
La nueva parada de Mercedes Milá en Me meto en un jardín cambia de paisaje y de temperatura emocional. La periodista viaja a Barcelona para encontrarse con Óscar Camps, fundador de Open Arms, en una entrega que se adentra en el trabajo cotidiano de la organización y en el perfil personal de uno de los nombres más reconocibles del activismo humanitario en el Mediterráneo.
El episodio muestra a Milá subiendo a su caravana una semana más después de haber recorrido parte del norte de España. Esta vez, el viaje la lleva al puerto barcelonés, donde se reencontrará con un viejo conocido y se asomará al interior de una estructura que, desde hace años, forma parte del debate público sobre migración, rescate y derechos humanos.

Una visita al barco y a su trastienda humana
En Barcelona, la presentadora recorrerá el muelle junto a Camps y subirá a uno de los barcos de Open Arms, donde conocerá a parte del equipo y los preparativos de una misión humanitaria. La ONG había situado de nuevo el foco sobre Gaza en los últimos meses, en un contexto internacional en el que la ayuda civil y el acceso humanitario siguieron marcando la conversación política y mediática.
Más allá del simbolismo del barco, el programa busca una escala más íntima. La propuesta de road movie que define a Me meto en un jardín vuelve a apoyarse en la conversación pausada y en los desplazamientos físicos como forma de retrato. En este caso, no sólo importa la figura pública del rescatista, sino también el ecosistema humano que lo acompaña desde sus inicios y que ayuda a entender su trayectoria.

De Arenys de Mar a Marimurtra
Después de la visita al puerto, la grabación se desplazará a Arenys de Mar, donde Milá pasará la noche en un camping junto al mar. Allí se encontrará con Montse, amiga de Óscar Camps desde su etapa como socorrista, una pieza narrativa que permitirá alejarse del personaje público para regresar al origen de una biografía vinculada al agua, al rescate y a la vocación de servicio.
La conversación principal termina celebrándose en el Jardín Botánico Marimurtra, en Blanes, frente al Mar Mediterráneo. El lugar no funciona sólo como decorado. En un formato construido alrededor de jardines con significado para cada invitado, el enclave resume con bastante claridad las ideas que atraviesan el episodio: memoria, compromiso y humanidad.

El momento de Mercedes Milá en RTVE
Con este proyecto, Mercedes Milá consolida en RTVE un registro distinto al de sus etapas más asociadas a la televisión de plató y al gran entretenimiento. Me meto en un jardín la sitúa en una televisión más conversacional, más de viaje y más de observación, en línea con una tendencia cada vez más visible en las plataformas y cadenas generalistas: formatos donde el relato personal pesa tanto como la actualidad que rodea al invitado.
La elección de Óscar Camps también encaja en ese giro. Su figura combina reconocimiento mediático, dimensión institucional y un fuerte componente moral, tres elementos que suelen generar conversación más allá de la pura entrevista. En un momento en que la televisión busca voces con capacidad de conectar biografía y contexto, su presencia refuerza el perfil del programa como espacio de conversación con trasfondo social.

Un formato coral con invitados muy distintos
La producción, realizada por RTVE en colaboración con Zanskar Producciones, ya ha reunido a nombres como David Uclés, Sor Lucía Caram, Álex Txikon, Nazareth Castellanos, Toño Pérez, Almudena Ariza, Lucía Dominguín, Miguel Ángel Revilla o Marc Giró. Ese mapa de invitados dibuja un mosaico reconocible de la cultura, la comunicación y la vida pública española, lejos de un único registro temático.
También los escenarios forman parte del discurso. El programa ha pasado por jardines y espacios naturales de Madrid, Cantabria, Barcelona, Guadalajara o la Costa Brava, convirtiendo cada emplazamiento en una extensión del invitado. En el caso de Marimurtra, la asociación con el Mediterráneo y con la trayectoria de Open Arms resultó especialmente orgánica.