Perú acelera su proyección exterior con una agenda que combina gastronomía, cultura, naturaleza y turismo institucional. En 2026 y 2027, el país concentra varios movimientos relevantes: Lima gana visibilidad como capital culinaria, el calendario suma foros internacionales y la oferta turística se expande con propuestas que van del lujo ferroviario a la Amazonía sostenible.

La noticia más inmediata pasa por Lima, que entra en una nueva fase de reconocimiento global. La capital peruana aparece como la mejor ciudad gastronómica del mundo en un ranking de Time Out, un espaldarazo que vuelve a colocar a la ciudad en el centro de una conversación internacional que ya mira a Perú como una referencia culinaria consolidada.
Lima se afianza como gran escaparate gastronómico
Ese liderazgo se refuerza el 4 de noviembre de 2026, cuando Lima acoge la gala de The World’s 50 Best Restaurants. La cita, una de las más influyentes del calendario gastronómico internacional, lleva a la capital peruana a chefs, expertos y prescriptores del sector en un momento especialmente fértil para su escena culinaria.
Más allá de los reconocimientos, la ciudad convierte esa reputación en agenda. Del 30 de octubre al 2 de noviembre de 2026, Lima celebra una nueva edición de Perú, Mucho Gusto, la gran feria gastronómica del país, con cocineros, productores y emprendedores de distintas regiones. El interés periodístico aquí no está solo en el evento, sino en la capacidad de la cocina peruana para articular territorio: costa, sierra y Amazonía se leen también a través del plato.

La fortaleza gastronómica de Perú se apoya precisamente en esa diversidad. La despensa marina del Pacífico, los productos de altura y la biodiversidad amazónica explican una cocina que mezcla tradición indígena, herencias criollas e influencias migratorias. En un contexto de turismo experiencial, ese relato resulta cada vez más decisivo para atraer a un viajero que ya no busca solo monumentos, sino contexto cultural y autenticidad.
Una agenda turística con peso institucional
En paralelo, Perú refuerza su presencia en la gobernanza turística internacional. Durante el primer semestre de 2027, el país es sede de la 128ª reunión del Consejo Ejecutivo de ONU Turismo, uno de los principales foros de decisión del sector. La elección, aprobada en la sesión celebrada en Toledo, sitúa al país en una posición relevante dentro del debate sobre sostenibilidad, innovación e inclusión.
La dimensión política de esa cita no es menor. Reunir a ministros, viceministros y responsables turísticos de distintos Estados miembros supone algo más que una fotografía institucional: convierte a Perú en anfitrión de una conversación estratégica sobre cómo se transforma el viaje en un momento en el que el sector intenta equilibrar crecimiento, conservación y desarrollo local.

Premios, patrimonio y nuevos proyectos
El reconocimiento internacional también llega en forma de candidaturas. En los World Travel Awards 2026, Perú suma 21 nominaciones en categorías como mejor destino de Sudamérica, destino culinario, cultural, natural y de aventura. Machu Picchu, además, vuelve a competir como principal atracción turística sudamericana, una muestra de la vigencia de un icono que sigue siendo puerta de entrada al país para el viajero internacional.
En el terreno cultural, del 17 al 29 de julio de 2026, Lima celebra el 20º aniversario de Ruraq Maki. Hecho a mano en la sede del Ministerio de Cultura. La cita reúne a artesanos y artistas tradicionales de las 25 regiones del país y funciona como escaparate de saberes transmitidos de generación en generación. En una época en la que el lujo valora cada vez más lo hecho a mano y el origen, esta feria conecta patrimonio inmaterial y contemporaneidad.
La naturaleza entra en la ecuación con Kuaii Amazonas, que abre en 2027 en la región de Madre de Dios. El nuevo ecolodge, impulsado por Rainforest Expeditions junto a la comunidad indígena Ese Eja de Infierno, se ubica junto a la Reserva Nacional Tambopata y plantea una experiencia centrada en biodiversidad y conservación. El proyecto refleja una de las líneas que más pesan hoy en el turismo de largo radio: viajar a espacios remotos con impacto controlado y con participación local real.

Del altiplano al simbolismo religioso
El segmento del viaje de alta gama encuentra otro argumento en el Andean Explorer, A Belmond Train, distinguido como mejor tren del mundo en los World’s Best Awards 2026 de Travel + Leisure. El recorrido entre Arequipa y Cusco, en tres días y dos noches, atraviesa el altiplano peruano con paradas y experiencias ligadas al paisaje andino y al entorno del lago Titicaca. En la misma clasificación, el Hiram Bingham, también operado por Belmond en Perú, ocupa la segunda posición.
A esta secuencia de hitos se suma un viaje de fuerte carga simbólica. Durante la primera quincena de noviembre de 2026, el papa León XIV visita Perú con una gira por ciudades como Lima, Chiclayo y Cusco. La visita tiene un significado particular por la relación del pontífice con el país, donde vive durante más de dos décadas, ejerce como obispo de Chiclayo y obtiene la nacionalidad peruana en 2015.
Con esta suma de citas, reconocimientos y aperturas, Perú no solo promociona destinos: ordena un relato país en el que la cocina dialoga con el patrimonio, la biodiversidad con el turismo responsable y el prestigio internacional con una agenda cada vez más ambiciosa.