Mallorca celebra 95 años con el premio Dulce & Repostería de la Academia Madrileña de Gastronomía

La Academia Madrileña de Gastronomía distinguió ayer a Mallorca con el premio Dulce & Repostería en la décima edición de sus galardones, un reconocimiento que coincidió con el 95º aniversario de la histórica casa madrileña. El premio situó de nuevo a la firma entre los nombres esenciales de la repostería de la capital. La concesión […]

La Academia Madrileña de Gastronomía distinguió ayer a Mallorca con el premio Dulce & Repostería en la décima edición de sus galardones, un reconocimiento que coincidió con el 95º aniversario de la histórica casa madrileña. El premio situó de nuevo a la firma entre los nombres esenciales de la repostería de la capital.

Mallorca celebra 95 años de historia con el premio Dulce & Repostería de la Academia Madrileña de Gastronomía. MALLORCA

La concesión del galardón tuvo un valor que fue más allá del escaparate. La academia premió una trayectoria ligada a la identidad gastronómica de Madrid, donde Mallorca ha mantenido durante décadas una presencia constante en un sector que cambió de ritmo, de hábitos de consumo y también de lenguaje estético sin perder el vínculo con lo artesanal.

Una casa clásica en el mapa gastronómico de Madrid

Fundada en 1931, Mallorca nació como una pastelería artesanal y, con el paso de cuatro generaciones de la familia Moreno, se convirtió en una de las marcas más reconocibles de la ciudad. Esa continuidad familiar explica en parte su peso simbólico: no se trata solo de una empresa veterana, sino de una firma que ha acompañado la vida cotidiana y celebratoria de varias generaciones de madrileños.

La propia Academia Madrileña de Gastronomía, que desde 2016 entrega estos premios, trabaja en la promoción del patrimonio culinario regional en todas sus expresiones, desde la alta cocina hasta los oficios tradicionales. En ese contexto, el reconocimiento a Mallorca encajó como una forma de subrayar el valor cultural de la pastelería dentro de la escena gastronómica madrileña.

El reconocimiento a Mallorca por su trayectoria en la repostería de Madrid, clave en la gastronomía capitalina. MALLORCA

Tradición, obrador y adaptación a nuevos hábitos

Uno de los rasgos que explicaron este premio fue la capacidad de Mallorca para adaptarse a nuevas formas de consumo sin romper con su identidad. La firma amplió su propuesta más allá de la pastelería clásica y hoy reúne una oferta que combina producto dulce, referencias saladas, servicio de tienda física y venta online, un modelo que le permitió seguir siendo relevante en una ciudad cada vez más competitiva.

En la actualidad, Mallorca cuenta con ocho establecimientos en Madrid, además de una tienda digital y un obrador propio desde el que salen a diario sus elaboraciones. Ese equilibrio entre escala empresarial y oficio artesanal es, precisamente, uno de los elementos que más peso tienen en la conversación gastronómica actual, donde el consumidor valora tanto la memoria como la consistencia.

La marca también reforzó su posición gracias a su habilidad para revisar recetas reconocibles y presentarlas en un contexto contemporáneo. En un momento en el que la pastelería vive una nueva edad de visibilidad, con mayor atención al detalle, al origen del producto y a la experiencia de compra, firmas como Mallorca conservan un lugar singular: representan una idea de continuidad que sigue siendo atractiva.

Un nuevo galardón para Mallorca, que reafirma su presencia esencial en el panorama dulce de Madrid. MALLORCA

Un premio con lectura sectorial

El reconocimiento a Mallorca se conoció en una edición en la que la Academia Madrileña de Gastronomía también puso el foco en otros nombres destacados del panorama regional, lo que reforzó la idea de Madrid como uno de los grandes polos gastronómicos del país. Dentro de ese mapa, la categoría de repostería ganó peso propio al reivindicar un oficio que forma parte de la vida urbana tanto como los restaurantes de autor.

Que el premio llegara justo en el año de su 95º aniversario añadió una lectura especialmente oportuna. En una ciudad donde la rotación de aperturas y cierres es constante, la permanencia se convirtió en un valor noticioso por sí mismo. Mallorca no solo sigue presente: mantiene una posición reconocible dentro de un mercado que exige actualización continua.

La trayectoria de la firma puede consultarse en la web de Mallorca, mientras que el contexto de estos reconocimientos quedó enmarcado en la actividad de la Academia Madrileña de Gastronomía, una institución que ha reforzado en los últimos años la visibilidad de los oficios y casas históricas que sostienen el prestigio culinario de Madrid.