
Vértice 360 pone fecha al desembarco en España de Boiúna: la leyenda del Amazonas, que llegará a los cines el 16 de octubre de 2026. La distribuidora acompaña el anuncio con las primeras imágenes de una producción que se mueve entre el cine de criatura, el terror de supervivencia y la aventura extrema en plena selva amazónica.
La película está dirigida por Mike P. Nelson, cineasta asociado en los últimos años al terror de corte físico y atmosférico, y plantea una premisa directa: una misión médica queda atrapada en el Amazonas cuando despierta una depredadora ancestral. Ese punto de partida conecta con una tradición muy reconocible del género, la del grupo aislado frente a una amenaza natural que desborda cualquier lógica humana.
Una criatura mítica convertida en amenaza cinematográfica
El título remite a la Boiúna, figura de la mitología brasileña también vinculada a la Cobra Grande. Según ese imaginario popular, se trata de una serpiente gigantesca que habita en los ríos amazónicos y que, en algunas leyendas, incluso puede transformarse para atraer a sus víctimas. La película toma esa base folclórica y la lleva al terreno del survival horror, un subgénero que sigue funcionando bien cuando combina paisaje hostil, tensión física y criatura reconocible.
Ese cruce entre mito y paleontología aparece también en el origen del proyecto, que parte de la idea de Titanoboa, nombre científico de una enorme serpiente prehistórica que vivió en Sudamérica hace entre 60 y 58 millones de años. El referente no es menor: la Titanoboa está considerada la serpiente más grande documentada hasta la fecha, un dato que da a la película un anclaje visual y conceptual muy claro.

Un reparto reconocible para el público del fantástico
Al frente del reparto aparece Logan Marshall-Green, actor al que buena parte del público identifica por Prometheus y por una trayectoria muy ligada al thriller y la ciencia ficción. Junto a él están Jessica Rothe, convertida en rostro popular del terror contemporáneo gracias a Feliz día de tu muerte, y Kiana Madeira, especialmente conocida por la trilogía La calle del terror en Netflix.
La combinación de estos nombres no parece casual. El filme busca claramente al espectador que consume terror comercial, reconoce códigos del género y sigue de cerca los estrenos que mezclan criatura, violencia contenida y escenarios límite. En un momento en que las plataformas han impulsado una nueva generación de intérpretes asociados al fantástico, contar con rostros como Rothe o Madeira facilita esa conexión inmediata con el público joven.
Producción internacional y rodaje en Colombia
Aunque la historia se ambienta en Brasil, el rodaje se realizó en las selvas de Colombia, una elección que refuerza la textura física que promete el proyecto. En este tipo de propuestas, el paisaje no funciona solo como decorado: la humedad, la densidad del entorno y la sensación de encierro natural forman parte de la tensión narrativa tanto como la propia criatura.

En la producción figuran Jeremy Bolt y Robert Kulzer, dos nombres ligados a maquinaria industrial del fantástico y la acción. La conexión con el universo de Resident Evil resulta especialmente visible en el discurso comercial de la película: no tanto por su argumento como por esa voluntad de convertir una amenaza monstruosa en eje de una experiencia de supervivencia intensa y visualmente agresiva. La franquicia Resident Evil sigue siendo, en ese sentido, un referente útil para entender el posicionamiento del proyecto.
El terror de criatura sigue buscando sitio en salas
El estreno exclusivo en cines subraya además una cuestión de mercado. En plena convivencia entre plataformas y exhibición tradicional, las películas de terror continúan siendo uno de los géneros que mejor defienden la experiencia colectiva de sala, sobre todo cuando apuestan por sustos, sonido envolvente y una amenaza visual potente. Boiúna: la leyenda del Amazonas se coloca justo en esa franja: un título de concepto claro, fácil de identificar en cartelera y con potencial para atraer al espectador que busca sensaciones fuertes sin pasar por una saga previa.
Las primeras imágenes, ya en circulación dentro del material promocional de Vértice 360, apuntan precisamente a esa línea: selva cerrada, cuerpos al límite y una criatura presentada como fuerza primitiva más que como simple monstruo digital. Falta ver hasta qué punto Mike P. Nelson lleva esa premisa hacia el terror más áspero o hacia una aventura de estudio con vocación más amplia, pero el punto de partida ya sitúa a la película entre los lanzamientos de género a seguir en el calendario español de 2026.