
Madrid se prepara para recuperar algo que no ocurría desde hace más de cuatro décadas: acoger de nuevo una cita del Campeonato del Mundo de Fórmula 1. Antes de que eso se materialice, Alpine ha decidido adelantar la fiesta con una semana de actividades urbanas que combina espectáculo visual, marketing de marca y una llamada directa al público madrileño para que se acerque, literalmente, a tocar un monoplaza.
La cita se llama Alpine Race Week y se desarrolla entre el 11 y el 13 de septiembre, aunque el pistoletazo de salida llega antes, con un despliegue que ya ha dado la vuelta a las redes: un Alpine A526 de Fórmula 1 suspendido a más de 90 metros de altura sobre la azotea del Club Financiero Génova, uno de los espacios más reconocibles del centro financiero de la capital.
La imagen, tan insólita como calculada, funciona como teaser visual de lo que la marca describe como la previa del regreso de la Fórmula 1 a Madrid. No es una cifra arbitraria: la última vez que la categoría reina del motor tuvo una prueba puntuable en la región fue en el desaparecido Circuito del Jarama, en San Sebastián de los Reyes, que albergó el Gran Premio de España de forma intermitente hasta comienzos de los años ochenta.
Aquel trazado, inaugurado en 1967, fue durante años el principal escenario del automovilismo español antes de que la prueba se trasladara a Cataluña. Ahora, con el desembarco de un nuevo circuito urbano en la capital, Madrid recupera un protagonismo que llevaba décadas reservado a otras ciudades, y marcas como Alpine aprovechan el momento para reforzar su presencia comercial en un mercado donde compite directamente con firmas generalistas y premium.
Un desfile de coches por el corazón de la ciudad
El jueves 10 de septiembre, antes de que arranque oficialmente la semana temática, un convoy recorrerá algunas de las arterias principales de Madrid. Encabezado por el propio A526 de Fórmula 1, el mismo modelo que compiten Pierre Gasly y Franco Colapinto esta temporada, el desfile incluirá también los modelos de calle de la marca, el A290 y el A390, en lo que la organización plantea como un acercamiento directo entre la competición y el ciudadano de a pie.
La presencia de Gasly y Colapinto en el proyecto no es casual. El piloto francés, con varias temporadas de experiencia en la parrilla, comparte este año monoplaza con el argentino, uno de los nombres jóvenes que más expectación ha generado en su desembarco en la categoría reina. Su vinculación a esta acción promocional refuerza el relato de un equipo que busca acercar su imagen deportiva al público generalista, más allá del aficionado habitual a la Fórmula 1.

El Edificio Metrópolis, escaparate de la marca
El viernes 11 y el sábado 12 de septiembre, el histórico Edificio Metrópolis, en la confluencia de la calle Alcalá con la Gran Vía, se convierte en la sede física de la exposición. Allí se podrán ver reunidos el A526 de competición junto a los citados A290 y A390, en una estampa que combina el edificio ecléctico de inspiración francesa, símbolo arquitectónico de Madrid desde principios del siglo XX, con la estética deportiva de la marca francesa.
La propuesta no se limita a la contemplación estática de los vehículos. Alpine ha organizado también pruebas dinámicas abiertas al público, de forma que cualquier madrileño interesado pueda subirse a alguno de sus modelos de calle y experimentar de primera mano las sensaciones de conducción que la marca asocia a su ADN deportivo, heredado de más de setenta años de trayectoria en competición.
Los modelos protagonistas: A290 y A390
El Alpine A290 es la apuesta compacta y eléctrica de la marca, un urbano deportivo con hasta 220 CV de potencia y una autonomía homologada de hasta 380 kilómetros según el ciclo WLTP, pensado para competir en el segmento de utilitarios premium con vocación deportiva. Su precio de partida ronda los 39.000 euros, una cifra que lo sitúa en la gama alta de su categoría frente a rivales generalistas.
El A390, por su parte, representa el salto de la marca hacia un formato más ambicioso: un fastback deportivo 100% eléctrico de cinco plazas, con hasta 470 caballos de potencia, tracción total y tres motores eléctricos gestionados mediante el sistema Alpine Active Torque Vectoring. Ambos modelos, fabricados en Francia, son el reflejo de la estrategia de electrificación que Alpine ha adoptado tras dejar atrás los motores de combustión en su gama de calle.
Descuentos y facilidades para el comprador

Además del componente experiencial, la marca ha vinculado la semana temática a una campaña comercial concreta. Hasta el día de la carrera, los interesados en adquirir un vehículo de la marca podrán acceder a descuentos de hasta 10.000 euros, una cifra que incluye la instalación gratuita del punto de carga doméstico, un incentivo habitual en el segmento eléctrico para reducir la barrera de entrada que supone la infraestructura de recarga en el ámbito residencial.
Este tipo de promociones se ha vuelto habitual entre los fabricantes que compiten en electrificación en España, un mercado donde la adopción del coche eléctrico avanza más despacio que en otros países europeos por factores como el precio de adquisición o la falta de puntos de carga públicos. Vincular la oferta comercial a un evento de alto impacto mediático como el regreso de la Fórmula 1 permite a Alpine capturar la atención de un público que normalmente no consideraría la marca en su decisión de compra.
Madrid, nueva sede del Gran Premio de España
El trasfondo de toda esta operación es la llegada de un nuevo circuito urbano en la capital, bautizado como Madring, que albergará el Gran Premio de España de Fórmula 1 a partir de 2026 en el recinto ferial de IFEMA. Se trata de la mayor apuesta de la ciudad por el gran deporte del motor en décadas, y su anuncio ha desatado un aluvión de acciones de marketing por parte de equipos y patrocinadores que buscan posicionarse antes de que arranque la primera edición.
Para una marca como Alpine, que compite en la parrilla con recursos más limitados que los grandes equipos de fábrica, este tipo de acciones territoriales resulta especialmente relevante: le permite construir comunidad y notoriedad de marca en un mercado, el español, donde la Fórmula 1 vive un momento de popularidad creciente impulsado en los últimos años por la irrupción de nuevos pilotos y el tirón mediático de plataformas de contenido en torno a la categoría.
La semana en Madrid funciona así como un adelanto simbólico de lo que la ciudad vivirá cuando el circuito urbano reciba de forma oficial a la parrilla al completo, con los monoplazas circulando por primera vez junto a algunos de los edificios más reconocibles de la capital, en un formato que ya han explorado otras sedes como Mónaco, Singapur o, más recientemente, Las Vegas.