Nissan prepara su salto a la era GEN4 de Fórmula E con un monoplaza de 600 kW y tracción total

La próxima etapa de la Fórmula E ya tiene protagonista técnico. El Nissan Formula E Team desarrolla el nuevo GEN4, un monoplaza que introduce 600 kW de potencia y tracción total activa, y que debuta en la Temporada 13 del Campeonato del Mundo ABB FIA de Fórmula E. El movimiento no es menor: la categoría […]

La próxima etapa de la Fórmula E ya tiene protagonista técnico. El Nissan Formula E Team desarrolla el nuevo GEN4, un monoplaza que introduce 600 kW de potencia y tracción total activa, y que debuta en la Temporada 13 del Campeonato del Mundo ABB FIA de Fórmula E. El movimiento no es menor: la categoría eléctrica entra en una fase de crecimiento prestacional que cambia tanto el ritmo en pista como el papel de los fabricantes.

La Fórmula E se prepara para la Temporada 13 con los nuevos monoplazas GEN4 de 600 kW y tracción total. NISSAN

El dato que define esta nueva generación está en la cifra de potencia. Con esos 600 kW —más de 800 CV equivalentes—, el GEN4 se convierte en el coche más potente en la historia del certamen. A esa ganancia se suma la incorporación del sistema de all-wheel drive, una tecnología que modifica la entrega de par y la capacidad de aceleración de unos monoplazas que, desde el nacimiento de la serie, han hecho de la eficiencia su gran seña de identidad.

Una nueva fase para el campeonato eléctrico

La propia Fórmula E sitúa el estreno del GEN4 en la temporada 2026/27, correspondiente a esa Temporada 13 en la que el campeonato abre un nuevo ciclo reglamentario. Para una competición nacida como laboratorio de movilidad eléctrica, el cambio tiene lectura deportiva, pero también industrial: más rendimiento, más exigencia técnica y una ventana más clara para trasladar aprendizaje a futuros desarrollos de electrificación.

En ese escenario, Nissan llega con una posición especialmente visible. La marca japonesa fue el primer fabricante en formalizar su compromiso con la era GEN4, un gesto que la coloca en primera línea dentro de una parrilla en la que el vínculo entre competición e ingeniería de producto resulta más estrecho que en otros campeonatos. No se trata solo de correr más rápido, sino de entender cómo evoluciona la gestión energética cuando el margen de prestaciones crece de forma tan clara.

De la eficiencia al rendimiento puro

La evolución del reglamento refleja también la madurez de la categoría. Cuando la Fórmula E arrancó en 2014, su relato giraba alrededor de la viabilidad del coche eléctrico en competición. Hoy, con el aval de la FIA y el estatus de campeonato del mundo, el foco se desplaza hacia el rendimiento puro sin abandonar esa base tecnológica. El GEN4 resume bien ese cambio de tono: menos experimento fundacional, más escaparate de alta ingeniería.

Para Nissan, esta fase encaja además en una estrategia más amplia. La compañía japonesa, con sede en Yokohama, utiliza desde hace años la competición eléctrica como banco de pruebas y como plataforma de imagen en torno a la electrificación. La llegada del GEN4 refuerza esa lógica, pero lo hace con un ingrediente nuevo: el salto prestacional deja de ser incremental y pasa a ser estructural dentro del campeonato.

Qué cambia en pista con el GEN4

La introducción de la tracción total activa abre uno de los capítulos más interesantes de esta nueva etapa. En una categoría urbana, con circuitos estrechos, cambios de adherencia y zonas de frenada muy comprometidas, disponer de tracción a las cuatro ruedas altera la manera de atacar la salida de curva, gestionar los duelos y extraer rendimiento en condiciones variables. En otras palabras, el GEN4 no solo promete ser más rápido en línea recta; también puede cambiar el estilo de pilotaje que ha definido a la Fórmula E.

La cifra de 600 kW también reordena la percepción pública de estos monoplazas. Durante años, la conversación alrededor de la competición eléctrica se centró en lo que aún no igualaba frente a otras disciplinas. Con esta nueva generación, el discurso se desplaza hacia aquello que ya puede ofrecer por sí misma: aceleración extrema, sofisticación energética y una identidad técnica cada vez menos dependiente de la comparación con campeonatos de combustión.

El desarrollo del coche por parte de Nissan sitúa a la marca en un momento de especial exposición dentro del paddock. La casa japonesa no solo se juega resultados deportivos en la Temporada 13; también se juega parte de su relato tecnológico en una competición que ha sabido atraer a fabricantes precisamente por esa capacidad de conectar ingeniería, sostenibilidad y espectáculo urbano. En la nueva era del campeonato, el coche importa más que nunca, y el GEN4 llega como el mejor ejemplo de ese cambio.