Dacia Duster gana aplomo y electrificación con la plataforma CMF-B

El Dacia Duster entra en una nueva fase apoyado en la plataforma CMF-B, una arquitectura que cambia más cosas de las que sugiere la ficha técnica. La base que ya utilizan otros modelos del grupo permite al SUV compacto afinar su comportamiento en carretera, mejorar el confort a bordo y abrir la puerta a una […]

Dacia Duster: el salto de calidad gracias a la plataforma CMF-B. DACIA

El Dacia Duster entra en una nueva fase apoyado en la plataforma CMF-B, una arquitectura que cambia más cosas de las que sugiere la ficha técnica. La base que ya utilizan otros modelos del grupo permite al SUV compacto afinar su comportamiento en carretera, mejorar el confort a bordo y abrir la puerta a una gama con mayor presencia de mecánicas electrificadas.

La novedad llega en un momento especialmente sensible para Dacia, que juega buena parte de su posición en Europa en el terreno de los coches racionales, pero cada vez menos básicos. En un segmento donde los SUV compactos han elevado el listón en refinamiento, conectividad y eficiencia, el Duster necesita seguir siendo práctico y asequible sin quedarse atrás en conducción o tecnología.

Una base nueva para un coche conocido

La plataforma CMF-B, presente también en modelos como Sandero y Jogger, es una de las piezas centrales de esa evolución. Su aportación no se limita a la producción o a la modularidad industrial: en el caso del Duster, se traduce en una mejora de la habitabilidad interior sin alterar la longitud exterior, que se mantiene en 4,34 metros. Es decir, más aprovechamiento del espacio sin que el coche crezca y pierda parte de su sentido práctico.

Ese equilibrio entre tamaño contenido y uso familiar sigue siendo uno de los argumentos más sólidos del modelo. El habitáculo gana margen para pasajeros y equipaje, algo relevante en un coche que se mueve entre el uso cotidiano, la escapada de fin de semana y, en muchas versiones, una vocación campera todavía muy presente. En el universo lifestyle del automóvil, donde muchos SUV han cambiado imagen por funcionalidad, el Duster mantiene precisamente esa mezcla como seña de identidad.

La plataforma CMF-B permite, además, la electrificación de la gama Duster. DACIA

Menos balanceo, más precisión

Donde más se nota el cambio es en el apartado dinámico. Dacia asegura que el trabajo sobre barras estabilizadoras, amortiguación, dirección asistida y neumáticos reduce el balanceo de la carrocería en un 21% en las versiones de dos ruedas motrices frente a la generación anterior. En los 4×4, la reducción se sitúa en el 17%. Más allá del dato, eso significa un coche que apoya mejor en curva y transmite una sensación de control más precisa en cambios de dirección.

Ese tipo de mejora resulta especialmente importante en un modelo como el Duster, que históricamente ha destacado por robustez y coste de uso, pero no siempre por refinamiento dinámico. La nueva puesta a punto busca que el conductor perciba un coche más asentado y coherente en autopista, ciudad y carreteras secundarias, sin alterar el planteamiento sencillo que define a la marca.

También hay avances en confort acústico. La marca cifra en alrededor de 2 dB la reducción del ruido de rodadura en el habitáculo, una diferencia modesta sobre el papel pero perceptible en viaje. En un coche de orientación familiar, ese detalle pesa más de lo que parece: menos fatiga en trayectos largos y una sensación general de mayor calidad percibida, un terreno donde Dacia lleva tiempo intentando estrechar distancias con fabricantes generalistas mejor posicionados.

La electrificación deja de ser secundaria

La otra gran derivada de la plataforma CMF-B es la electrificación. Sobre esta base, el Dacia Duster puede ofrecer mecánicas mild hybrid y full hybrid, una transición que ya no es decorativa en la gama. La firma comercializa una versión Hybrid 155, disponible en mercados europeos como Dacia, y suma además opciones de hibridación ligera para quienes buscan contener consumo sin cambiar del todo de planteamiento.

• Dinámica de conducción mejorada, mayor estabilidad y precisión en la dirección, sin renunciar al espacio ni a la modularidad. DACIA

En esa estrategia también aparece la nueva variante hybrid-G 150 4×4, que combina un sistema mild hybrid con GLP y tracción total apoyada en un motor eléctrico trasero. Esta configuración supera los 1.500 kilómetros de autonomía combinada, un dato que encaja con la lógica de uso intensivo y coste controlado que busca buena parte de sus clientes.

La electrificación, en todo caso, no responde solo a una cuestión técnica. También es una necesidad comercial en un mercado europeo presionado por emisiones, consumo y normativas cada vez más exigentes. Para una marca como Dacia, cuya fortaleza está en el precio y en la simplicidad de uso, encontrar fórmulas híbridas que no disparen el coste final es casi tan importante como mejorar la potencia o la respuesta del motor.

Un modelo clave en el momento actual de Dacia

El peso del Duster dentro de la marca explica la atención que recibe esta evolución. Desde su lanzamiento, el modelo se ha convertido en uno de los pilares de Dacia en Europa y en uno de los nombres más reconocibles entre los SUV compactos de corte práctico. La marca, integrada en el ecosistema industrial de Renault Group, utiliza ahora esa nueva arquitectura para reforzar uno de sus productos más visibles sin romper la lógica que le ha dado éxito.

La jugada pasa por algo más sutil que un rediseño o un aumento de equipamiento: consiste en hacer que el coche se sienta más maduro. Más silencioso, más estable, más aprovechable por dentro y más preparado para convivir con sistemas híbridos. En un mercado donde cada nueva generación suele traducirse en coches más grandes y más caros, el movimiento del Dacia Duster va justo en la dirección contraria: conservar el formato y elevar el nivel.