
La investigación sobre la dermatitis atópica lleva años mirando más allá de la sequedad visible para estudiar qué sucede en la barrera cutánea. Bioderma traslada ahora ese enfoque a una nueva generación de Atoderm AD Intensive Baume, desarrollada a partir de un trabajo de lipidómica que ha identificado un conjunto de 15 lípidos deficitarios en la piel con tendencia al eczema. El hallazgo sirve de base para una fórmula destinada a bebés, niños y adultos que busca aportar componentes similares a los presentes de forma natural en la piel.
La piel atópica no es simplemente una piel más seca de lo normal. Detrás del picor, la irritación y la aparición recurrente de brotes existe una alteración compleja en la que intervienen tanto la respuesta inmunitaria como el funcionamiento de la barrera epidérmica. Una parte importante de esa barrera se encuentra en el estrato córneo, la capa más externa de la epidermis, donde los lípidos desempeñan un papel fundamental para limitar la pérdida de agua y proteger frente a agentes externos.
La literatura científica lleva décadas documentando alteraciones de estos lípidos en pacientes con dermatitis atópica. Diferentes investigaciones han encontrado cambios en las ceramidas y los ácidos grasos del estrato córneo, así como modificaciones en su organización. Algunos estudios han relacionado, además, una menor longitud de las cadenas de determinados ácidos grasos y ceramidas con una organización lipídica menos compacta y una peor función barrera. Es decir, la cuestión no depende únicamente de la cantidad de grasa presente en la superficie de la piel, sino también de qué lípidos están presentes, en qué proporción y cómo se organizan.
Sobre esa línea de investigación se ha desarrollado el trabajo que ahora Bioderma utiliza como fundamento científico de su nueva propuesta para las pieles con tendencia al eczema. La marca, perteneciente al grupo NAOS, sostiene haber identificado y cuantificado 15 lípidos considerados deficitarios en este tipo de piel y ha utilizado ese mapa para desarrollar la tecnología Lipidactive, incorporada a Atoderm AD Intensive Baume.
Del concepto de piel seca a un mapa mucho más preciso de los lípidos
El proyecto parte de una investigación iniciada por NAOS en colaboración con un instituto dermatológico público italiano. Según la documentación facilitada por la compañía, el estudio comparó muestras de 54 personas con dermatitis atópica y 44 voluntarios sanos y examinó más de 60 moléculas lipídicas.
Para recoger las muestras se recurrió al tape stripping, una técnica no invasiva utilizada habitualmente en investigación dermatológica. El procedimiento consiste, de forma simplificada, en aplicar y retirar sucesivamente unas tiras adhesivas sobre la piel para obtener pequeñas cantidades del estrato córneo que posteriormente pueden analizarse. Este método permite estudiar componentes de las capas superficiales sin necesidad de realizar una biopsia.
Las muestras se obtuvieron de diferentes zonas corporales y posteriormente se analizaron mediante técnicas cromatográficas. El objetivo era comparar la composición lipídica de las pieles atópicas con la de los voluntarios sanos y determinar si existía un patrón concreto de déficit.
La investigación de la barrera cutánea mediante lipidómica no es nueva. Estudios científicos anteriores ya han demostrado diferencias significativas entre la composición del estrato córneo de personas con dermatitis atópica y la de individuos sin la enfermedad, así como variaciones dependiendo de la zona del cuerpo analizada. Lo relevante del planteamiento que Bioderma traslada ahora a su producto es el intento de convertir esa caracterización lipídica en una selección concreta de componentes para una formulación cosmética.
No todos los lípidos desempeñan la misma función
Según los resultados comunicados por NAOS, las diferencias detectadas aparecen tanto en los lípidos asociados a la superficie cutánea como en aquellos que forman parte de la estructura del estrato córneo. En el primer grupo, la compañía señala déficits de componentes como el escualeno, determinados ésteres de cera y algunos ácidos grasos. En el segundo aparecen alteraciones relacionadas con ceramidas NP y AP, fitoesfingosina, alcoholes grasos y ácidos grasos esenciales.
Las ceramidas son especialmente relevantes en este contexto. Constituyen, junto con el colesterol y los ácidos grasos libres, una parte esencial de la matriz lipídica del estrato córneo. Su composición y organización contribuyen a mantener cohesionada la barrera de la piel y a controlar la pérdida transepidérmica de agua.
La investigación dermatológica ha encontrado repetidamente alteraciones de las ceramidas en la dermatitis atópica, aunque el perfil lipídico de esta enfermedad es complejo y no puede reducirse a la ausencia de una única molécula. Los estudios muestran diferencias entre piel lesionada y no lesionada e incluso entre distintas zonas corporales, lo que ayuda a explicar por qué actualmente se habla más de un desequilibrio de la barrera que de una simple falta generalizada de grasa.
Este matiz es importante también desde el punto de vista cosmético. Una crema destinada a una piel muy seca puede aportar sustancias oclusivas o emolientes que reduzcan la pérdida de agua y mejoren la sensación de confort. El enfoque basado en lípidos biomiméticos intenta ir un paso más allá: utilizar componentes seleccionados por su semejanza o relación con aquellos que forman parte de la propia barrera cutánea.
Quince lípidos como punto de partida de una nueva fórmula
A partir de ese trabajo, Bioderma ha desarrollado la tecnología Lipidactive, que incorpora a la nueva fórmula de Atoderm AD Intensive Baume. La propia marca describe la tecnología como una combinación de 15 lípidos biomiméticos seleccionados a partir de los déficits observados en la piel con dermatitis atópica.
La formulación incluye, entre otros componentes, aceites vegetales y precursores de ceramidas. La finalidad cosmética es aportar lípidos y favorecer la restauración de la función barrera en pieles muy secas y con tendencia al eczema.
El profesor Jean-François Nicolas, dermatólogo y profesor de Alergología e Inmunología Clínica citado por la compañía, resume así el planteamiento: “Ya no se trata únicamente de aliviar los síntomas, sino de actuar sobre los mecanismos biológicos y lipídicos relacionados con la barrera cutánea”.
El producto incorpora también la tecnología Skin Barrier Therapy, utilizada previamente por Bioderma en esta gama. La marca la relaciona con la limitación de la adhesión de determinadas bacterias a la superficie de la piel. Este aspecto resulta particularmente interesante en la dermatitis atópica porque la relación entre barrera cutánea y microbioma constituye actualmente una línea importante de investigación dermatológica.
De hecho, estudios publicados en Experimental Dermatology han encontrado relaciones entre alteraciones del perfil de ceramidas y cambios en la colonización bacteriana de la piel de pacientes con dermatitis atópica. Esto no significa que una crema cosmética trate por sí misma la compleja dimensión microbiológica de la enfermedad, pero ayuda a entender por qué las formulaciones dirigidas a piel atópica prestan cada vez más atención tanto a la barrera como al ecosistema cutáneo.
Picor, rascado y sueño: qué dicen los estudios aportados por la marca
Bioderma acompaña el lanzamiento con resultados procedentes de distintos estudios clínicos realizados con la fórmula. Aquí conviene distinguir entre la investigación sobre la composición lipídica de la piel y las pruebas de eficacia del producto terminado: son niveles de evidencia diferentes.
Según los datos proporcionados por la compañía, un estudio realizado en 30 personas durante siete días, mediante autoevaluación, registró alivio de la sensación de picor desde el primer segundo de aplicación. Otro estudio, con 32 participantes durante 28 días, sirve de base para la afirmación de una reducción de hasta ocho veces de la sensación de picor.
La ficha actual de Bioderma especifica que el estudio de 30 personas se realizó bajo control dermatológico en adultos con dermatitis atópica crónica y prurito significativo. La propia compañía identifica estos resultados como procedentes de autoevaluaciones, un dato relevante para interpretar correctamente afirmaciones como “calma el picor en un segundo”.
El seguimiento de mayor duración comunicado por la marca se realizó durante seis meses con 88 niños con dermatitis atópica leve o moderada. Bioderma señala que el 88 % de los participantes no presentó brotes durante el periodo estudiado. La documentación de prensa también atribuye a este trabajo una reducción del 92 % del insomnio asociado al malestar nocturno.
Son resultados que deben entenderse dentro de las condiciones concretas de cada estudio —número y características de los participantes, duración, comparador y método utilizado para evaluar los resultados— y no como una garantía de que todas las personas con dermatitis atópica obtendrán la misma respuesta.
Una fórmula sin perfume y apta desde el nacimiento
Atoderm AD Intensive Baume está dirigido a piel muy seca y con tendencia al eczema y puede utilizarse, según las indicaciones del fabricante, en adultos, niños y bebés. Bioderma indica que la fórmula no contiene perfume y mantiene un pH fisiológico.
La documentación del lanzamiento señala además que el 96 % de los ingredientes son biomiméticos, término utilizado en cosmética para referirse a componentes seleccionados por su afinidad o similitud funcional con sustancias presentes naturalmente en la piel.
El bálsamo está pensado para aplicarse sobre rostro y cuerpo una o dos veces al día sobre la piel limpia. En España, la compañía comunica un precio de referencia de 24,95 euros para el formato de 40 ml, aunque los precios finales pueden variar en función del establecimiento y del formato comercializado.
Cosmética para piel atópica no equivale a tratamiento de la dermatitis
El interés del trabajo sobre lípidos no debería llevar a confundir el papel de un producto cosmético con el tratamiento médico de la dermatitis atópica. La enfermedad es inflamatoria y multifactorial y puede presentar grados de severidad muy diferentes. Los emolientes y productos destinados a restaurar o mantener la barrera cutánea forman parte de los cuidados habituales de estas pieles, pero los pacientes con brotes o síntomas persistentes pueden necesitar tratamientos médicos específicos indicados por profesionales sanitarios.
Precisamente por ello resulta relevante separar las dos partes del trabajo presentado por Bioderma. Por un lado está la investigación lipidómica, que intenta comprender con mayor precisión las alteraciones de la barrera cutánea. Por otro, su aplicación comercial en una fórmula cosmética desarrollada para aportar determinados lípidos y mejorar el confort de las pieles muy secas y con tendencia al eczema.
La dermatología científica lleva años demostrando que la barrera cutánea es mucho más compleja que una simple capa destinada a evitar que la piel se reseque. Ceramidas, colesterol, ácidos grasos, proteínas estructurales y microbioma participan en un sistema interrelacionado cuya alteración forma parte de la dermatitis atópica. La identificación de perfiles lipídicos cada vez más precisos abre así una vía para diseñar cuidados más específicos, aunque su utilidad final deberá seguir valorándose mediante estudios clínicos que permitan determinar hasta qué punto esa mayor precisión molecular se traduce en beneficios relevantes para los pacientes.