RTVE ya ha puesto en marcha una nueva edición de El Grand Prix del Verano, uno de los formatos más reconocibles de la televisión pública. El concurso volverá este verano a La 1 con 12 pueblos de toda España, una temporada más larga y la intención de seguir ocupando ese espacio de entretenimiento familiar que pocas marcas conservan con tanta claridad en la parrilla estival.

La corporación presentó la temporada en Yepes, la localidad toledana que en 2023 ya funcionó como escenario simbólico del retorno del programa. Allí se confirmó que Ramón García seguirá al frente del formato, esta vez acompañado por Lalachus, la incorporación de Gorka Rodríguez, Wilbur y la inseparable Vaquilla.
Una edición más ambiciosa para el verano de La 1
La nueva etapa crecerá en número de entregas. La edición 2026 tendrá 9 programas: seis clasificatorios, dos semifinales y una final. Es un salto de escala que apunta a consolidar a El Grand Prix del Verano como una de las citas fuertes del verano televisivo, en un momento en el que las cadenas generalistas siguen buscando formatos capaces de reunir a varias generaciones frente a la pantalla.
Ese componente intergeneracional explica buena parte de su vigencia. El programa nació en los años noventa y hoy juega también con el factor nostalgia, pero sin quedar reducido a un ejercicio de archivo. La recuperación de elementos icónicos, desde la cucaña hasta las cortinillas noventeras, convive con pruebas nuevas y con una puesta al día pensada para un público que ya consume televisión lineal, clips en redes y visionado bajo demanda al mismo tiempo.
Ramón García, Lalachus y Gorka Rodríguez, el núcleo visible del formato
La continuidad de Ramón García refuerza el vínculo emocional del concurso con varias generaciones de espectadores. Su figura sigue siendo central en un formato que en España se asocia casi de manera automática a su presencia, y RTVE ha preferido blindar esa identidad en lugar de forzar una reinvención total.

A su lado repetirá Lalachus, que se ha convertido en uno de los rostros más visibles de la nueva televisión de entretenimiento y del cruce entre pantalla tradicional y cultura digital. Su perfil conecta con una audiencia más joven sin romper el tono blanco del programa, una combinación poco habitual en el prime time familiar actual.
La principal novedad será Gorka Rodríguez, que se incorpora como copresentador masculino en esta nueva fase del concurso. Su llegada ensancha el juego coral del formato y aporta una energía distinta a un espacio que vive tanto de las pruebas como de la química entre quienes las narran. Wilbur, por su parte, seguirá aportando el componente físico y cómico que ya ha encajado bien en las últimas temporadas.
Qué cambiará en la edición 2026
Entre las novedades anunciadas figura un arranque renovado bajo el título Grand Prix comienza, pensado para presentar a los pueblos participantes y para que padrinos y capitanes compitan por la llamada Carta de Oro. El programa también sumará el juego Pasión de capitanes, mientras recupera clásicos como La patata caliente, Los troncos locos, Los bolos o El diccionario.
El listado de municipios confirma además la ambición territorial de esta edición. Competirán Cantalejo y Polinyà; Zumarraga y Balanegra; San Juan de la Rambla y Quintanar del Rey; Altura y Pradejón; Serranillos del Valle y Pravia; además de Blanca y Muros. Esa mezcla vuelve a convertir el concurso en una rara avis televisiva: una competición nacional construida desde el orgullo local.

Un clásico que sigue funcionando en audiencias
Más allá de su valor simbólico, el regreso reciente del programa ha venido acompañado de resultados sólidos. Según los datos facilitados por RTVE, la edición de 2025 lideró su franja con una media del 12,4% de cuota y más de un millón de espectadores por entrega, a lo que se sumó el consumo diferido. En un ecosistema fragmentado, esas cifras explican por qué El Grand Prix del Verano sigue siendo una apuesta estratégica para la cadena pública.
El formato también encaja en una tendencia más amplia: la vuelta de grandes marcas familiares capaces de circular entre la televisión tradicional, la conversación social y el consumo en plataformas. En el caso de RTVE, ese efecto se multiplica porque el programa no solo se emitirá en La 1, sino que previsiblemente reforzará su recorrido digital dentro de RTVE Play, donde la cadena concentra buena parte de su estrategia de continuidad más allá de la emisión lineal.
El valor de una televisión blanca en plena fragmentación
En un panorama dominado por realities cada vez más agresivos, concursos de alto voltaje y una oferta casi infinita en streaming, El Grand Prix del Verano conserva algo poco frecuente: una identidad reconocible basada en humor blanco, competición amable y participación colectiva. Esa mezcla explica que siga funcionando como producto nostálgico para unos y como descubrimiento veraniego para otros.
Con esta edición, RTVE no solo recupera un título histórico, sino que refuerza una idea de televisión generalista que aún busca reunir públicos distintos bajo una misma marca. El Grand Prix del Verano, cuya trayectoria puede consultarse en El Grand Prix del Verano, seguirá esa línea este verano con más pueblos, más pruebas y una maquinaria emocional que la televisión española conoce bien.










