un detalle habitual en audio de escritorio bien resuelto. A eso suma sonido envolvente virtual 7.1, una función que busca ensanchar la escena sonora sin necesidad de un sistema multicanal físico. En la práctica, esta clase de soluciones interesa sobre todo a usuarios de Windows que alternan juego, vídeo y contenidos en streaming.

Mako X reduce tamaño sin renunciar al efecto inmersivo
La segunda propuesta, Razer Mako X, condensa esa filosofía en un formato todavía más compacto. Aquí no hay subwoofer independiente, sino radiadores pasivos integrados que refuerzan la respuesta de graves dentro del propio chasis. La potencia se sitúa en 30 W RMS, con picos de 45 W y una respuesta en frecuencia que baja hasta 60 Hz. Sobre el papel, es la opción más razonable para escritorios pequeños, dormitorios o zonas en las que prima la limpieza visual.
Mako X también adopta un diseño inclinado, en este caso con una orientación de 40 grados, pensada para una escucha cercana y frontal. Ese gesto responde a una lógica muy concreta: en un altavoz de escritorio importa menos llenar un salón que construir un punto dulce eficaz a corta distancia. Para quien juega, edita, trabaja o consume contenido a pocos centímetros de la pantalla, esta geometría puede marcar la diferencia entre un sonido correcto y una reproducción con mayor sensación de detalle y presencia.
RGB como parte del paisaje del escritorio
La iluminación sigue siendo un argumento importante dentro del ecosistema de Razer, y la línea Mako lo asume sin complejos. En Mako, la retroiluminación trasera proyecta color sobre la pared para ampliar el efecto ambiental detrás del monitor. En Mako X, la propuesta es más contenida, con un resplandor inferior de 10 zonas que baña la base del escritorio. Más que un adorno, la marca lo integra como un elemento de atmósfera, alineado con la personalización del setup.
Ese protagonismo del RGB responde a una realidad difícil de ignorar: el escritorio ya funciona como escaparate visual en redes, directos y videollamadas. En ese contexto, Razer Chroma RGB mantiene valor porque permite sincronizar efectos de luz con otros periféricos de la casa. La compañía habla de 16,8 millones de colores y compatibilidad reactiva con más de 300 juegos, una cifra que refuerza el atractivo para quienes buscan continuidad estética entre teclado, ratón, alfombrilla, torre y sonido.
Conectividad flexible para un uso menos rígido
Uno de los aspectos más prácticos de la nueva gama está en la conectividad. Tanto Mako como Mako X recurren a USB-C como vía principal para audio y alimentación, una decisión coherente con el avance de puertos universales en portátiles, sobremesas y monitores. A eso se suman Bluetooth 5.3 y entrada de 3,5 mm, de manera que los altavoces pueden integrarse en configuraciones muy distintas, desde un PC fijo hasta un portátil de uso mixto o una fuente analógica más tradicional.

En el caso de Mako X, además, la marca distingue entre la alimentación básica por USB-C y una segunda opción de entrega de energía para obtener mayor volumen y rendimiento. Ese detalle sugiere una tendencia cada vez más habitual: periféricos que funcionan de forma inmediata, pero escalan prestaciones si el usuario dispone de una fuente compatible más potente. Para el consumidor, conviene fijarse en esta parte técnica antes de comprar, porque la experiencia final puede variar según el adaptador y la potencia disponible.
Precio y calendario de lanzamiento
En cuanto a disponibilidad, Razer Mako X se pone a la venta el 6 de octubre de 2026 con un precio recomendado de 109,99 euros. El modelo superior, Razer Mako, llega en diciembre de 2026 por 159,99 euros. Los dos se distribuyen a través de la tienda oficial de la compañía y establecimientos seleccionados. En una franja de precio media dentro del audio gaming, la diferencia entre ambos deja claro que la elección dependerá más del espacio disponible y del interés por el subwoofer que de la estética.
Ese posicionamiento también revela cómo evoluciona el catálogo de la marca. Razer ya compite en ratones, teclados, portátiles, barras de sonido y auriculares, pero el escritorio compacto sigue ofreciendo margen para crecer. Frente a soluciones más voluminosas o propuestas centradas solo en música, Mako intenta hablar el lenguaje del usuario de PC actual: estética cuidada, instalación rápida, varios escenarios de uso y una dosis clara de espectáculo visual. Es un producto que busca entrar por el oído, pero también por la imagen general del setup.
Más allá del gaming puro
Aunque la comunicación del lanzamiento se apoya en el juego, la ambición comercial de la línea Mako va más allá. La marca insiste en películas, música y entretenimiento diario, algo lógico en un mercado donde el consumidor tiende a reducir el número de dispositivos y pide productos versátiles. Unos altavoces de escritorio ya no se compran solo para una partida competitiva: acompañan videollamadas, sesiones de trabajo, maratones de series y escuchas casuales. La frontera entre periférico gamer y audio doméstico se vuelve cada vez más difusa.
Ahí es donde Razer intenta afinar el discurso con dos productos que comparten ADN, pero no exactamente las mismas prioridades. Mako está más orientado a quien quiere más cuerpo en graves y una presencia física mayor en la mesa. Mako X, en cambio, parece pensado para quien busca simplificar sin renunciar a la sensación envolvente ni al sello visual de la casa. En ambos casos, la clave estará en cómo rinden fuera de la ficha técnica: cerca del monitor, en espacios reales y en usos cotidianos más allá del impacto del anuncio.