
Dacia acaba de destapar la segunda generación de su modelo más disruptivo de la última década, el Spring, el utilitario 100% eléctrico que en 2021 se convirtió en el coche enchufable más barato de Europa y que ahora se reinventa por completo sin renunciar a su esencia. La marca rumana, propiedad de Renault, presenta un vehículo con carrocería renovada, nueva plataforma y, sobre todo, un cambio logístico de calado: por primera vez, el Spring deja de fabricarse en China para producirse en suelo europeo.
El anuncio llega en un momento clave para el segmento A eléctrico, el de los coches urbanos más pequeños y económicos, donde la oferta sigue siendo escasa pese a la demanda creciente de movilidad urbana sin emisiones. Desde su lanzamiento, el Spring se ha convertido en un fenómeno de ventas en varios mercados europeos, incluido el español, gracias a un precio de entrada muy por debajo del resto de eléctricos disponibles, un factor que Dacia quiere seguir explotando con esta nueva generación.
De la fábrica china a la producción europea
El cambio más relevante de este nuevo capítulo no está en el diseño ni en la mecánica, sino en la cadena de producción. Hasta ahora, el Spring se fabricaba en la planta china de Dongfeng, socio industrial de Renault en el gigante asiático, una circunstancia que había generado cierto debate comercial en un contexto de tensión arancelaria entre la Unión Europea y los fabricantes chinos de vehículos eléctricos. Con esta nueva generación, la producción se traslada a plantas europeas del grupo, lo que permite a Dacia presentar el modelo como un eléctrico genuinamente fabricado en Europa.
El movimiento no es solo una cuestión de imagen. La fabricación en territorio comunitario evita a Dacia los aranceles adicionales que Bruselas aplica a determinados vehículos eléctricos procedentes de China, un factor que en los últimos dos años ha encarecido la ecuación de rentabilidad de varios modelos importados desde el gigante asiático. Para una marca que ha construido su identidad sobre el precio ajustado, mantener esa ventaja competitiva resultaba imprescindible para no perder terreno frente a rivales chinos que también compiten en el segmento de entrada.

Un diseño más maduro, pero reconociblemente Dacia
En lo estético, el nuevo Spring abandona las líneas más redondeadas de la primera generación para adoptar un lenguaje visual más robusto, alineado con el resto de la gama actual de la marca, que incluye modelos como el Duster o el Sandero. Las ópticas rediseñadas, los pasos de rueda más marcados y una carrocería con proporciones más definidas buscan transmitir una sensación de solidez que el modelo anterior no terminaba de ofrecer, sin que ello suponga un encarecimiento notable respecto a la generación saliente.
El interior también se somete a una revisión completa, con una disposición de mandos más moderna y una integración tecnológica que hasta ahora era terreno casi exclusivo de segmentos superiores. Dacia ha optado por incorporar pantallas digitales y sistemas de conectividad que estaban ausentes en la primera versión del Spring, respondiendo a una demanda de los clientes que, pese a buscar el precio más bajo posible, no quieren renunciar a ciertas comodidades ya habituales en el resto del mercado.
Más autonomía y una plataforma renovada
La segunda generación del Spring estrena también una nueva plataforma eléctrica y un motor rediseñado que, según ha podido conocerse tras los primeros contactos con el vehículo, permite alcanzar autonomías cercanas a los 250 kilómetros homologados, una cifra sensiblemente superior a la que ofrecía el modelo anterior. Se trata de un salto relevante para un coche pensado fundamentalmente para uso urbano e interurbano de corto recorrido, y que sitúa al Spring en una posición más competitiva frente a otros eléctricos de acceso que han ido mejorando sus prestaciones en los últimos años.

La batería y el sistema de gestión térmica también se han revisado para mejorar la eficiencia y reducir los tiempos de carga, aunque Dacia mantiene la filosofía de simplicidad mecánica que ha caracterizado siempre a la marca: nada de artificios innecesarios, sino la tecnología justa para cumplir su función al menor coste posible. Es la misma lógica que ha aplicado históricamente en modelos como el Sandero o el Duster, convertidos en referencia de ventas en sus respectivos segmentos gracias a una ecuación similar de precio y prestaciones.
Precio de acceso y competencia en el segmento A eléctrico
El nuevo Spring llegará al mercado con precios que arrancan en torno a los 18.000 euros, una cifra superior a los 16.245 euros con los que se comercializaba la versión saliente, pero que sigue situando al modelo como una de las opciones más económicas del mercado eléctrico europeo. El encarecimiento responde en parte a la mejora tecnológica del vehículo y al propio coste de producir en Europa en lugar de en Asia, aunque Dacia insiste en que el nuevo modelo mantiene su vocación de ser la puerta de entrada más accesible al coche eléctrico.
El segmento A eléctrico, el de los utilitarios más pequeños, sigue siendo uno de los más desatendidos por los grandes fabricantes generalistas, que han concentrado buena parte de su oferta enchufable en modelos de gama media y alta con mayores márgenes. Esa circunstancia ha dejado a Dacia un espacio relativamente libre para posicionar el Spring como referencia, aunque la irrupción de marcas chinas con propuestas igualmente económicas obliga a la marca rumana a reforzar su propuesta de valor con cada nueva generación.
Una marca que ha reescrito las reglas del low-cost europeo
Dacia nació en Rumanía en 1966, pero su historia moderna arranca en 1999, cuando pasó a formar parte del grupo Renault y se reconvirtió en la marca encargada de ofrecer vehículos sencillos, fiables y baratos para mercados con menor poder adquisitivo. Aquella apuesta, que muchos analistas del sector consideraron arriesgada en su momento, terminó convirtiéndose en una de las historias de éxito más comentadas de la industria del automóvil europea, con modelos como el Logan, el Sandero o el Duster liderando las ventas por precio en numerosos países.

Esa filosofía se trasladó también al terreno eléctrico con el lanzamiento del primer Spring en 2021, un modelo que llegó a ser, durante un tiempo, el coche eléctrico más barato disponible en el mercado europeo. Su éxito comercial demostró que existía una demanda real de movilidad eléctrica accesible, más allá de los eléctricos premium que dominaban el mercado en aquellos años, y abrió la puerta a que otros fabricantes generalistas revisaran su estrategia de precios en el segmento de entrada.
Los buenos resultados de la marca no son un fenómeno puntual del Spring. Según los datos de matriculaciones recogidos por la prensa especializada, Dacia alcanzó en 2025 el segundo puesto en el mercado europeo de ventas a particulares, con una cuota de mercado del 7,9% y un crecimiento del 3,1% respecto al año anterior, una progresión que consolida a la marca como una de las historias de crecimiento más sólidas del sector en los últimos años frente a fabricantes generalistas con estructuras mucho más grandes.
Con esta nueva generación del Spring, Dacia pretende no solo mantener ese impulso comercial, sino también responder a las exigencias regulatorias y arancelarias que han cambiado el mapa de la producción de eléctricos en Europa. El traslado de la fabricación fuera de China supone, además, un mensaje implícito hacia los reguladores comunitarios y hacia una parte de la clientela que valora cada vez más el origen de fabricación de su vehículo eléctrico, más allá del precio final que pague por él.