La firma británica del grupo BMW ha incorporado a Jordi Roca como nuevo embajador en España, una alianza que vincula a MINI con uno de los nombres más reconocibles de la gastronomía española. El cocinero y pastelero de El Celler de Can Roca, en Girona, pasa a formar parte de la imagen de la marca en el mercado español.

La elección de Roca no es casual. Su perfil encaja con una estrategia habitual en el sector del automóvil premium: asociarse a figuras con una identidad creativa muy marcada y una fuerte proyección pública, más allá del ámbito estrictamente deportivo o automovilístico. En el caso de MINI, esa conexión suele apoyarse en atributos como el diseño, la personalidad urbana y cierta vocación por diferenciarse dentro del segmento compacto.
Un perfil con peso propio fuera del motor
Jordi Roca es mucho más que el responsable de los postres en El Celler de Can Roca. Su trayectoria le ha situado como una de las caras más reconocibles de la cocina española contemporánea, con una proyección que trasciende el restaurante familiar y alcanza la televisión, la divulgación gastronómica y distintos proyectos empresariales ligados al universo dulce. Ese alcance mediático explica por qué las marcas de estilo de vida y lujo lo consideran un prescriptor especialmente valioso.
Aunque la comunicación difundida por la compañía no detalla el alcance concreto de esta colaboración, el nombramiento como embajador suele traducirse en presencia en campañas, acciones de imagen, eventos y contenidos vinculados a la marca. En un momento en el que los fabricantes buscan reforzar su conexión emocional con el público, estas alianzas funcionan como una herramienta de posicionamiento que mezcla notoriedad, afinidad cultural y relato de marca.

MINI y su giro hacia el territorio lifestyle
La operación también encaja con la evolución reciente de MINI, que desde hace años intenta ocupar un espacio que va más allá del coche utilitario de vocación urbana. La marca ha reforzado su discurso alrededor del diseño, la personalización y una imagen ligada a la cultura contemporánea, la moda y la creatividad. En ese contexto, la incorporación de una figura como Roca apunta más a ese universo lifestyle que a una lectura técnica o prestacional del automóvil.
En España, donde la gastronomía se ha convertido en una de las grandes plataformas de proyección internacional, la asociación entre un fabricante de automóviles y un chef de prestigio tiene además una lectura local evidente. No se trata solo de visibilidad, sino de entrar en conversación con un público que reconoce en nombres como el de Jordi Roca una combinación de excelencia, cercanía y personalidad propia. Esa mezcla, precisamente, es la que MINI lleva años intentando trasladar a su identidad de marca.