Filmin ampliará su catálogo el próximo 3 de julio con una incorporación de peso para los amantes del cine de autor: la filmografía completa de Jacques Tati en nuevas versiones remasterizadas. A ese recorrido se sumará Jacques Tati, caído de la luna, un documental de 2021 que revisa la trayectoria del director francés desde su irrupción creativa hasta el desgaste económico que marcó sus últimos años.

La operación tiene algo más que valor de archivo. En plena era del streaming, donde los catálogos compiten tanto por la novedad como por el prestigio, la recuperación de un autor como Tati refuerza la idea de que ciertos clásicos siguen dialogando con el presente. Su cine, obsesionado con la tecnología, el urbanismo y los automatismos de la vida moderna, resulta hoy especialmente legible.
Un pionero de la comedia visual
Considerado una figura central del cine francés del siglo XX, Jacques Tati convirtió la observación cotidiana en una forma de espectáculo. Heredero del cine mudo y de la tradición física de Charles Chaplin o Buster Keaton, construyó un lenguaje en el que el gag no dependía tanto del diálogo como del encuadre, el sonido y la coreografía de los cuerpos en escena.

Ese universo encontró su mejor vehículo en Monsieur Hulot, el personaje con el que retrató una Europa de posguerra fascinada por el progreso y, al mismo tiempo, desorientada por él. Películas como Las vacaciones del Sr. Hulot o Mi tío transformaron lo doméstico, lo urbano y lo aparentemente banal en una crítica elegante a la deshumanización de la modernidad.
La selección que llegará a Filmin recorrerá toda su etapa como director, desde Día de fiesta hasta Zafarrancho en el circo, pasando por títulos decisivos como Tráfico. Vista en conjunto, su obra funciona como una cartografía del cambio social europeo: la arquitectura uniforme, el consumo, la mecanización y las nuevas formas de convivencia aparecen filtradas por una comicidad minuciosa y nada inocente.
El peso de ‘Playtime’
Entre todas sus películas, Playtime ocupa un lugar singular. Estrenada en 1967, fue su proyecto más ambicioso y también el más arriesgado: Tati levantó a las afueras de París una ciudad de cristal y acero, la célebre Tativille, para filmar en 70 mm una sátira monumental sobre la uniformidad de la vida moderna.

Aquella desmesura tuvo consecuencias severas. El rodaje disparó los costes, comprometió el patrimonio personal del cineasta y acabó desembocando en una crisis financiera de la que nunca se recuperó del todo. Con el tiempo, sin embargo, Playtime pasó de fracaso comercial a obra de culto y hoy figura entre las películas más influyentes del cine moderno.
Del reconocimiento a la caída
Aunque su filmografía como director de largometrajes fue breve, su peso histórico es enorme. Mi tío le dio el Óscar a la mejor película en lengua extranjera y un premio destacado en Cannes, mientras Las vacaciones del Sr. Hulot consolidó una figura autoral que todavía sigue siendo reconocible en el cine contemporáneo.
La influencia de Tati atraviesa varias generaciones y estilos. Cineastas como Wes Anderson o Roy Andersson, y nombres populares como Rowan Atkinson, han sido asociados con esa forma de entender el humor desde la composición visual, la repetición y el extrañamiento. También David Lynch lo citó entre sus directores predilectos.

Un documental para releer su legado
La llegada de Jacques Tati, caído de la luna completa el retrato con una mirada biográfica que va más allá del homenaje. El documental repasa su método de trabajo, su perfeccionismo y la tensión entre genialidad artística y fragilidad económica, apoyándose en material de archivo, testimonios y una revisión de su impacto posterior.
La incorporación de este ciclo a Filmin también encaja en una tendencia visible en las plataformas: recuperar autores canónicos con nuevas restauraciones y presentarlos a una generación que ya consume cine clásico desde la interfaz digital. En ese contexto, volver a Jacques Tati no solo significa revisitar a un maestro; también permite entender por qué muchas de las obsesiones visuales y sociales del cine actual ya estaban ahí, décadas antes.